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Revolución Energética en Cuba, ¿y en el mundo?...

El desarrollo de las fuentes renovables de energías es una incuestionable opción frente a la crisis energética mundial y ante un dañado planeta Tierra. Cuba está dispuesta a asimilar la inversión foránea en proyectos de explotación de este tipo de energías afirmaron fuentes del MINBAS


Sábado 01 de Noviembre de 2008 | 12:00:00 AM 

Autor

Marta Veloz

Podría decirse que la vida despertó en la Tierra cuando el astro rey comenzó a brillar en ella hace unos 5 000 millones de años. En la antigüedad se pensaba que el Sol era un dios, pues constituía la única fuente de luz y calor conocida. De hecho, todas las energías permanentes -renovables- deben su origen a esta estrella, que no ha llegado ni a la mitad de su vida útil y la cual sobrevivirá por mucho más tiempo a este planeta.

Por ello, muy justificadamente el ambientalista europeo-norteamericano John Muir, fallecido a comienzos del siglo pasado, escribió que “el Sol no brilla sobre nosotros, sino dentro de nosotros”.

Los científicos afirman que este astro es la fuente de la mayor parte de la energía que llega a la Tierra y aseguran que en un año, arroja sobre esta 4 000 veces más energía que la que va a consumirse en la misma. Siendo así, podría cubrir buena parte de las necesidades energéticas principales de la humanidad, si se desarrollan técnicas más eficientes para su potencial aprovechamiento.

La navegación a velas, muy usada desde la civilización egipcia; los molinos de agua o de viento, inmortalizados por el andante caballero literario Don Quijote de la Mancha; la construcción de los primeros observatorios astronómicos dedicados a predecir las estaciones de más luz solar al año cuando comenzó a practicarse la agricultura, hasta la disposición de las viviendas para aprovechar la luz solar, dan fe de la dependencia y utilidad del Sol respecto a la vida y la evolución sana de la Tierra.

Estas energías renovables, explotadas en el pasado con mayor o menor intensidad según los conocimientos de la época, propiamente la solar, la hidráulica y la eólica, con el devenir de la evolución tecnológico industrial, del transporte, y de la propia agricultura, fueron quedando casi en el olvido al ser desplazadas por la fiebre del llamado Oro negro, a partir de que se perforó el primer pozo de petróleo en 1859, en Pensilvania, Estados Unidos. EL DECLIVE DE LA ERA FÓSIL Pero este recurso milenario, que tardó siglos en formarse, ha sido explotado a mansalva por el hombre, sobre todo en los actuales países desarrollados que basan en gran medida su arquitectura económica en el uso del petróleo. Según algunos autores, el primer billón de barriles de este hidrocarburo se consumió en el mundo aproximadamente en 125 años y el actual ritmo desenfrenado de su demanda irracional, hará que esa cantidad se gaste en solo 35 ó 40 años.

Estados Unidos, por ejemplo, es citado como el mayor consumidor con alrededor de 25 % del consumo de todo el orbe. Este país, con una población aproximada de 296 millones de personas, demanda más petróleo que China, que supera los 1 300 millones de habitantes.

Cada vez es más inaccesible extraer el crudo, por estar a grandes profundidades y requerir costosísimas tecnologías que hacen irrentables los trabajos en la mayoría de los casos. En el mundo se consumen alrededor de 85 millones de barriles de petróleo tan solo en un día, o sea, 30 000 millones anuales, pese a pronosticarse que solo hay reservas para 30 a 100 años, como margen, y que por cada cinco barriles que se gastan se descubre solo uno, como sustentan investigaciones. Si se consideran estas situaciones, podría decirse que ciertamente se entró en el Pico del petróleo, ubicado entre 2007 y 2010 por la ASPO (Asociación para el Estudio del Pico de Petróleo).

Y no dudamos de este Pico, cuando ya se manifiesta la lucha, incluso bélica, por el control de las reservas mundiales. A la alarma por el agotamiento de los combustibles fósiles, se suma la urgencia de proteger el medio ambiente en el planeta, dañado por derrames durante la explotación, refinación y distribución de este recurso.

La combustión de hidrocarburos provoca también gases de efecto invernadero, que aumentan la temperatura en la Tierra, con la consecuente elevación del nivel del mar, por la descongelación de los hielos, además de causar gran inestabilidad meteorológica, manifiesta en ciclones de mayor intensidad y disímiles tormentas.

A ello se añade el alza de los precios del petróleo, que encarecen los alimentos básicos, y la propuesta de algunos gobiernos de emplear productos hasta ahora al servicio del ser humano, a la obtención de biocombustibles. Este modelo industrial incompatible con la naturaleza, que se ha venido aplicando desde el siglo XVIII, está trayendo muchos males, el mayor de estos la amenaza de la vida en el orbe, que investigadores, instituciones y organismos internacionales han denunciado, a la vez que han propuesto el empleo de mecanismos y vías de consumo energético más racionales y naturales. En dicho contexto resurgen, como una de las pocas alternativas viables las fuentes renovables de energías, más limpias, inagotables y mejor distribuidas en la Tierra.

Pese a su importancia, aún en la actualidad estas energías llamadas por algunos autores suaves por no ser contaminantes, solo representan algo más de 13 % del total de la energía consumida en el mundo. De esa cifra 10 % corresponde a la biomasa, 2,2 % a la hidráulica y solo 0,5 % al conjunto de la solar, la eólica y la geotérmica, englobadas en la categoría de Otras, dado el informe de 2006 de la Agencia Internacional de Energía, Key Energy Statistcs. REVOLUCIÓN ENERGÉTICA EN CUBA ¿Y EN EL ORBE?... Cuba produce hoy casi 50 % de los hidrocarburos que consume, por lo que aún depende en gran medida de la importación de estos. El líder Fidel Castro planteó hace cuatro años darle un vuelco a la distribución y producción de la energía en el país, mediante un amplio y diverso plan nacional que denominó Revolución Energética. Este programa prevé, en primer lugar, intensificar los trabajos de extracción del crudo, recurso que se calcula por la parte cubana con un alto potencial, y que fuentes foráneas como el Servicio Geológico de Estados Unidos han estimado -excluyendo el crecimiento de la reserva- en 4,6 millones de barriles de petróleo extraíbles y 9,8 billones de pies cúbicos de gas natural.

Entre las medidas figuran la instalación de grupos electrógenos -consumidores más eficientes de combustibles- a lo largo del territorio nacional, para descentralizar la distribución energética, y paralelamente ir modernizando las redes de transmisión y distribución de electricidad para minimizar las pérdidas; colectar todo el gas acompañante del petróleo que se obtiene y destinarlo a la producción de energía eléctrica y gas con destino al consumo doméstico; el reemplazo de equipos electrodomésticos de alta demanda, y la sustitución de bombillos incandescentes por ahorradores, todo lo cual viene cumpliéndose satisfactoriamente. También se incluye el programa de desarrollo de fuentes renovables de energía, entre estas, la biomasa cañera, aprovechando productos desechables de esa gramínea, como el bagazo, en la producción de electricidad, que no solo se utiliza en los centrales, también se entrega al Sistema Electroenergético Nacional (SEN). En el presente, hay 61 ingenios que se autoabastecen totalmente de electricidad mediante ese método, afirmó a Opciones Juan Manuel Presa, viceministro de la Industria Básica, (MINBAS). En el país, como promedio, se logran 30 KWh por cada tonelada de caña molida y ya el pasado año la potencia instalada en la industria azucarera para la cogeneración de energía eléctrica y térmica alcanzó los 497,5 MW según fuentes del Grupo de desarrollo para esta energía en Cuba, liderado por el Ministerio de la Industria Azucarera. Aún con la redimensión efectuada hace pocos años en esta industria, sobre la base de los rendimientos planificados para las zafras del 2008 al 2010, se produciría en el país de 5,6 a 7 millones de toneladas de bagazo, que equivaldría entre 1 120 000 a 1 400 000 TPA anuales, aplicándose la técnica de explotación intensiva del bagazo con mejores bases energéticas en los centrales, según fuentes oficiales. Se trabaja por almacenar todo ese desecho producido durante los meses de zafra para transformarlo en electricidad que entregarán totalmente al SEN. Mundialmente se producen aproximadamente 1 350 millones de toneladas de caña que solo con el bagazo obtenido y una alta eficiencia de cogeneración podría aportar 25 % de la energía que se demanda en el orbe, publicó la FAO-WADE en un informe de 2004. En Cuba se trabaja también en otras fuentes renovables de energía, como la biomasa forestal y agraria en general; el biogás; la hidroenergía; las energías solar fotovoltaica y la térmica, así como la eólica, entre otras, en las que ya se obtienen resultados. Se convierte la energía de las radiaciones solares en energía eléctrica, luego de ser colectadas por paneles solares, y almacenadas mediante baterías o recipientes aislados.

Mediante la energía fotovoltaica se desarrollan proyectos de electrificación en objetivos sociales, como escuelas y bibliotecas, consultorios médicos y hospitales, entre otros, ubicados en zonas montañosas o de difícil acceso. Con este sistema se lleva a cabo igualmente un plan para electrificar parte de las viviendas que aún no tienen dicho servicio, unas 120 000, ubicadas en esos parajes. Juan Manuel Presa comentó que la Isla colabora en la implementación de proyectos comunitarios similares en varios países, entre estos Bolivia y Venezuela. En la Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y la Sequía efectuada en septiembre de 2003 en La Habana, Fidel llamó la atención sobre este particular al plantear: “Con solo el 0,01 por ciento del PIB de la OCDE, un pequeño fragmento del 0,7 por ciento tantas veces prometido y nunca cumplido -excepto aislados casos individuales- por el conjunto de los países ricos, se podrían suministrar, mediante paneles solares, en diez años, 30 kilowatts mensuales de electricidad a 250 millones de familias del Tercer Mundo, que sumarían alrededor de 1 500 millones de personas, la parte más pobre de la población mundial, que podrían disponer cada día de varias horas de luz eléctrica y trasmisiones recreativas, informativas y educativas, por radio o televisión, sin gastar un solo litro de combustible fósil”.

En concordancia con este planteamiento, en una conferencia internacional sobre energía fotovoltaica, celebrada hace pocas semanas en Valencia, España, el presidente de la Asociación Europea de la Industria Fotovoltaica, Ernesto Macías, planteó que “la electricidad solar fotovoltaica tiene el potencial de suministrar energía a unos 4 000 millones de personas para el año 2030 si hoy se ponen en práctica las medidas políticas adecuadas”. Con ello, podría ayudarse a reducir hasta 1 600 millones de toneladas de emisiones de CO2, equivalente a las emisiones de 450 centrales térmicas de carbón.

“La energía solar fotovoltaica puede contribuir enormemente a las necesidades energéticas de dos tercios de la población mundial para el 2030, incluidos aquellas que viven en zonas remotas”, sostuvieron expertos en la conclusión del Informe Solar Generation 2008 publicado por Greenpeace y la Asociación Europea de la Industria Fotovoltaica (EPIA). Esta importante variante energética está más desarrollada en Europa y particularmente en Alemania, que en 2006 tenía 55 % de las instalaciones fotovoltaicas del mundo, así como en Japón, con 17 %, según la fuente Solarbuzz. Es obvio que los países con mayores horas de incidencia de los rayos solares tendrían más ventajas para explotar este recurso si dispusiesen de las técnicas requeridas, como lo muestra un proyecto que se estudia en Europa para producir energía eléctrica procedente de la energía solar en el norte de África, y suministrarla por cables hacia España e Italia y desde allí hacia el resto del continente, lo que reafirma que es posible cooperar en el desarrollo de esta energía.

En la década del 80 del siglo XX, la milenaria energía eólica volvió a ser de interés en el mundo, al introducirse nuevas técnicas que permitieron su aprovechamiento para producir electricidad, aunque de forma más bien aislada. Hace apenas 20 años que, con la agrupación de los generadores o molinos a manera de parques eólicos, han batido otros vientos en algunos países de Europa como Alemania y España. En el 2004, la potencia total instalada a escala mundial se calculaba en los 39 294 MW, según un informe presentado en mayo de este año por la Universidad de Barcelona en el X Coloquio Inter-nacional de Neocrítica. Otras fuentes informan que a mediados de este año ya superaba los 100 000 MW. En Cuba, basándose en la primera versión del mapa eólico concluido hace pocos años se ubicaron nueve zonas con buen potencial eólico, distribuidas en un área total de 1 000 kilómetros cuadrados de oriente a occidente del país, que permiten calcular una capacidad eólica instalable para un futuro de hasta 600 MW, de los cuales se espera alcanzar los primeros 12 MW al finalizar 2008.

Este resultado se lograría por la producción de cuatro parques eólicos, uno de los cuales ya se explota en el municipio especial de Isla de la Juventud, con una producción anual de 1 800 MWh, el 1,8 % de la electricidad que se consume en ese territorio, con lo cual se ahorrarían cada año aproximadamente, 450 toneladas de crudo. También funcionan el parque eólico demostrativo de Ciego de Ávila de 225 MWh al año; el de Gibara I, en la provincia oriental de Holguín, con una capacidad total de 5,1 MW, y para finales de este año debe estar listo otro en esa misma zona, con un potencial de 4,5 MW, confirmó Presa.

También la energía hidráulica es conocida desde la antigüedad, cuando se aprovechaban los cursos fluviales y los saltos de agua para obtener la energía que luego, apoyándose en la motriz, produciría electricidad mediante las centrales eléctricas desde hace más de un centenar de años.

La hidroenergía, hasta la actualidad, representa más del 90 % de la generación eléctrica en el orbe con estas fuentes renovables. No obstante, solo 18 % del potencial técnicamente aprovechable y 28 % del económico han sido explotados, sostienen algunos expertos internacionales. Asia y Oceanía son los más aventajados en cuanto a capacidad instalada. Es precisamente en China, en el Río Yangtsé, donde se construye la más monumental central del mundo las Tres Gargantas, con una capacidad generadora calculada en más de 20 000 MW. Actualmente, la mayor es la de Itaipú, en el río Paraná, situada entre Brasil y Paraguay, con una capacidad de 14 000 MW, según fuentes nacionales. Con la disposición de más de 200 presas construidas en su mayoría luego de 1959, Cuba dio el primero y más importante paso para comenzar a trabajar sobre el desarrollo de este recurso natural en el país en función no solo del aprovechamiento del agua como tal, sino en la generación eléctrica. En la actualidad, la Isla explota 180 hidroeléctricas, con una capacidad total instalada de 62 220 KW y una producción de energía al año de 153 377 MWh, con lo que se deja de consumir 49 769 toneladas de combustible fósil. De estas centrales, 31 están conectadas al SEN y el resto genera de forma aislada para satisfacer demandas locales. La mayor de todas, en proceso de modernización, se ubica en la central provincia de Villa Clara, con una potencia instalada de 43 MW.

Con la electricidad generada en dichas centrales hidroeléctricas se benefician unos 34 900 habitantes hasta la fecha, además de abastecer a varios objetivos sociales. Fuentes del MINBAS calculan que para el año 2020 Cuba pueda contar con una capacidad hidrogeneradora de aproximadamente 100 MW. El biogás, tomado más en cuenta como portador energético en los últimos años por sus bondades en la protección del medio ambiente, se usa como combustible en las cocinas o la iluminación. Se forma de la descomposición anaerobia de los residuos orgánicos, como el excremento del ganado vacuno y porcino.

En Cuba lo aprovechan fundamentalmente comunidades aledañas a vaquerías y cochiqueras; la planta más grande del país utiliza los residuos de una destilería de alcohol en la provincia de Villa Clara, produciendo unos 6 000 m3/día de biogás y 4 t/d de fertilizantes. La Isla cuenta con más de 500 plantas de este tipo y por el interés de continuar el desarrollo de esta tecnología el país podría ubicarse en un futuro entre los de mayor indicador de uso percápita de este portador energético, aseguran especialistas del MINBAS. China, India, Vietnam, tienen millones de plantas de esas instalaciones, también Tailandia, Brasil, Bolivia, Nicaragua disponen de gran cantidad, al igual que las naciones europeas, como por ejemplo, Suecia, donde se construye la mayor planta del mundo, con capacidad para tratar 1 600 m3/h de residual.

Cada uno de los planes que hemos referido son atendidos en Cuba por un grupo multidisciplinario, que vela por su progreso integral a partir de los recursos financieros asignados por el Estado destinados a la aplicación de las más avanzadas técnicas afines al país, así como de la formación y especialización del personal que interviene en todo el proceso integral de desarrollo y explotación de las diversas fuentes renovables, aseguró a esta publicación el Viceministro. Para seguir inyectando fuerza a estos proyectos, enfatizó el dirigente, Cuba está abierta a la cooperación con otros países, como ya de hecho se realiza, y a recibir la participación foránea también mediante las modalidades que contempla la Ley de Inversión Extranjera del país. Esta Revolución Energética cubana tomada muy en serio pese a ser un país no desarrollado, además de estar bloqueado económicamente por la mayor potencia del mundo, en aras de llevar a vías de hecho la utilización racional de los recursos energéticos y el avance de las energías limpias, podría llevar a pensar en la necesidad de hacer algo similar en el mundo, siguiendo las sabias palabras de Gandhi: “quizás debamos vivir de forma más simple para simplemente que los demás puedan vivir”.

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