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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Artífice de un símbolo

Probablemente el Palacio de Convenciones de La Habana sea uno de los sitios en Cuba donde el líder histórico de la Revolución haya permanecido durante más tiempo

Probablemente el Palacio de Convenciones de La Habana sea uno de los sitios en Cuba donde el líder histórico de la Revolución haya permanecido durante más tiempo.

Cuando, el 3 de septiembre de 1979, el Palacio de Convenciones de La Habana abrió sus puertas para recibir a los representantes de los 94 Estados y movimientos de liberación que participaron en la VI Conferencia Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, pocos podrían prever que asistían también al nacimiento de un símbolo.

Quienes concibieron la idea de este proyecto, con la cercana compañía de Fidel y Celia; los que pusieron ladrillo sobre ladrillo, escalaron andamios, plantaron árboles y alistaron cada sala o área del Palacio, tampoco imaginaron la grandeza de esta obra, más allá de sus dimensiones arquitectónicas, cuarenta años después.

Tantas vivencias han dejado huella en la historia de esta institución prestigiada por la presencia casi cotidiana del líder de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, quien calificó al  Palacio de Convenciones como un sitio “al servicio de las ideas más nobles”.

CON ABSOLUTA LEALTAD

Palabras pronunciadas por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la Sesión inaugural de la VI Conferencia Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, celebrada en el Palacio de Convenciones de La Habana, el 3 de septiembre de 1979

“Los aquí reunidos representamos la inmensa mayoría de los pueblos del mundo. ¡Unámonos todos estrechamente; concertemos las crecientes fuerzas de nuestro vigoroso Movimiento en las Naciones Unidas y en todos los foros internacionales, para exigir justicia económica para nuestros pueblos, para que cese el dominio sobre nuestros recursos y el robo de nuestro sudor! ¡Unámonos para exigir nuestro derecho al desarrollo, nuestro derecho a la vida, nuestro derecho al porvenir! ¡Cese ya de edificarse una economía mundial basada en la opulencia de los que nos explotaron y empobrecieron ayer y nos explotan y empobrecen hoy, y en la miseria y el subdesarrollo económico y social de la inmensa mayoría de la humanidad! Que de esta Sexta Cumbre salga la voluntad firme de lucha y planes concretos de acción. ¡Hechos y no solo discursos!

Tal vez mis palabras, al inaugurar esta conferencia, no hayan sido demasiado diplomáticas, tal vez tampoco demasiado protocolares, pero espero que nadie dude que les he hablado con absoluta lealtad”.

 En el Palacio de Conenciones durante la clausura de un Congreso del Partido Comunista de Cuba,junto a Raúl.