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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Mariel se encadena: la fábrica, la vega, la industria

Análisis sobre el impacto en la rama tabacalera cubana a partir de la fábrica de cigarrillos que la empresa mixta Brascuba construye en la Zona Especial de Desarrollo

El más “interesante” encadenamiento productivo hacia el interior de la economía que han generado hasta el día de hoy los usuarios de la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM) involucra a una “sencilla” y hasta hace poco casi anónima base productiva agropecuaria de Pinar del Río.

Medios nacionales y extranjeros han informado prolijamente en los últimos meses sobre la siembra y cosecha de tabaco Virginia en la unidad básica de producción cooperativa (UBPC) Julián Alemán, de Consolación del Sur.

Las producciones del tabaco también conocido como Rubio (que se habían vuelto escasas y de mala calidad) estarán destinadas a la fábrica de cigarrillos que construye la empresa mixta Brascuba en la ZEDM. Es un programa de desarrollo agrícola, preindustrial e industrial denominado Proyecto Virginia.

De una u otra forma, con mayor o menor impacto, con más o menos dinero en “juego”, todos los usuarios asentados en la Zona están -o estarán- vinculados con la economía nacional y algunos hasta con las cadenas globales de producción; pero el caso de Brascuba, al implicar a una “ignota” base productiva tabacalera, generar hechos y resultados “contantes y sonantes”, y constituir una iniciativa que se extenderá a varias empresas, cooperativas y productores de Vueltabajo, muestra con claridad qué es y qué debe ser la ZEDM.

Pese a sus falencias y limitaciones, el sector agropecuario nacional no ha perdido el potencial multiplicador hacia el resto de la economía. Su capacidad de generar profundos, eficientes y efectivos encadenamientos productivos al interior del país e incorporarse como otro eslabón más a las cadenas globales productivas.

La fábrica

Fundada el 21 de abril de 1995 en edificios del populoso barrio habanero de Luyanó, Brascuba es una empresa mixta (50/50) entre la compañía brasileña Souza Cruz (actualmente filial de la British American Tobacco, segunda empresa mundial en el giro) y el Grupo Empresarial de Tabaco de Cuba (Tabacuba).

El socio extranjero aporta capital de inversión, tecnología, capacitación a los trabajadores cubanos, marcas exclusivas, acceso a mercados internacionales y líneas internacionales de crédito. Renovó su contrato por 40 años.

La parte cubana aporta tierras, edificios, abastecimiento de tabaco de calidad y marcas de cigarros cubanos. En la instalación de Luyanó laboran más de 500 nacionales.

El principal mercado de Brascuba es el nacional. El grueso de sus producciones corresponde a cigarrillos negros, el preferido por los fumadores cubanos. No obstante, y sin echar a un lado este perfil, con la puesta en marcha de la instalación en la ZEDM la firma prevé transformar su producción.

“Tenemos una carpeta de cigarrillos negros y rubios, pero con el Mariel queremos emigrar, ampliar el portafolio a partir del tabaco Virginia, principalmente para la exportación. Con este cambio nos proponemos obtener la primacía nacional e internacional de alta calidad”, comenta Lourdes Vázquez, vicedirectora de tabaco de Brascuba.

Aunque el Proyecto Virginia comenzó en la campaña tabacalera anterior (2015-2016), cuando dio muy pocos resultados debido a las condiciones climatológicas que afectaron al cultivo, fue en esta campaña en la que comienza su desarrollo.

Al llegar a la fábrica y conocerse que hablaríamos con Vázquez sobre el Proyecto Virginia, alguien nos comentaba que ella fue quien prohijó la idea. Lourdes llevaba varios años trabajando en las bases del proyecto.

Interrogada al respecto dice: “Andábamos intentando hacer, trazando ideas, sobre todo para el uso del tabaco Virginia producido en Cuba en la confección de los cigarrillos Cohíba predilecto, destinados a la exportación”.

Con 32 de años de experiencia en el ramo, considera que el Virginia es uno de esos proyectos de la rama tabacalera que ha tenido “la suerte de nacer con ‘cabeza’ y un cuerpo fortalecido con el apoyo de muchas empresas y especialistas”.

“La recuperación del tabaco Rubio, el Proyecto Virginia, estaba concebida antes de las negociaciones de Brascuba para instalar una fábrica en la ZEDM; pero el Mariel, a partir de la intención del socio extranjero de desarrollar el tabaco Rubio aquí, y con las mejores calidades, nos dio a nosotros y a Tabacuba -que es la instancia que rige los financiamientos- el elemento adicional para ‘poder hacer’”.

-¿Cómo se inició el proyecto?

-Previo a su inicio, en Brascuba se hicieron varias reuniones de preparación con las personas involucradas; luego miembros de la UBPC Julián Alemán viajaron a Brasil, donde se les entrenó en los objetivos por alcanzar.

“El tabaco lleva muchos años deteriorándose. Ha disminuido en calidad, tanto el Negro como el Rubio y el Burley. Y la calidad lo es todo. De la planta se utiliza su totalidad. Cada parte tiene un destino y debe poseer la calidad para el uso dispuesto, pero es el hombre quien le da un nivel superior o no”.

-¿Por qué a Brasil?

-Ellos tienen herramientas y resultados excelentes. Brasil y Souza Cruz están entre los mayores productores y exportadores de tabaco Virginia en el mundo. El curso fue muy transparente y abierto, y los miembros de la UBPC salieron motivados a lograr algo parecido acá, con nuestro tabaco. Souza Cruz continúa con el apoyo.

-Cuba es un país con experiencia suficiente en el tabaco...

-En el Virginia la calidad es una sola, pero existen diferentes grados. Está el fillers, que es el factor de relleno (calidad 3); el flovours, que da más sabor (calidad 2), y el fulll flovours (calidad 1), que da el lleno del sabor.

“No tenemos disponibilidad de la 1 y de la 2. Debemos importar flovours y fulll flovours. Nuestra agricultura no llega a esas calidades, que exigen muchas condiciones, como el tipo de variedad, el suelo y las prácticas agrícolas. Con la asesoría de los brasileños estamos trabajando en eso: en el marco de plantación, el desbotonado y otras rutinas agrotécnicas.

“El proceso del tabaco, sin embargo, no se acaba con la cosecha, lo preindustrial es tan crucial y abarcador como aquella. Cuba tiene un gran desarrollo en la parte agrícola, fundamentalmente en el tabaco Negro, mas no ocurre así en el área de la preindustria, en la que los conocimientos son empíricos y cuando alguien que los tiene fallece, se los lleva consigo. Los brasileños han trabajado con hondura este tema”.

-¿Cómo va “el hacer”?

-Para esta campaña se planificaron y sembraron 101 hectáreas (ha) del Virginia en la UBPC Julián Alemán, pero se cosecharon 90 ha, el resto fue afectado por enfermedades. Ahora la producción estimada será de unas 126 toneladas (t), para un rendimiento de 1,4 t/ha, es decir, según se planificó.

“En la primera campaña (2015-2016) los resultados fueron poco visibles, por las lluvias que afectaron al cultivo, pero desde entonces comenzamos a rectificar la carta tecnológica.

“Entre las deficiencias por resolver están las semillas, debemos lograr que sean certificadas, de gran calidad, debemos trabajar en variedades resistentes. También tuvimos atrasos en la cosecha, ahijamientos, y no hemos logrado completar la infraestructura que nos hemos propuesto.

“Alcanzamos, no obstante, el desarrollo de la producción, de 30 hectáreas en 2015-2016 pasamos a 101 en la actual temporada; hoy podemos trabajar con la técnica conocida como de semillas peletizadas, y mejoramos en equipamiento agrícola, solo nos van faltando las cosechadoras. Y con la asesoría de Brasil estamos progresando en la cura del tabaco.

“Compramos équidos de alta calidad; trabajamos para disponer de agua, que antes escaseaba; y avanzamos en los sistemas de riego, aunque estos son de enrolladores, por cañón, que a mi parecer pueden lesionar las hojas y, por tanto, la calidad, por lo que debemos ir al riego por goteo.

“El Proyecto Virginia previó para este año la producción de 141,4 toneladas (t) de tabaco Rubio en 101 ha; en 2020 se propone obtener 1 850 t en 967 ha, y a partir de ahí, en la misma superficie de tierra, ir subiendo el rendimiento hasta en 2030 obtener 2 418 toneladas anuales con fines industriales.

“Los objetivos de la iniciativa son crecer sostenidamente en rendimientos hasta alcanzar 2,5 toneladas por hectárea, satisfacer la demanda de Brascuba, y cumplir con los requerimientos de calidad de la empresa con costos menores a los de las importaciones”.

-¿Cómo se comportan los costos?

-Además de que aún no es un tabaco de alta calidad, los costos del Virginia en la Isla están muy por encima de los estándares internacionales. Es propósito detectar y detener las deficiencias del proyecto y buscar mayor rendimiento, mediante, por ejemplo, de la mejora del suelo y el aumento del marco de plantación. Eficiencia y productividad son los que determinan, con estos obtendremos costos y precios adecuados.

-¿Cuánta materia prima nacional utiliza Brascuba?

-El 80 % de la producción actual de Brascuba es con tabaco Negro, fundamentalmente de Pinar del Río y una parte del centro del país. Usamos también el Rubio y Burley, tabaco común y subproductos. El 90 % de esos surtidos se adquieren en el país. El Virginia y el Burley representan el 7 %, y el Negro, el 83 %. El resto de los productos -10 %- se importa.

-¿Qué retos quedan?

-Varios. Uno es el proceso preindustrial. No hacemos nada con obtener producciones deseadas, con las calidades óptimas, si carecemos de una resecadora que arroje buenos resultados, porque la que hoy tiene el país es “algo” obsoleta, con pérdidas de alrededor del 36 %.

“El tabaco Rubio, por sus características, tiene un gran porte y la vena de la hoja es gruesa, lo cual afecta el proceso industrial, por lo que esa vena (tallo, talo) hay que quitarla para poder llevar el tabaco a la industria.

“Nuestra futura fábrica en la ZED Mariel tiene entre sus objetivos reutilizar la vena, que bien tratada una parte puede incorporarse a la producción, por eso pienso que el país debe dotarse de una resecadora nueva”.

-¿Cuáles son los planes para la ZEDM?

-En Mariel vamos a fabricar cigarrillos negros -según la marca que se decida-, pero queremos ampliar el portafolio con el Virginia, principalmente para la exportación.

“Esto requiere de un tabaco muy bueno, y si lo tenemos en Cuba, entonces tendríamos más beneficios, con costos y precios inferiores. No es nuestro interés tener una cartera de productos con tabaco importado, pero para eso el cubano tiene que tener una gran calidad. Solo así podrá dar respuesta a las marcas que representa; de lo contrario, la marca se destruye”.

La vega

Incluso cuando la cosecha y comercialización del tabaco en Pinar del Río era patrimonio de la Cuban Land, compañía que regía la industria tabacalera en el occidente del país desde mucho antes del triunfo de la Revolución, la siembra del tabaco Rubio formaba parte de la producción de la provincia.

La semilla original llegó desde el estado norteamericano de Virginia, aunque después se lograron variedades con mayor porte y mejores características en la Estación Experimental del Tabaco, según explicó Virginio Morales Novo, especialista agrícola del grupo Tabacuba en Vueltabajo.

Por los años 70 se cultivaba en varios municipios, pero con el tiempo solo Sandino mantuvo el encargo, hasta que recientemente se volvió a hablar con énfasis del desarrollo del tabaco Rubio o, de manera más precisa, del Virginia.

Con el fin de rescatar la producción para satisfacer las demandas de Brascuba y su fábrica de cigarrillos que actualmente se construye en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), el Proyecto Virginia se ha concebido para desarrollarlo en tres lugares de Pinar del Río donde las condiciones de los suelos permiten óptimos rendimientos de la variedad.

A corto plazo el programa incluye las zonas de Briones Montoto, en el municipio de Pinar del Río, y Santa María, en San Luis. Mas hoy solo se están cosechando unas 100 hectáreas (ha) en la UBPC Julián Alemán, de Consolación del Sur.

Según informó Félix Travieso Pérez, director de la UEB de Proyecto e Ingenierías del Ministerio de la Agricultura aquí, fueron estudiadas 530 ha en Consolación, alrededor de 300 en Pinar y otras 320 en San Luis con el propósito de montar un programa para la campaña 2018-2019 que cumpla con las expectativas de la nueva fábrica.

“Para esta cosecha fueron aprobadas 101 ha en la UBPC Julián Alemán, y para el año que viene otras 108, además de 100 en San Luis e igual cifra en Pinar.

“Al cierre de la campaña 2017-18 estaremos laborando en unas 400 ha aproximadamente, las cuales tendrán la tecnología y el riego necesarios. Una vez echado a andar todo el programa se generará empleo para 1 921 personas, entre ellas 32 ingenieros y 36 técnicos de nivel medio».

En la cooperativa

Aunque la aspiración es extender el proyecto hasta las otras dos zonas estudiadas en los municipios de San Luis y Pinar, se trabaja fuertemente en la primera experiencia. El Virginia tiene en la UBPC Julián Alemán el empeño de trabajadores y directivos.

Yovany Arencibia Maqueira, administrador de la cooperativa, precisó: “Anteriormente apenas sembramos unas 30 ha de tabaco Virginia, con rendimientos de una tonelada por ha; este año estimamos 1,4 t, pero estamos llegando a las 1,9 t y hasta 2,2 t por ha, en dependencia de la tierra”.

Luis César Rivas Granda se encarga de velar por el desarrollo de las posturas en los túneles, innovación de la UBPC que ahorró al país 6 700 euros por cada estructura de ese tipo que se importara.

Con los recursos y materiales que tenían a la mano construyeron los que ellos llaman túneles criollos, que ofrecen las mismas posibilidades a las plantas que las instalaciones que se compran en el extranjero.

Rivas no niega tropiezos, “pero vamos estudiando y corrigiendo las deficiencias”. Al cuidado de las posturas se suman las buenas prácticas en el campo. La entrada de recursos y los llamados “paquetes tecnológicos” han beneficiado la campaña en la cooperativa.

El administrador de la UBPC puntualizó que también cambiaron las dosis de fertilizantes y el marco de plantación, lo que ha posibilitado los resultados que hoy se aprecian.

Antes de salir de “casa”

Las cámaras de curación son como el último hogar de las hojas antes de salir de la cooperativa. En turnos de 24 horas, los curadores aseguran su secado. Armando Ferro Páez, jefe del Proyecto Virginia en Consolación del Sur, explicó que cuentan con nueve cámaras de 120 bandejas cada una.

“Al terminar la curación se obtienen alrededor de 17 quintales de tabaco y después de unos seis o siete días se les da uno de reposo y otro para hacer la extracción del producto. Se espera que la nueva generación de cámaras opere con sistemas fotovoltaicos”, señaló animado el especialista.

Luis Cruz Valdés, director de la Empresa Integral y de Tabaco Consolación del Sur, aseguró que sembrarán el Virginia en unas 400 ha hasta lograr 1 000 toneladas en las venideras dos campañas, para estar en condiciones de cumplir con las demandas y necesidades de Brascuba.

La industria

Habanos S.A., distribuidora exclusiva de todas las marcas de tabaco cubano, logró ventas por 445 millones de dólares en 2016 en el mercado foráneo y el interno en divisas, para un crecimiento de 5 % con respecto al año que le antecedió.

El sistema empresarial de Tabacuba está compuesto por 40 empresas estatales (15 agrícolas, siete agroindustriales, nueve de tabaco torcido, cuatro de cigarrillos y cinco de servicios y comercialización); tres empresas mixtas (Habanos S.A., Internacional Cubana de Tabacos S.A. y Brascuba Cigarrillos S.A.), una sociedad mercantil y un instituto de investigaciones.

La venta de tabacos y cigarros en el mercado interno (porque Cuba es, per cápita, el país donde más se fuma en el mundo) también cumple un importante rol en la sustracción de la liquidez circulante y en el engrosamiento de los ingresos presupuestarios por vía fiscal.

En lo que va de siglo, la venta de tabacos y cigarros superó por lo general los 2 000 millones de pesos anuales, y en ocasiones se acercó a los 3 000 millones, en moneda nacional.

Pese a sus falencias y limitaciones, el sector agropecuario nacional no ha perdido el potencial multiplicador hacia el resto de la economía; su capacidad de generar profundos, eficientes y efectivos encadenamientos productivos al interior del país (hacia atrás y hacia adelante) e incorporarse a las cadenas globales productivas.

Agroindustria de ayer, hoy y siempre

El sector tabacalero cubano produce unos 15 000 millones de cigarrillos -fundamentalmente negros o fuertes- en fábricas estatales y Brascuba S.A; y elabora más de 100 millones de tabacos hechos a máquina -alrededor del 90 % para la exportación- en la Internacional Cubana de Tabacos S.A., empresa mixta entre Tabacuba e Imperial Tobacco Group.

La industria también confecciona unos 400 millones de tabacos torcidos anuales, de estos alrededor de 100 millones para la exportación, según las últimas informaciones dispuestas por la Oficina nacional de Estadísticas e Información, que datan de 2015. (Tomada de Juventud Rebelde)