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Semanario Económico y Financiero de Cuba

La fuerza de las aguas de Cuba

El Instituto señala como retos imperiosos la creación de nuevas capacidades estratégicas de abasto, que el uso del agua tenga rendimientos productivos, respaldado por una calidad del servicio

Impulsos renovados, mirada acuciosa en el tiempo y lo erigido, alientan el trabajo del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) ahora que celebra sus 50 años de creado. Con un quehacer inconmensurable y aun mayor significación para el desarrollo del organismo ha sido indiscutible puntal del proceso cubano en las últimas cinco décadas.

Para los especialistas una lúcida perspectiva humanitaria, económica y medioambiental definió la creación del INRH el 10 de agosto de 1962. Su principal objetivo sería entonces diseñar, proponer y ejecutar un Plan Hidráulico Nacional que sustentara el desarrollo económico y social de la Isla.

Tal como apunta Aymeé Aguirre Hernández, vicepresidenta de la entidad, este nacimiento "no respondía a un mero ánimo de modernización o de alcanzar estándares internacionales, sino que constituyó una imperiosa necesidad dada las características de la distribución del agua en el archipiélago y la elevada vulnerabilidad de eventos climatológicos extremos como son las intensas lluvias y las sequías, y además por la necesidad de contar con capacidades que permitieran disponer del agua con la cantidad, calidad y oportunidad requeridas.”

Así pues fueron, sobre todo, las condicionantes concretas y amenazantes de la geografía antillana, las que motivaron el establecimiento de tan valioso organismo. En coordinación con otras fuerzas gubernamentales el objetivo esencial implicaría organizar y dirigir la protección de las aguas terrestres, las cuencas, los cauces naturales, las obras e instalaciones hidráulicas contra los peligros de contaminación, azolvamiento y otras formas de degradación y deterioro, así como el control sistemático de la calidad de las aguas.

En manos de sus primeros directivos, entre los que destaca el Comandante Faustino Pérez Hernández, recayó la responsabilidad de sentar las bases primigenias, dígase: establecer la primera estrategia nacional para poner los recursos hidráulicos en función del desarrollo económico del país e iniciar un ambicioso programa de construcciones propias del sector y asumir la atención de los servicios de acueducto y alcantarillado de la Mayor de las Antillas.

Varios y también valiosos fueron los objetivos de estos primeros días, a la postre líneas de acción que han definido el quehacer del INRH. Entre ellos se plasmaba como esencial mitigar los efectos de la sequía; influir en un renglón tan sensible como el abastecimiento de agua a la población; desarrollar un abarcador proceso inversionista y constructivo destinado a ampliar la infraestructura hidráulica, la rehabilitación de redes de conducción y distribución del agua potable, y a obras para completar el saneamiento ambiental. También el fortalecimiento de los sistemas de observación de los componentes del ciclo hidrológico como base del conocimiento y planificación.

Serían básicos a lo largo de estos años la aplicación de los conceptos y prácticas del enfoque ecosistémico en la gestión integrada del recurso hídrico; la introducción de la ciencia y la innovación tecnológica en la prevención hidrológica y el manejo de situaciones de desastres, tanto sequías como inundaciones; el incremento del control de la calidad de las aguas terrestres, afectadas por fuentes contaminantes industriales, domésticas y agropecuarias, y la intrusión salina; la preservación y sustento de la base técnica disponible; la capacitación y el aumento del uso y reciclaje del agua.

Un país de aguas buenas y malas

Cuba, alargada isla en forma de caimán tiene, de por sí, características hidrológicas peculiares. Su propia geografía determina que la lámina pluviométrica media histórica sea de 1 335 mm, de acuerdo con el mapa isoyético 1961-2000 realizado por el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos.

Dos períodos anuales definen la abundancia o no de las aguas en relación con las precipitaciones. Así, de mayo a octubre tiene lugar el espacio llamado lluvioso en el cual ha de caer alrededor de 80 % de dicha lámina media, mientras el otro 20 % corresponde al período seco. Sin embargo, y aunque parezca paradójico, para los especialistas el verdadero sustento de los acuíferos antillanos radica en la temporada ciclónica por el suministro de agua directa e indirecta que trae consigo.

De acuerdo con los expertos los embalses cubanos no se llenan en un año y la lámina histórica media refleja que se trata de pocos recursos renovables para dicho lapso en comparación con otras regiones del mundo. Es justamente por estas condiciones que una eficiente infraestructura hidráulica desempeña relevante papel, aun cuando el derroche y las deficiencias en el manejo atenten contra la buena función y conservación del sistema.

Para los expertos del INRH la sostenibilidad radica en un uso racional del agua. Según las fuentes consultadas, aun cuando pasamos la centena en lo referido a los países con abundancia de recursos naturales anuales, la huella hídrica, que atañe el acceso de los pobladores a esa disponibilidad, es una de las más efectivas del mundo y eso hace la diferencia entre las aguas buenas, esas que necesitamos, y las malas, aquellas que no podemos manejar.

Es justo por ello que en este 50 aniversario de la entidad gubernamental se hace sobre todo un llamado a la cultura del agua y su ahorro, a la concientización de que se trata de un bien limitado, en constante exposición y que ya se prevé (debido a su potencial carencia) como causante de importantes crisis en el futuro global.

Manifiesta Aymeé Aguirre que en términos de cifras: "pasados estos 50 años de desarrollo hidráulico en Cuba, se ha asegurado en lo fundamental el suministro de la cantidad y calidad de agua necesaria para el desarrollo económico y social del país, se han alcanzado elevados niveles de disponibilidad a partir de la construcción de 239 empresas y más de 800 micropresas con posibilidad de entrega anual de  7 000 millones de m3 de agua, se han creado sistemas de acueducto que, de apenas 13 lugares que contaban con ese servicio al triunfo revolucionario, hoy están en 2 416 lugares con más de 22 050 km de redes y 2 144 instalaciones para su potabilización".

Declara la ingeniera que es imprescindible considerar además las obras que, a partir de la intensa sequía de 2004, fueran reiniciadas y se encuentran en ejecución en la actualidad, en especial los trasvases del centro y oriente de la Isla, concebidos como inversiones estratégicas que aumentarán la reserva a valores superiores a los 1000 millones de m3 de agua.

Se suma igualmente el montaje de redes de monitoreo para el ciclo hidrológico, de indudable valor informativo para la eficiente gestión del líquido.

Las alertas siguen

Según informan los expertos el comportamiento de las precipitaciones durante el mes de julio estuvo por debajo de la media histórica y que la peor situación de los embalses de agua superficial se localiza en La Habana, con 35 % y en Guantánamo con 40 %; la capacidad nacional general se halla en 67 % lo cual es todavía favorable en especial por su impacto en la economía, los servicios y el consumo directo de la población e incluso zonas tan deprimidas como las cuencas Vento y Ariguanabo de la capital han dejado atrás la fase crítica.

Aun cuando los índices del presente período resultan alentadores por alejar al país de una voraz sequía, las alertas siguen y deben continuar puestas en un mejorado uso de las aguas, tanto en los organismos estatales como el sector residencial.

En este sentido, la voluntad del INRH es también clara y establece sus líneas de acción para asegurar un mejor futuro, amén de las par-ticulares circunstancias que por geografía, derroche, indolencia o desconocimiento todavía persisten en el quehacer diario de la entidad y su repercusión global.

De tal modo la vicepresidenta del Instituto señala como retos imperiosos la creación de nuevas capacidades estratégicas de abasto en zonas de escasez, en donde desempeña un papel significativo la puesta en marcha de los trasvases. Un mejor mantenimiento de los embalses, de conjunto con mejoría en la supervisión y manejo de presas, canales, redes y otros conductos que hagan más duradera y efectiva la labor, son igualmente esenciales.

Asimismo resume que la entidad está abocada a una mejor explotación de sus recursos y potencialidades tecnológicas, capacitación de profesionales y experiencia tanto hacia el interior como al exterior de la Isla. La persistencia de la restauración de la infraestructura ya existente, en especial de acueducto y alcantarillado; un estudio para un balance costo-precio de consumo de agua que beneficie el uso racional (y que ha de comenzar a implementarse en el sector industrial), así como el trabajo en las conexiones y herrajes intradomiciliarios se erigen como objetivos concretos en estos tiempos de homenaje, celebración y nuevas metas para el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos.

Y concluye la especialista: "nuestros retos hoy son superiores por la historia que nos precede y también por la alta prioridad que hoy se le confiere a la voluntad hidráulica. Estamos ante un nuevo período en donde el país ha alcanzado niveles superiores de desarrollo dentro del sector, no solo en la formación de profesionales, creación de infraestructura y capacidades, inmersos en las condicionantes del mundo moderno y el cambio climático.

"Es un hecho que a pesar de los avances considerables de que hemos sido protagonistas, la infraestructura hidráulica ha sufrido también el  deterioro, los malos hábitos de operación, explotación y cultura del derroche que está soportada en una baja conciencia del valor del agua, situación que se da también por el precio simbólico que tiene ese recursos y que no lo valida en realidad, ni tampoco al esfuerzo del Estado cubano para crear esas garantías.

"Que el uso del agua tenga rendimientos productivos, respaldado por una calidad del servicio de abasto, una mayor consciencia medioambiental y un empleo a tono con las modificaciones estratégicas que está viviendo la política económica del país son elementos neurálgicos en la contemporaneidad del INRH. Los programas están diseñados, actualizados, tenemos el respaldo financiero y político del país para avanzar, nos toca garantizar para las generaciones futuras que el agua esté con la calidad, oportunidad y cantidades necesarias para un desarrollo sostenible de la sociedad y la economía cubanas como el que proyectamos", concluyó la experta.