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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Potenciar en la Isla frutales más rentables

Se firma un proyecto de cooperación para vigorizar las cadenas productivas a nivel local en cinco municipios de dos provincias del país por un monto de 4,8 millones de dólares

El respaldo al desarrollo de varias cadenas agroalimentarias con potencialidades para sustituir importaciones e incrementar las exportaciones, a partir de una mayor y eficiente producción basada en la innovación tecnológica y en función de mejores rendimientos, es una de las prioridades en la renovación del modelo económico cubano.

Con ese propósito se suscribió recientemente en La Habana un proyecto de cooperación para fortalecer las cadenas productivas a nivel local en cinco municipios de dos provincias del país  por un monto de 4,8 millones de dólares.

Se trata de un programa cuyo objetivo fundamental es mejorar el desempeño de la cadena de frutales, para lograr incrementos entre  10 y 30 % de las producciones de guayaba, mango y frutabomba, y contribuir así a la seguridad alimentaria de la población cubana, a partir de los aportes al Programa Nacional de Frutales que tiene como esencia la satisfacción de la creciente demanda.

Los cinco territorios pertenecen a las provincias de Artemisa y Santiago de Cuba, en el occidente y oriente del país, respectivamente, en los que se prevé concertar el incentivo de los agricultores con el encadenamiento productivo, industrial y la comercialización, con vistas a la sustitución de importaciones y a la diversificación y aumento de las exportaciones, desde un desarrollo más sostenible.

Según trascendió durante la rúbrica del documento, el  proyecto de colaboración se ejecuta a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y a partir de un fondo aportado por Canadá, cuyo financiamiento se empleará en la logística requerida en la ejecución del programa.

Participaron en la concreción del acuerdo, la vicepresidenta del Grupo Agrícola, Arisbel Ferro Barrios;  la representante-residente del PNUD en Cuba, Soledad Bauza;  la agente oficial del Programa de la embajada de Canadá, María Carla Alzugaray; y el subdirector de Organismos Internacionales del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Carlos Fidel Martín.

Frutas más rentables

Cuando se abunda en los resultados inmediatos previstos se exaltan los referidos a la posibilidad de potenciar las capacidades locales y nacionales para diagnosticar, proyectar y gestionar estratégicamente los frutales, mediante un enfoque de cadena productiva, la comprensión del mercado y el análisis de oportunidades, para lograr retornos sostenibles a la inversión.

Otro efecto significativo es el de aumentar las capacidades de las cooperativas para elevar los niveles y calidad de la producción,  procesar y comercializar frutas frescas y envasadas  hacia disímiles destinos, favoreciendo el empoderamiento de mujeres y jóvenes en las zonas rurales.

También se espera mejorar el aseguramiento de los proveedores de insumos y servicios de relevancia para la cadena productiva y, además de tener un mercado bien identificado, se  cuenta, sobre todo,  con agricultores dispuestos a llevar adelante inversiones y a aprovechar al máximo las posibilidades y el valor agregado de sus producciones.

Según explicó  Arisbel Ferro, vicepresidenta del Grupo Agrícola, rector de la actividad de frutales en el país y en el que se concentran unas 80 empresas, es vital impulsar el desarrollo de esta rama porque se trata de cultivos con una tradición y cultura muy ricas, como es el caso de la zona de Artemisa, una de las beneficiadas, donde estratégicamente se pueden implementar programas de este tipo en corto tiempo.

“Para eso -dijo- se cuenta con la infraestructura necesaria pues allí funciona un polo productivo, ya establecido con plantaciones atendidas de forma permanente por trabajadores con gran experiencia en el sector, calificados para asumir producciones de dimensión industrial y muy favorecidos por la cercanía a todo el andamiaje creado en la Zona Especial de Desarrollo Mariel para incentivar las inversiones y exportaciones ”.

A propósito subrayó en particular el interés del mercado canadiense cuya demanda ya se identifica con algunos cultivadores locales para determinar los productos, estaciones y preferencias en general, un indicador más de la plena seguridad y el potencial para desarrollar con éxito este proyecto.

En cuanto a la provincia de Santiago de Cuba, señaló que también se caracteriza por unas tierras y clima muy favorables, una infraestructura industrial instalada y funcionando por años, con algún nivel de deterioro por limitaciones financieras, y asociada además  a una red de productores con muy buena disposición y preparación para desarrollar los frutales tropicales, incluso aquellos reconocidos como exóticos o de poca presencia pero de muy buena aceptación en el mercado nacional, sobre todo en el turismo y, por supuesto, con fines exportables.

La representante-residente del PNUD, Soledad Bauza, destacó la satisfacción de ese organismo de poder acompañar esta iniciativa que se enraíza en una política nacional de desarrollo para fortificar la cadena productiva de frutales, que apunta a la ejecución de metas muy importantes asociadas a la innovación y los modelos tecnológicos, al trabajo a escala local y con total sinergia e integralidad.

Puntualizó que desde 2009 laboran con el Ministerio de Agricultura en varias iniciativas vinculadas con la aplicación de modernas tecnologías y el uso de las buenas prácticas en los campos cubanos; ahora en este proyecto se suma Canadá, lo cual demuestra las amplias posibilidades de actuar de forma multilateral máxime cuando  se trata de contribuir directamente con los Objetivos de Desarrollo de Naciones Unidas hasta 2030.