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Aprovechamiento de la jornada, negligencias y reuniones

No todos los centros de trabajo se rigen por la misma disciplina; los jefes son diferentes en su forma y nivel de exigencia y el personal de cada entidad tiene características distintas


Domingo 27 de Enero de 2008 | 12:00:00 AM 

Autor

Guillermo de la Cuesta

No todos los centros de trabajo se rigen por la misma disciplina; los jefes son diferentes en su forma y nivel de exigencia y el personal de cada entidad tiene características distintas.

Situemos como premisa que, siempre que hablemos del trabajo, nos referiremos a jornadas de ocho horas, y donde el criterio mayoritario de jefes y trabajadores es que el tiempo no alcanza para cumplir con las responsabilidades asignadas a su esfera laboral.

Lamentablemente, muchos de quienes deben supervisar el aprovechamiento de la jornada laboral en un centro de trabajo, le confieren mayor importancia al fiel cumplimiento de los horarios de entrada y salida del trabajador.

Comparto plenamente el objetivo, pero significo que no son esos los aspectos de mayor incidencia en el desaprovechamiento de la jornada, pues los grandes escapes ocurren en el transcurso del tiempo total de trabajo, cuando surgen personajes que aunque aparecen presentes en su local, se encuentran ausentes del estudio, análisis y acciones que deben realizar para enfrentar los asuntos que se les presentan y sobre todo, para avanzar en el trabajo a la altura de los requerimientos exigidos.

ASPECTOS INTERESANTES

El desarrollo de la ciencia y la técnica en el mundo, ha causado que en casi todas las esferas en que se desenvuelve el ser humano se hayan recibido equipos novedosos que bien utilizados pueden lograr mejorías insospechables en la labor que realizan.

No obstante, en ocasiones vemos por ejemplo, nuevos equipos computarizados de última generación, que cuando sustituyen a otros ya obsoletos, no logran incremento de la productividad ni nuevos trabajos de mayor complejidad y utilidad de los que realizaban anteriormente, por lo cual los costos se incrementan sin beneficios adicionales a los conseguidos hasta el momento.

Pero en algunos casos, cuando llega un nuevo equipamiento, se solicita incremento de personal, en lugar de capacitar al que se tiene, desde el momento en que se inicia la compra. Los problemas no surgen cuando llegan nuevos equipos, sino con los trabajadores que comienzan entonces en las tareas de la entidad, pues se cometen graves errores que conducen a la improductividad, la baja calidad en el trabajo y la inadecuada prestación de servicios a los clientes.

En muchas ocasiones, se obvia indagar sobre el aspirante a trabajador, salvo llenar algunos datos. De la persona -o personas- en cuestión, provenga de un centro educacional o de otro centro laboral, se requiere conocer cómo fueron sus resultados docentes o laborales y los aspectos positivos y negativos que lo han caracterizado para poder actuar en consecuencia y brindarle ayuda en su nueva ubicación laboral y utilizar consecuentemente sus conocimientos, habilidades y disposición ante el trabajo.

Una vez aprobado para su ingreso en la entidad, el jefe debe conversar con él, presentarle a sus compañeros de trabajo, informarle de las tareas que debe realizar y lo que se espera de él en el desempeño laboral. Es un momento preciso para responder a las inquietudes que siempre surgen en un trabajador, al enfrentarse a su nuevo entorno. Es importante presentarlo a los dirigentes sindicales en su esfera laboral para que pueda intercambiar criterios que seguramente lo ayudarán en su nuevo empeño.

Algunos directivos olvidan explicar que la jornada laboral comienza cuando se encuentra en su puesto de trabajo iniciando sus tareas, y no cuando llega a la puerta del centro e insistir en el cumplimiento de los horarios de entrada y salida del trabajo, merienda y almuerzo. (Además, los jefes deben garantizar que no haya personal en su plantilla para quienes no exista contenido que cubra su tiempo de trabajo.)

Un principio generalmente aceptado en los últimos años, es que quien realice un trabajo determinado, debe añadirle valor agregado, pues de lo contrario, no tiene razón de ser la asignación de una tarea.

Asimismo, las reuniones de las organizaciones políticas y de masas deben realizarse después de cumplida la jornada laboral.

Otro aspecto que se viola en reiteradas ocasiones es la limpieza de las áreas de trabajo. Si bien es cierto que dicho aspecto es de imprescindible cumplimiento, es necesario ajustar el horario de esos trabajadores de servicios de manera que no interfieran el tiempo de trabajo de sus compañeros, la continuidad de la labor y la atención a clientes. A su vez, el resto del personal tampoco impedirá el desempeño de quienes mantienen la higiene del centro.

El incumplimiento de lo tratado hasta ahora conlleva a un 20 % de desaprovechamiento de la jornada laboral.

REUNIONES INNECESARIAS

En el consejo de dirección que se efectúa una vez al mes, en ocasiones participa una cantidad mayor de los dirigentes que deben asistir, e incluso permanecen todo el tiempo del consejo.

Excepcionalmente puede requerirse un consejo extraordinario para un tema específico y urgente a tratar por esta vía, pero resulta innecesario y perjudicial efectuar reuniones que limitan el tiempo de trabajo, y que en la inmensa mayoría de las ocasiones son para que el jefe se informe de lo que ya debía saber.

Hay empresas donde existe el consejillo diario o tres veces por semana; el consejo ampliado, que parece una asamblea general del centro y otras reuniones que llaman contactos, pero que inmovilizan la entidad.

El consejo de dirección mensual no debe prolongarse más de dos horas; si hay uno extraordinario, nunca más de una hora, pues se supone que es para un tema extra que surgió de imprevisto.

Hay que incentivar las reuniones de trabajo en que solo deben estar presentes quienes estén implicados en el tema a tratar, ya que pueden -y deben- contribuir a la solución de los problemas.

En los cálculos que se hagan del tiempo que dejarán de trabajar cuando se realiza un consejo o una reunión amplia, incluyendo el traslado hacia el lugar de la reunión, y que en total si son precisos, se puede estimarlo en cuatro horas en total, de seguro se pierde gran tiempo de trabajo. (Les sugiero, que en este mes de febrero calculen el tiempo perdido en reuniones masivas contra las horas laborales del mes, sin contar que cuando los jefes se ausentan, por lo general disminuye la gestión y aumenta el descontrol en sus subordinados.)

Cuando la reunión se efectúa en entidades nacionales en las cuales participa personal de varias o todas las provincias, el tiempo mínimo es de dos o tres días, sin contar los gastos adicionales en que se incurren en transporte, hospedaje y alimentación. Una buena solución sería efectuar esas reuniones mediante conferencias nacionales a distancia, con el consiguiente ahorro de recursos y tiempo.

Por supuesto, la responsabilidad no es solamente de los jefes empresariales y administrativos de las empresas con sus trabajadores, pues a veces los organismos superiores citan a reuniones innecesarias, sin tener en cuenta los planes de trabajo de quienes producen y los gastos que se ocasionan.

LE RECOMIENDO:

Tener en cuenta que la mejor reunión es la que no se efectúa. Conocer que lo más importante sucede entre el inicio y la terminación de la jornada laboral.

Indagar siempre sobre el futuro trabajador para su entidad. Aprovechar su tiempo y el de sus subordinados eliminando reuniones innecesarias. Hacer uso de las reuniones de trabajo con dos o tres personas que puedan influir en la solución de los asuntos a tratar.

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