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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Influencia del hegemonismo del Norte en las naciones subdesarrolladas

Si es grande la brecha económica entre Norte - Sur, más aún resulta en términos del conocimiento y la tecnología, porque son abismales las disparidades en relación con la capacidad de generación, apropiación y utilización de estos, como fuente estratégica de poder y competitividad en la era contemporánea

Cuán esencial es la colaboración entre las naciones subdesarrolladas para enfrentar el hegemonismo del Norte sobre las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TICS), fue demostrado en la sesión de trabajo del panel sobre la cooperación Sur-Sur en la ciencia, la energética, la industria médico-farmacéutica, la salud y la educación, realizado como parte del II Foro de Negocios del Movimiento de países No Aliniados (NOAL).

La información, el conocimiento y su circulación están dominados por el Norte, lo cual indica que los países desarrollados concentran el poder económico, el progreso tecnológico, la difusión del conocimiento y el poder militar, e incluso, aplican medidas adicionales y complementarias como el proteccionismo que afecta las exportaciones de los pobres, o los Tratados de Libre Comercio (TLC) que desarticulan la estructura productiva y practican el robo de cerebros.

Si es grande la brecha económica entre Norte - Sur, más aún resulta en términos del conocimiento y la tecnología, porque son abismales las disparidades en relación con la capacidad de generación, apropiación y utilización de estos, como fuente estratégica de poder y competitividad en la era contemporánea.

"La cooperación científico- técnica entre los países del Sur, la propiedad intelectual y la transferencia de tecnología: Retos y Oportunidades", es el título de la ponencia presentada en el evento por Vito Quevedo Rodríguez, director de Tecnología e Innovación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba, quien remarcó que las oportunidades para el Sur están también en la ciencia, la tecnología y la innovación, por ser el conocimiento un elemento rector del desarrollo económico y social.

Al abundar en el dilema entre dependencia y soberanía, el especialista caracterizó el contexto mundial actual, en el que el conocimiento constituye la fuerza principal, la base para las transformaciones, por estar presente en todas las actividades y esferas de la sociedad.

Solo la cooperación e integración Sur-Sur pueden contrarrestar la dominación del Primer Mundo, en el cual se concentra mayormente el progreso tecnológico (el 86% del gasto Bruto Total en I+D se realiza en el Norte); el 72% del total de científicos e ingenieros del planeta vive en el Norte; así como el 85% de los artículos científicos publicados y el 93% de las patentes solicitadas se realizan en países desarrollados.

También hay una concentración en el avance de las TICS en el Norte y un alto y creciente por ciento que accede a Internet y dispone de computadoras; mientras que entre quienes habitan en países subdesarrollados, sólo un 10 % utiliza la cartera de servicios de las TICs, una cantidad apreciable de personas sólo posee Radio y no conoce Internet.

Al citar las prioridades de la cooperación Sur-Sur en la economía, la educación y deportes, la energía, industria, comercio, ciencia, tecnología e innovación, el funcionario se refirió a las oportunidades que ofrecen la integración, coordinación y unidad para crear con esos principios un círculo virtuoso, teniendo en cuenta que son más los intereses que los unen que los que pudieran apartarlos.

Se trata pues de un dilema entre dependencia y soberanía que pone a las naciones del Sur ante el reto de construir con optimismo un mundo mejor para, por ejemplo, revertir la situación de los analfabetos en el orbe que alcanza la cifra de 800 millones en los países subdesarrollados y de los más de tres millones de niños que no pueden asistir a las escuelas.

En un contexto planetario en el que aumenta la miseria, la pobreza y las enfermedades, las amenazas de guerra y los crecientes riesgos ambientales; un mundo unipolar marcado por la globalización de la economía mundial y el comercio desigual, valdría la pena retomar la preocupación del presidente cubano cuando en junio de 1992 alertó en Brasil sobre el grave peligro de extinguirse que corre la especie humana.

A COSTA DEL SUR, EL NORTE SE ENRIQUECE

Ante esa situación, el paradigma actual de la ciencia es donde generar empleo y transformar el conocimiento en beneficio de un desarrollo económico sostenible y equitativo, elevar la competitividad nacional, generar tecnologías apropiadas, la asimilación de tecnologías foráneas, dinamizar los procesos de innovación y buscar el equilibrio entre la emisión y la asimilación de tecnologías.

En los países del Sur, en materia de ciencia, tecnología e innovación, es limitada la inversión, hay escasez de capacidades, insuficiente masa crítica y reducido acceso a la información, lo cual indica que estos tienen una considerable dependencia tecnológica y que la generación, acceso, empleo y transferencia de conocimientos y las tecnologías en el Sur resultan insuficientes.

FARO EN LA COOPERACIÓN

Cuba se ha trazado una estrategia a largo plazo dirigida a preparar recursos humanos, altamente calificados y comprometidos con el desarrollo de la economía y la sociedad y los pilares de su política se basan en un potencial científico propio, la generación de tecnologías, el respaldo al progreso socioeconómico y la integración.

Hoy exhibe resultados de mayor impacto en la agricultura, la salud, bienestar y calidad de vida del pueblo, el mejoramiento y tratamiento de suelos, la seguridad alimentaria, la agricultura urbana, mejoramiento de variedades de caña y el proceso industrial, producción de vacunas y medicamentos de uso veterinario, entre otros.

En la Mayor de las Antillas, la política científica y tecnológica prioriza el desarrollo de procesos productivos. La experiencia cubana muestra como factores de éxito: integración, existencia de un sistema organizado para el desarrollo científico y tecnológico, apoyo y prioridad gubernamental, ejecución de programas y proyectos concretos y una base legal y jurídica que lo apoyan.

Cuba ha desarrollado tecnologías propias y las ha transferido, incluso, a países desarrollados. Ello lo ilustra muy bien la autorización que otorgó Estados Unidos para que la compañía norteamericana Cancervax obtuviera una licencia que le permitiese realizar un convenio con el gobierno cubano, para importar y experimentar con tres drogas contra el cáncer desarrolladas en los laboratorios de la isla caribeña y que se consideran en el mundo científico como medicamentos revolucionarios, con un gran potencial para salvar vidas humanas.

COOPERACIÓN SUR - SUR

Para concretar la cooperación e integración entre naciones del Sur se necesita de la elaboración e implementación de políticas, estrategias y planes de desarrollo en Ciencia, Tecnología e Innovación, la creación de mecanismos, capacidades y otras vías que propicien la preparación de los recursos humanos, la organización y el desarrollo de investigaciones e innovaciones y la transferencia de conocimientos.

También se deben identificar experiencias exitosas en los países del Sur que constituyan referentes y fuentes de acciones para los demás, como el proyecto para la sustitución de bombillos incandescentes por ahorradores en Venezuela y países del Caribe, la prospección y empleo de fuentes renovables (eólica, solar) y las tecnologías de ahorro en el uso final de la energía (sectores residenciales y estatales), así como la Tecnología de Gestión Total de Eficiencia Energética.

Se requiere del incremento de la inversión en Ciencia, Tecnología e Innovación (capacidades, infraestructura, interfase, apoyo a la transferencia de tecnología, fondos), la selección y desarrollo de empresas de base tecnológica (mezcla de tecnologías intermediarias y apropiadas con la alta tecnología e importar las modernas). También del fortalecimiento de los Sistemas de Información en esa materia, el establecimiento de Sistemas Nacionales de Normalización y Calidad y adoptar leyes y programas de Propiedad Intelectual apropiados.

Las propuestas alcanzan la necesidad de establecer redes de instituciones económicas, las capacidades de uso común (Centro de I+D de los No Alineados), el Programa de Acciones del Sur, los negocios conjuntos en la Industria Médico- Farmacéutica, la implementación de una Red de Tecnología y oficina de transferencia de tecnologías del Sur, además de un Centro de Formación de Científicos y una Universidad del SUR, todo ello para favorecer estrategias de desarrollo y comerciales que pueden tomar como ejemplo concreto a la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).