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Siente a Cuba, viaja en almendrón

Los carros clásicos americanos, conocidos como almendrones, forman una parte importante del paisaje cubano. Los recorridos en este tipo de vehículos se consideran un viaje por la historia nacional, donde se visibiliza la resiliencia de este pueblo y su capacidad de superación


Miércoles 08 de Marzo de 2023 | 12:11:57 PM 

Autor

Amalia Conde

Para recrear una clásica escena de los años 50 del pasado siglo, no es necesario montar un set de cine, basta con visitar el centro histórico de alguna ciudad colonial cubana, montado en un almendrón.

Cuba es el único país del mundo donde, al tomar un taxi, se podría disfrutar de un maravilloso trayecto en un clásico coche americano de la primera mitad del siglo XX.

Con colores vivos y carrocerías brillantes, estas verdaderas piezas de museo se han convertido en parte del patrimonio nacional, como partes esenciales del paisaje urbano en el país, desde hace más de 70 años.

Las marcas americanas de carros Chevrolet, Ford, Cadillac, Dodge, Buick y Chrysler; Plymouth, Oldsmobile, Pontiac, Mercury, Studebaker y Packard, se fusionan en una sola para convertirse en los almendrones, hijos de la inventiva del cubano, con restauraciones inverosímiles que contemplan motores de numerosas marcas y adaptaciones nacionales a piezas prácticamente extinguidas en el mercado.

El origen del nombre o la razón exacta de su denominación aún es difícil de precisar, pero algunos señalan que se debe a la forma de almendra que tienen algunos de estos vehículos.

Muchos visitantes eligen viajar en este tipo de autos antiguos para vivir la esencia de Cuba y experimentar parte de su cultura. No hay nada más emocionante en La Habana que recorrerla en un convertible tradicional, tomando el sol y admirando la arquitectura cambiante de su maravillosa ciudad.

 

Los visitantes foráneos disfrutan del paseo por las ciudades coloniales en un almendrón descapotable.

 

Pero la capital no es la única que contempla este tipo de vehículo. Se estima que existen más de 70 000 coches clásicos conservados rodando en todo el país.

La nostalgia y el sentido de la estética vintage hacen que una gran cantidad de turistas vengan a La Mayor de las Antillas solo para viajar en uno de estos autos, que se mezclan con el paisaje como entes inmortales, tenaces ante el paso del tiempo.

Los cubanos ven en el almendrón un medio de transporte cotidiano, aunque está unido a tradiciones de antaño. Los descapotables son un componente importante en las fotografías de las quinceañeras cubanas. Los vestidos largos de encaje y tul flotan sobre los asientos de dichos autos para inmortalizarlos en los recuerdos de la mencionada época. En los poblados es usual que la muchacha sobre el capó del vehículo se pasee por el centro del pueblo antes de ingresar a su fiesta de cumpleaños.

Las quinceañeras se pasean en almendrón.


Además, en la Isla también se estila que las parejas de novios recién casados se desplacen por la ciudad en el asiento trasero de un almendrón, acompañados de bocinazos que indican a todos el comienzo de la vida en matrimonio.

 

Por toda Cuba circulan estos vehículos que datan de la década del 50 del pasado siglo.

 

Subirse a un almendrón en Cuba es más que tomar un taxi y pagar el viaje. El recorrido trae implícito el contacto con una larga historia de tradiciones: se sube a un coche con pedigrí, se habla con el conductor, conocido con el sobrenombre de botero, quien, por supuesto, es un artista-mecánico; y, sobre todo, se aprecia el paisaje arquitectónico nacional. Estar en este vehículo es todo un viaje de sensaciones.

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