El acopio de 1 856 toneladas de piña el pasado año en la provincia de Ciego de Ávila, certifica lo acertado del quehacer emprendido en 2008 para rescatar el producto insignia del territorio, que incluyó la aplicación de nuevas técnicas de cultivo y el esfuerzo de los agricultores de los sectores estatal y privado. En declaraciones a Opciones los especialistas Joel Enrique Álvarez y Armando Lorenzo recordaron que en 1991, la provincia produjo 32 000 toneladas de la llamada Reina de las frutas, cifra que fue declinando hasta situarse en unas 900 toneladas anuales, debido a la sobreexplotación de los suelos, la falta de recursos y, deplorablemente, por circunstancias subjetivas.
"Para el año en curso -refieren-, la superficie cubierta asciende a más de 444 hectáreas en áreas poco explotadas, con posturas de alto rendimiento provenientes de Matanzas y Villa Clara. De ahí que las 2 000 toneladas previstas a cosechar representan un despegue hacia niveles superiores en el futuro, pues continuaremos incrementando el área sembrada".
En ello ha desempeñado un papel básico la diligencia de los agricultores y el empleo de procedimientos que no entrañan gastos energéticos ni químicos. Sobre el particular, el cooperativista Ramón Tapia Betancourt explicó que, ante todo, fortalecen la capa vegetal con el laboreo mínimo de las plantaciones, el uso de implementos adecuados y la aplicación de desechos de cosechas y otros abonos naturales.
"En cuanto al regadío -argumenta-, lo realizamos por aspersión mediante la práctica del carrete, basado en rodillos de madera con mangueras enrolladas que mueven el aparato mediante la presión del agua, o sea, mientras el cilindro se desplaza por la guardarraya, la irrigación llega a las hojas de la piña junto con biofertilizante y humus de lombriz de forma líquida que ayudan a la asimilación del fósforo por la planta".
ASEGURAR EL PORVENIR
Desde principios de año el Grupo Nacional de la Agricultura Urbana y Suburbana declaró las primeras 20 fincas de los alrededores de la ciudad de Ciego de Ávila que permanecían ociosas, listas para la producción de alimentos tras oficializarse la nueva modalidad agropecuaria en terrenos improductivos en 17 cabeceras municipales del país. El aval se otorga una vez comprobado por las autoridades agrícolas de la región que las haciendas cumplen requisitos tales como estar libres de marabú y otras malezas, cercadas, cultivadas, y disponer de bueyes, carretones e implementos para la tracción animal.
Por lo general, los nuevos usufructuarios trabajan las parcelas de forma familiar, y están enfrascados, además, en los 30 subprogramas fijados para la agricultura suburbana, en los que se incluyen viandas, frutales, granos, tubérculos, hortalizas, alimento animal y abonos naturales, y que, en el caso de esta provincia, maximiza lo relacionado con su fruta líder.
"En la actualidad sobresalen las familias Reina, San Juan y Rosario, al tener sembradas la totalidad de sus parcelas y producir excelentes piñas", expresó Rolando Macías Cárdenas, subdelegado de la Agricultura, quien agregó que otras 235 fincas próximas a la urbe están en proceso para obtener la condición de listas, mediante un programa enfilado a dar repuesta al compromiso con la producción de alimentos.
El municipio de Ciego de Ávila dispone todavía de unas 5 000 hectáreas improductivas o deficientemente aprovechadas, en suelos llanos, cercanos a la capital provincial y con notable presencia de agua subterránea, ideales para ser cultivadas según lo establecido por el Decreto Ley 259 sobre la tenencia de tierra.
ALGO PARA RECORDAR
Después del triunfo de la Revolución los años de las grandes cosechas nacionales fueron de alrededor de las 47 000 toneladas. Tal cifra disminuyó progresivamente, incluso antes de la llegada del período especial que acentuó la caída, aunque en ese lapso la oferta casi desapareció.
Quince años después, el Ministerio de la Agricultura dispone de mecanismos capaces de elevar la organización, los controles, la disciplina técnica y el máximo aprovechamiento de la jornada. La orden primera ya está cumplida: diversificar la piña e involucrar a todo el territorio nacional en su producción, incrementar los precios de compra y capacitar, preparar y orientar mejor a los encargados de ejecutar este programa por ser este un cultivo muy delicado.
Hoy la esperanza de todos está puesta en las 47 000 toneladas logradas antaño. Mientras llega ese momento, sientan bases sólidas para concluir 2010 con una producción nacional de 30 000 toneladas y seguir adelante. Tal vez, entonces, a Ciego de Ávila le arrebaten el cetro de "provincia reina de la piña"…
DE DÓNDE PROVIENE LA PIÑA
El Ananas comosus o piña parece ser originaria de algún lugar no puntualizado de Sudamérica, aunque algunos indican a la cuenca del río Amazonas, o sea, entre Brasil, Paraguay y Argentina, o lo que es igual: la cuenca del río La Plata, desde donde se difundió al curso superior del Amazonas y la zona de Venezuela y las Guayanas. Hacia el 200 d.n.e. fue cultivada en Perú por los mochicos, quienes la representaron en su cerámica. En el siglo XVI se extendió hacia Europa y las zonas tropicales de África y Asia. Hoy la piña es el segundo cultivo tropical en volumen, solo superado por el plátano (Musa paradisiaca), y conforma más de 20 % de la producción comercial de este tipo de fruto, del cual 70 % se consume fresco en las naciones donde se desarrolla. El resto se destina al enlatado en almíbar, una práctica iniciada en Hawai en el siglo XVIII y la más apreciada en los países fríos y templados.
Datos publicados por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en mayo de 2010 -relativos a la producción mundial de 2008-, acotan que ascendió a 19 166 560 toneladas métricas (tm) cosechadas en 844 140 hectáreas (ha), equivalentes a un rendimiento global de 22,6 tm por ha, con la asombrosa excepción de Indo-nesia, donde arrojó 61,2 tm.
Los principales productores son Brasil (2 491 974); Tailandia (2 278 566); Filipinas (2 209 336); Costa Rica (1 624 568); China (1 402 060); la India (1 305 800); Indonesia (1 272 761); Nigeria (900 000) y México, 685 805 toneladas métricas. En cuanto a exportaciones, Costa Rica y Filipinas lideran el mercado con 486 860 y 147 807 tm, respectivamente.
FRUTA REFRESCANTE Y DIGESTIVA
La provincia avileña también potencia otra variedad muy solicitada por nativos y foráneos: el fruto del papayo (Carica papaya).
Precisamente un joven recién graduado de ingeniero agrónomo, Ariel González Molerio, perteneciente a la Cooperativa de Crédito y Servicios José Martí, del municipio de Ciego de Ávila, debutó con broche de oro al registrar 203 toneladas por hectárea en su más reciente cosecha, luego de combinar el empleo de la ciencia con la agroecología.
De acuerdo con especialistas del Grupo Nacional de la Agricultura Urbana y Suburbana, que dirige el Doctor en Ciencias Adolfo Rodríguez Nodals, lo colectado en las 10,80 hectáreas de esta finca, catalogada de referencia por el Instituto Nacional de Investigaciones Fundamentales de la Agricultura Tropical, representa una marca productiva sin precedentes en Cuba para un espacio similar.
González Molerio informó que "la combinación oportuna de fertilizantes químicos, el humus de lombriz, el tipo de suelo de arcilla roja y el riego de agua sistemático fueron determinantes en nuestros resultados", y recomienda la utilización de posturas con tierra en sus bolsos libre de nemátodos, "pues ello contribuyó al desarrollo frondoso de la plantación y este récord productivo que nos enorgullece".
Originario de los bosques de México, Centroamérica y del norte de América del Sur, el papayo se cultiva actualmente en la mayoría de lospaíses de la zona intertropical del orbe. Por cierto, antes de la llegada de los conquistadores, los aztecas la nombraban chichihualtzapotl, que en náhuatl significa "zapote nodriza", especialmente relacionado con la fertilidad.
A raíz de los tres ciclones que devastaron a la Isla en 2008, especialistas del Instituto Nacional de Investigaciones en Viandas Tropi-cales (INIVIT) de Villa Clara, han generalizado en Cuba una nueva variedad de fruta bomba resistente a los vientos huracanados. La planta, popularmente conocida como "papaya enana", fue concebida en esa institución científica y apenas sobrepasa el metro de altura, por lo que no se afecta con las ventiscas y reporta menos daños en su estructura.
Elianet Ruiz, especialista en mejoramiento genético del INIVIT y encargada de la investigación, comentó que "su pequeño porte permite conformar sembrados densamente poblados, los cuales presentan mayor resistencia ante las sacudidas de las corrientes de aire, cualidades evidenciadas sobre todo ante el paso de los huracanes Ike y Gustav por Cuba, pues esos sembrados sufrieron muy pocas afectaciones".
Añade la investigadora que a pesar de su corta talla, produce frutos rojos de gran tamaño, carnosos y dulces, características de los patrones empleados que distinguen a la familia Maradol dentro y fuera del país, y se pueden cultivar en recintos tapados, donde por medio de métodos intensivos se obtienen cosechas con calidad durante todo el año. Asimismo, entre las bondades de esta nueva estirpe de fruta bomba está la resistencia a las enfermedades y plagas más habituales.








