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Mantener actualizada la misión

Quienes abogan por sistemas estatales de dirección empresarial, estamos obligados a estudiar aquel método de gestión para adecuarlo al modo estatal de dirección empresarial, siempre que no contradigan la esencia y los principios de este


Jueves 05 de Junio de 2008 | 12:00:00 AM 

Autor

Guillermo de la Cuesta

Un colega me planteó que expusiera cuál es mi preferencia en cuanto a la economía estatal o privada en el sistema empresarial.

Soy admirador de las iniciativas constantes del sector privado, en cuanto a sistemas y métodos de la gestión y de la dirección empresarial, y estimo que hay mucho que aprender de la agilidad y rapidez con que actúan las entidades empresariales. Quienes abogamos por sistemas estatales de dirección empresarial, estamos obligados a estudiar aquel método de gestión para adecuarlo al modo estatal de dirección empresarial, siempre que no contradigan la esencia y los principios de este.

Por los años que tienen de experiencia empresarial, tenemos que aprender de su rapidez en la gestión, pero al mismo tiempo, ellos tendrían mucho que asimilar de la dirección estatal, con un concepto social de la producción, el destino de sus beneficios, la protección al trabajador y su familia y la dirección del esfuerzo hacia quien no es su empleado, pero es un ciudadano del país, de quien hay que ocuparse con esmero.

No podemos esperar a acuerdos definitivos en discusiones sobre el tema, pues la propia vida se encargará de impartir justicia y esclarecer métodos cada vez más acordes con las necesidades de la sociedad, sin exclusiones.

Formas de organización y economía

Ha crecido considerablemente el número de economistas interesados en conocer los secretos ocultos de diferentes empresas, en los últimos 50 años. A partir de los contratos vigentes, se han concentrado en la naturaleza de las relaciones existentes dentro de las empresas y en su entorno, incluyendo las estructuras administrativas.

Quienes argumentan en defensa de las formas jerárquicas de organización deben demostrar, con resultados, la utilidad de los costos de transacción y su disminución sistemática.

Los miembros de una empresa están expuestos, en mayor o menor grado, a las condiciones existentes en el mercado, a los avances en el proceso de producción y comercialización, y a la relación existente con los proveedores de insumos.

Por ello reviste vital importancia una comunicación efectiva para lograr una reducción de los costos generales y de investigación y para lograr maximizar los beneficios potenciales de la entidad. De esta forma, los gerentes deben estimular la obtención y uso eficiente de la información dentro de la organización y reconocer las oportunidades de ganancias que ofrece el mercado, al hacer contratos viables a la producción y la adquisición de insumos.

No parece existir contradicciones al considerar la empresa como proveedora de recursos mediante contratos, pues al incluir el papel de los desechos residuales, la atención se centra en los costos de la administración de los recursos.

Costos de transacción

Muchos analistas económicos han incursionado en este tema, sin llegar a una conclusión uniforme.

La decisión de producir dentro de la empresa o contratar fuera de ella gira en torno al total de los costos de producción y transacción, incluyendo los que corresponden a incumplimientos y administraciones.

La bibliografía dedicada al análisis de los costos de transacción ha revelado la importancia del marco institucional en el cual tienen lugar los intercambios, y por lo tanto, la evolución y la razón de ser de las instituciones compartidas.

Desde la perspectiva de los contratos, existen similitudes entre las empresas y los mercados y la sustitución de los convenios internos por los de mercados, conlleva a un cambio en la naturaleza de los negocios y de manera más específica, en el grado de control y desechos residuales.

Corresponde a los gerentes fijar la dirección estratégica de la empresa y establecer una organización interna, conducente a la adaptación a las señales externas, motivados por el derecho a percibir una parte de las ganancias o por el pago de dividendos y salarios pactados con los accionistas.

En última instancia, son los trabajadores quienes hacen posible el éxito de las empresas, al producir bienes y servicios cuya cantidad y calidad se corresponden con lo que necesita el mercado.

Para dirigir la empresa, los gerentes tienen que poner en vigor alguna regulación, mediante la cual el trabajo se desarrolle de forma efectiva, incluyendo un sistema de incentivos, que garantice un ajuste apropiado y oportuno al medio externo.

Cuando se cometen errores, puede inhibirse el cambio mediante intervenciones inadecuadas. Este razonamiento no sólo se aplica a los problemas de empleo y trabajo, sino también a la adquisición de los factores que intervienen en la producción, entre ellos, las nuevas inversiones.

Las personas responden a los halagos, por eso, la mayoría de las empresas reconocen, por lo general, el valor de la atención a los empleados, cultivando la lealtad y el buen cumplimiento, mediante incentivos apropiados.

Los principios que se han desarrollado son apropiados para los cambios que se realizan en compañías que tienden hacia estructuras de organización más planas, hacia una autonomía más operativa en el nivel local y a la asignación de facultades a sus empleados.

Principios del mercado y la empresa

La microeconomía no posee una receta para la organización correcta de la producción, sin embargo, las herramientas económicas proporcionan conceptos que ayudan a comprender los temas gerenciales y de organización.

Los primeros dilemas que enfrenta un administrador se relacionan con el descubrimiento, la movilización y la integración de conceptos dispersos, tal como se ha señalado desde 1978.

Charles Kock, presidente de la compañía Kock Industries Inc., radicada en Wichita, Kansas,desde 1967, ha convertido en marca registrada, el término administración basada en el mercado para expresar su filosofía y la práctica que rige la administración en la compañía.

Esta industria es una compañía que extrae, transporta, procesa y comercia petróleo, realizando en forma limitada exploraciones y producción y no posee estaciones de servicio.

El concepto de administración basada en el mercado puede dividirse en tres partes: misión, estructura de la organización y mecanismos de incentivos.

En los informes de la misión de una corporación se enuncian propósitos y se da cuenta de una dirección general. La misión de Koch Industries, a diferencia de otras corporaciones, está basada en el proceso. En forma permanente se analiza, discute y depura para que responda a las circunstancias cambiantes. En muchas compañías, por el contrario, la misión es enunciada y posteriormente, ignorada para siempre.

Los administradores de los estratos medios y los trabajadores, rara vez la recuerdan y la respetan.

En Koch Industries el proceso de constante refinamiento de la misión se utiliza para generar información actualizada acerca de las ventajas comparativas de la compañía y del éxito resultante al convertir esas ventajas en ganancias.

De esta forma, se requiere que cada unidad empresarial y en realidad cada individuo, desarrolle su propia misión para sustentar la de la corporación, con lo cual se expande la propiedad de los objetivos corporativos, lo cual permite guiar las decisiones cotidianas; sirven como un conjunto de principios que permiten economizar la información y de ese modo, aliviar los problemas de coordinación dentro de la empresa.

Las misiones individuales ayudan a las direcciones empresariales y a los individuos a descubrir sus propias ventajas comparativas y les proporcionan hitos que permiten juzgar su desempeño, manteniendo, al mismo tiempo, la dirección estratégica de la organización.

Las reorganizaciones progresivas han dividido la compañía en unidades empresariales individuales, que emiten sus propios informes sobre pérdidas y ganancias.

Los centros de estas últimas se crean cuando los gerentes seleccionan un grupo de personas y actividades, en los que se ponen de manifiesto destacadamente las ventajas del trabajo en equipo y la cooperación.

Quienes dirigen los centros de ganancia son responsables por la conducción de las operaciones de sus grupos, como si estos fueran empresas individuales, aunque están controlados por los niveles principales para evitar cualquier perjuicio que pudiese sobrevenir a largo plazo.

La organización en centros de ganancia libera a los gerentes de las ineficiencias que conlleva una organización central exhaustiva, y permite a la empresa recoger los beneficios de una información descentralizada, lo cual es una modalidad creciente en otras organizaciones.

LE RECOMIENDO:

•Aprender de la gestión privada y enseñar sobre la dirección estatal y sus objetivos. •Insistir en la rebaja de los costos como una labor sistemática empresarial. •Establecer una organización interna, que conduzca a la adaptación a las cambiantes señales externas. •Analizar, en forma permanente, si su trabajo tiene en cuenta las circunstancias del entorno. •Accionar para que la misión sea una línea de acción actualizada permanentemente y no un adorno en un vestíbulo de la empresa.

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