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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Medicina natural y tradicional en balneario pinareño

Pacientes de Cuba y de otros países se benefician cada año con la aplicación de la medicina natural y tradicional en el balneario de San Diego de los Baños, ubicado en la provincia de Pinar del Río, en el occidente de la Isla, y famoso por las propiedades curativas de sus manantiales

Sus aguas resultan un bálsamo para personas con padecimientos de soriasis, artritis, artrosis y otras dolencias osteomusculares y dermatológicas, mientras la fangoterapia, con lodo extraído de la desembocadura del torrente, es una de las terapias de mayor demanda.

Inaugurado a mediados del siglo pasado, en el recinto hay laboratorios para la realización de estudios clínicos, farmacias, baños de vapor y gimnasio.

Desde el mes de marzo último los baños comunes y privados están fuera de servicio, para iniciar en breve su reparación, no obstante un equipo altamente especializado prosigue las consultas de reumatología, medicina física e interna, y otros servicios como fangoterapia y fisioterapia.

Cuenta la leyenda que Taita Domingo, un viejo esclavo abandonado por su dueño por padecer de lepra, encontró los manantiales de aguas sulfurosas del río Caiguanabo o San Diego, donde se bañó y curó su cuerpo llagado. Luego regresó a la finca San Pedro de las galeras para contar el milagro de la madre naturaleza.

Con ese descubrimiento, en 1632, comenzó a ganar celebridad el lugar; al principio un velo de misterio y leyenda envolvió cada uno de los rincones de la apacible zona, y ello dio origen después a la formación del poblado de San Diego de los Baños, hoy perteneciente al municipio pinareño de Los Palacios.

Investigaciones de la Comisión de Historia de Los Palacios demuestran que desde 1775 acudían al manantial personas buscando alivio a sus enfermedades, quienes construyeron improvisadas chozas que con el tiempo formaron el núcleo del poblado de San Diego de los Baños, localidad ubicada a 118 kilómetros de la capital cubana.

Atraídos por las propiedades curativas de las aguas termales visitaron ese lugar cercano a la serranía pinareña el científico alemán Alejandro de Humboldt, el naturalista Tranquilino Sandalio de Noda, el escritor Cirilo Villaverde, el científico Tomás Romay y el patriota Ignacio Agramonte.

Con el fin de mejorar el aprovechamiento de las aguas sulfurosas en beneficio del hombre, en 1861 concluyó la construcción del balneario de San Diego de los Baños, instalación que al triunfo de la Revolución pasó al sistema nacional que eleva la calidad de atención médica gratuita a la población.

El río San Diego separa las sierras de los Órganos y del Rosario, y el efecto curativo de los manantiales se complementa con un microclima y la belleza envidiable del entorno.

Para el descanso en el más completo centro terapéutico de la nación en la especialidad de balneología, resulta ideal el hotel Mirador, que pone a disposición del visitante 30 habitaciones con gran confort yÊ absoluta tranquilidad, todo conjugado para proporcionarle una estancia inolvidable.