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Semanario Económico y Financiero de Cuba

A tono con nuevos tiempos

Desde que inició el siglo XXI se ha constatado un resurgir de los servicios vinculados con el bienestar y la calidad de vida

Representantes de la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos, S.A., adscrita al Ministerio de Salud Pública de la Isla, participaron este mes de septiembre en la Feria Internacional Termatalia, que en 2017 volvió a España y por tanto a sus orígenes, pero mantendrá en próximas ediciones su vocación itinerante, para seguir contribuyendo a “impulsar el mercado estratégico del turismo termal, de salud y bienestar entre Europa y América Latina”.

Ese propósito, ratificado días atrás por los organizadores del evento, se relaciona de manera directa con la necesidad de dar respuesta a una tendencia creciente en el mundo moderno, en el que parecen buscarse estilos de vida más saludables y alternativas que permitan curar un poco de la agitación y el estrés en que vivimos, ante la confirmación añadida de que somos también un planeta con poblaciones cada vez más envejecidas.

No por gusto, desde que inició el siglo XXI se ha constatado un resurgir en todo el mundo de los servicios vinculados con el bienestar y la calidad de vida, que suponen un nicho bien sólido dentro de la actividad, igualmente en alza, del turismo médico y de salud, y han colaborado de manera muy directa a devolver su esplendor de antaño a los balnearios y centros termales.

Estos últimos, que se distinguen de muchas otras variantes por el hecho de abastecerse de recursos naturales: yacimientos de aguas minero-medicinales y peloides que brotan de forma espontánea, aportan reconocidos beneficios para tratar problemas específicos de salud, pero ayudan además a disminuir la aparición de procesos degenerativos en el organismo, y destacan por sus propiedades rehabilitadoras, de las que vienen hablando cientos de médicos e investigadores.

Lo curioso es que existe mucho saber acumulado, tras siglos y siglos de estudios en relación con esas aguas que nos regala la Madre Natura, y se ha generado a lo largo del tiempo en todo el mundo una infraestructura de instalaciones y propuestas de relax asociadas a ellas. Algunas naciones la vienen revitalizando desde hace años, otras recién empiezan a andar el camino. Nadie duda a estas alturas de que el termalismo puede ser un excelente aliado en ese apremio por la “sanación” que tenemos los hombres y mujeres de este siglo.

En Cuba, donde se cuenta con excelentes posibilidades para desarrollarlo con fuerza en el futuro, se tiene además el convencimiento de que puede combinarse con otras actividades de turismo, contribuyendo a generar dividendos importantes, a partir de un volumen de negocio que podrían compartir varios sectores. Por eso, representantes de la Isla volvieron este año a Termatalia, para retroalimentarse, aprender a fondo sobre tendencias y poder asumir la tarea inminente de darnos a conocer entre los destinos más atractivos de América para el turismo termal y de bienestar.

Una larga tradición y recursos cuantiosos

En Cuba existen referencias sobre el empleo con fines curativos de las aguas con propiedades termales y mineromedicinales desde la época de los aborígenes y esclavos, pero el surgimiento de los primeros balnearios, con cierto misticismo y dando lugar incluso a la fundación de poblados aledaños, ocurrió realmente por allá por los siglos XVIII y XIX.

En el siglo XX se comenzaron a realizar estudios científicos más profundos sobre el tema, llegó el enfoque terapéutico respaldando al saber popular tradicional, y se dio paso a la creación de centros termales que fueron dotados desde entonces de una infraestructura asistencial y de descanso más completa.

Como parte del programa para el desarrollo del termalismo en el país, al que se han sumado diferentes grupos y organizaciones a lo largo de los años, se logró concluir que las características geológicas del archipiélago cubano han hecho posible la presencia de aguas sulfuradas, bromoiódicas, silíceas, radónicas, arsenicales, ferruginosas y de composición compleja, que en muchos casos brotan a altas temperaturas, lo que potencia sus propiedades.

A la fecha de hoy, se conoce que la riqueza hídrica abarca aproximadamente 1 400 manantiales en todo el territorio nacional, existiendo un potencial de emprendimiento y desarrollo en 16 instalaciones termales, que se encuentran dando servicios, aunque en todos los casos no tengan el nivel más óptimo en cuanto a condiciones.

Sin embargo, la mayoría de esos centros distinguen por una tradición de larga data en el uso de estos recursos, y aún así poseen reservas cuantiosas de los mismos, lo que les garantiza proyección de futuro. Vale destacar también su ubicación cercana a pueblos con “cierta cultura balnearia”, o polos turísticos con reconocidas bondades naturales y de clima.

Algunos de los más conocidos son administrados directamente por el turismo y figuran en los catálogos que promueven agencias de viajes: San Vicente y Soroa, en la occidental provincia de Pinar del Río; Elguea, más al centro de la Isla, en Villa Clara; y San José de los Lagos, al norte de Sancti Spíritus, resultan buenos ejemplos.

Mientras que otros, como San Diego de los Baños, también en Pinar del Río, y Ciego Montero, en Cienfuegos, bajo la gestión directa de la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos, S.A., recuerdan su historia de prestigio y vuelven a dar de qué hablar, al tiempo que reordenan su plataforma de servicios y tratamientos, en el afán dictado por estos nuevos tiempos: el de hacerse más competitivos.


Apuesta por el cambio

Según refieren especialistas de la Comercializadora, el proceso de rehabilitación será profundo en otros tantos centros termales de Cuba en los que actualmente se acometen completas transformaciones constructivas, o de mejoras de condiciones, y se analiza incluso buscar apoyo de la inversión extranjera; para que puedan brindar en el futuro prestaciones más adecuadas con las demandas modernas en este segmento.

Resultarán beneficiados del mismo varios balnearios que en otras épocas fueron ensalzados por la calidad de sus aguas y fangos, como La Cuquita y Cedrón, en la oriental provincia de Santiago de Cuba; Santa María del Rosario, en el territorio de La Habana; Veracruz, en Ciego de Ávila, y Santa Rita, en la Isla de la Juventud.

En la apuesta por su cambio se trabajará además en mejorar la preparación de los equipos multidisciplinarios de especialistas médicos y técnicos de la salud, que hoy brindan una larga lista de servicios muy diversos en cada una de estas instalaciones.

Se persigue reforzar así el enfoque más terapéutico por el que se reconoce desde hace años a la propuesta cubana vinculada al termalismo, y contribuir a diferenciarla aún más a partir de abordajes integrales y diseños de programas de tratamientos a la medida,  con el propósito de responder a las necesidades de un cliente que recurre a las alternativas termales no solo para curar dolencias del cuerpo, sino también porque está convencido de que la prevención en salud deviene en garantía de una mejor vida.