La Bahía de La Habana reúne condiciones extraordinarias para llegar a ser un puerto competitivo a escala mundial y en ello actúa decisivamente la ejecución y desarrollo de un programa de restauración ambiental integral, en el que intervienen cientos de organismos, instituciones, autoridades locales y la población citadina en su totalidad. Los más recientes estudios y acciones de saneamiento más la propia vida marítima que se aprecia demuestran confianza en su gradual recuperación sanitaria.
En ese proyecto urbanístico, ecológico, cultural y socioeconómico sobresalen los intereses por rehabilitar el enclave marítimo-portuario para lograr, inversiones y recursos de por medio y a fuerza de educación ambiental y trabajo comunitario, restituirle su uso como bien público, al rescatar y delimitar bien las zonas de baño o pesca habitual, entre otros beneficios.
Es, como bien reflexionaron los asistentes al reciente encuentro S. O. S: Bahía + 12, efectuado en el hotel Ambos Mundos del capitalino municipio de La Habana Vieja, alcanzar la calidad ambiental que cada práctica requiere, como en el caso de la captura de peces, aparejada al diseño de un programa de seguridad alimentaria, que tenga en cuenta desde la evaluación del agua hasta la caracterización de la flora y la fauna marinas.
En ese taller científico que daba continuidad a los esfuerzos iniciados hace más de un decenio en la descontaminación de la Bahía de La Habana, Yanara Tamaret, del Centro de Investigaciones Pesqueras, presentó un estudio del nivel de toxicidad de los peces de la Bahía, como parte de un proyecto de garantía alimentaria para quienes consuman lo capturado en esa ensenada.
Los datos aún son preliminares, pues se requiere profundizar y extender el análisis a una muestra mucho más representativa, para poder evaluar si las especies capturadas en la Bahía de La Habana son sanas y seguras para la alimentación de la población, así como educar a la comunidad en la preparación y su consumo.
Los científicos determinan los niveles de contaminación con hidrocarburos y metales pesados en el pescado, lo caracterizan desde el punto de vista sensorial y parasitológico, además de determinar la presencia de microorganismos patógenos, educar a la población sobre el riesgo que constituye el consumo de especies con afectaciones microbiológicas, químicas o de otra índole y realizar un diagnóstico básico de la situación de la pesquería y su empleo. Entre los parámetros de inocuidad analizados se citan los microbiológicos (Mesófilos aerobios, NMP Coliformes, Salmonella, Echericha coli, Vibrio cholerae); los metales pesados (plomo, cadmio, mercurio); los físico-químicos (bases nitrogenadas volátiles totales); los hidrocarburos; los sensoriales y los parasicológicos.
Y como especies muestreadas se señalan la jiguagua (Caranx hippos), el banano (Elops saurus), el sábalo, la biajaiba (Lutjanus synagris), el ronco (Haemulon sp) y el jiníguano amarillo (Haemulon chrysargyreum).
Otro uso a generalizar en el futuro inmediato es el turístico que, junto con el programa que desarrolla el Historiador de la Ciudad, permita organizar paseos recreativos de orden paisajístico y cultural que muestren la belleza paradisíaca de este enclave, portador de cerca de 47 millones de metros cúbicos de agua en su interior.
AGUAS CLARAS CONSERVAN…
Evaluaciones sobre el estado de la calidad de las aguas y de su saneamiento en general, demuestran avances, aún no suficientes, en cuanto a la regulación y control de fuentes contaminantes como la Refinería Ñico López, en la cual se concentran recursos y esfuerzos para eliminar totalmente los daños ambientales por vertimientos de hidrocarburos que aún puedan influir en la salubridad de la Bahía.
Los retos y acciones que se emprenden para recuperar su favorable estado de salud ambiental refuerzan la voluntad política y la estrategia del país por hacer de cada proyecto que se ejecute una obra ecológicamente sustentable.
Santiago Reyes Pérez, vicepresidente del Grupo de Trabajo Estatal de la Bahía de La Habana, al hacer un balance de lo acordado en el encuentro Bahía +10, informó que entre las acciones relacionadas con la Refinería Ñico López como principal fuente de contaminación por hidrocarburos de la Bahía, se destinó una suma considerable de recursos por parte del gobierno para, en diferentes etapas, consumar la reducción y supresión total de la nociva carga.
Unos 4 217 metros cúbicos de hidrocarburos, vertidos y derramados en la Bahía de La Habana han sido recuperados, este año, como parte de las medidas de saneamiento, labor encomiable teniendo en cuenta que, según los precios del petróleo en los días que corren (casi 100 dólares el barril), los volúmenes de hidrocarburos extraídos de la rada capitalina equivalen a más de 17 000 barriles, por lo tanto, el monto de dinero que el país pudo haber perdido alcanzaría un millón 700 000 dólares.
El impacto ecológico incluye a la propia navegación por el puerto ya que por problemas con la limpieza de la Bahía no pocas veces se ha pagado sobreestadía a embarcaciones extranjeras. Solo en el año 2006 CUPET erogó ocho millones de dólares por estadía y limpieza de tanqueros.
Aun cuando gracias a la gestión ambiental se han reducido las cargas contaminantes sobre esa ensenada, todavía se realizan vertimientos desde embarcaciones en el puerto, de la Refinería Ñico López y otras industrias o fuentes.
La Empresa de Saneamiento Marítimo-Portuario (SAMARP) asume esa labor desde hace varios años pero, de acuerdo con la opinión de expertos, la tecnología disponible no es la más adecuada, en tanto se ejecutan inversiones en varias industrias para atenuar el desfavorable impacto medioambiental.
La limpieza de la rada habanera se hace cada vez más imperiosa y especializada teniendo en cuenta el crecimiento del turismo internacional y del arribo de barcos que descargan basura en sus aguas y, en tal sentido, Cuba tiene previsto suscribir acuerdos internacionales para prevenir ese tipo de contaminación.
De las más de 100 principales fuentes contaminantes del estratégico ecosistema, 46 vierten residuales directamente al mismo y 58 lo hacen a través del alcantarillado, del drenaje pluvial y de ríos como Luyanó y Martín Pérez.
Al saneamiento ambiental llevado a cabo en la Refinería Ñico López, con el que se han recuperado miles de barriles de hidrocarburos en la Bahía, se suman nuevas obras como la ubicación de una barrera fija de contención de combustibles al mar, aunque en las acciones desarrolladas han sido la educación ambiental y la capacitación de directivos y trabajadores, lo que más ha influido en la mejoría.
En esa industria del este de la capital cubana son notables hoy los avances tecnológicos que le reportan al país un considerable ahorro de combustibles, acompañados de un plan integral de saneamiento ambiental con, por ejemplo, la eliminación de fuentes contaminantes mediante la limpieza del área de la barrera fija y móvil y el monitoreo de la zona.
En el año que empieza esperan echar a andar un proyecto de monitoreo de la calidad del aire a través de unidades de diagnóstico atmosférico, y según adelantó Reyes, es muy probable la generalización de este tipo de programa de trabajo de saneamiento al resto de las bahías del país, de acuerdo con su importancia social y económica, como las de Cienfuegos y Santiago de Cuba.
Reconocida ha sido la labor del Grupo Estatal de la Bahía y, aunque no estará del todo satisfecho hasta alcanzar la completa lozanía de ese enclave, sí aboga por mantener y fortalecer las acciones de manera multilateral e integrada, entre todos los sectores, organismos e instituciones.
El Grupo de Trabajo Estatal para el saneamiento, conservación y desarrollo de la Bahía de La Habana está facultado, desde su creación en 1998, para aprobar las inversiones, construcciones y servicios que se realicen en zona portuaria, cuidando que no dañen el ambiente.
También debe ejecutar las acciones necesarias para mantener el control de vertimientos de residuos y fuentes contaminantes, así como proponer la forma de estimular a las empresas comprometidas con el saneamiento y preservación del enclave. El proyecto pionero para el saneamiento ambiental del puerto habanero data de 1886 y luego, en 1921, se reveló nuevamente su elevado grado de insalubridad, mientras que en 1939 se efectuó el primer estudio ecológico-sanitario.
LABORES EN LA INMENSIDAD DEL MAR
Aún quedan en las inmediaciones de la Bahía de La Habana (con una superficie de 52 km2 y 47 millones de metros cúbicos de agua) quienes se apresuran a capturar algún que otro pez o a darse un chapuzón en las zonas más bajas, en evidente desafío a la alerta roja lanzada por las autoridades al considerar la existencia aún de determinados focos dañinos como los drenajes de las localidades capitalinas aledañas, el tráfico de embarcaciones de carga y cruceros, más el arrastre de aguas sin tratamiento de tres ríos.
Si en la década de los años 50 del pasado siglo allí se podía pescar de todo y nadar a mar abierto sin dificultad alguna, la realidad varió al punto de llegar a recibir en los 80 una carga promedio de 100 toneladas diarias de materia orgánica y 33 toneladas de hidrocarburos, procedentes de distintas industrias.
Los equipos limpia bahías y costas permitirán que antes de que concluya diciembre se eliminen del espejo de agua habanera unos 120 pilotes en desuso y, para el año entrante, con la puesta en marcha de la planta de tratamiento del río Luyanó construida con ayuda financiera de Italia y del Grupo Estatal de la Bahía, se espera minimizar los aportes contaminantes considerablemente.
La adquisición de implementos de avanzada tecnología para la contención y recolección de hidrocarburos derramados en el mar se une a decisiones más drásticas que han permitido en estos años el cierre o traslado de algunas de las fábricas de mayor impacto ambiental y la puesta en práctica de un programa de prevención, mediante el patrullaje aéreo en zonas de elevado tráfico marítimo.
Conocer que un 15% de la contaminación de la Bahía está relacionado con la mejora o ejecución de obras de alcantarillado apunta también a la necesidad de involucrarse más en la planificación física y urbanística de la ciudad, a la remodelación y adaptación de industrias que no tendrán otra opción que acogerse a la concepción de Producciones más Limpias y Sustentables.
Para un saneamiento efectivo, se trata además de tener en cuenta la relación costo-beneficio tanto ambiental como económico, mediante la práctica de integración del planeamiento y la gestión urbana y ambiental, contra lo cual atenta una infraestructura citadina deteriorada en el tiempo, y favorece el darle cauce a los recursos y fuentes de financiamiento para viabilizar las obras, aprovechando todas las potencialidades.
DE ESTUDIOS Y ACCIONES CONCRETAS
Sobre la gestión ambiental empresarial en la Bahía y la cuenca tributaria como un proceso de cultura y gestión se reconoce el necesario cumplimiento de la Legislación Ambiental vigente y la correcta elaboración de una estrategia en cada entidad, según el sector y el territorio de la industria en cuestión.
Entre los principales problemas detectados en los últimos años y en la erradicación de los cuales ya se trabaja, se citan el mal manejo de desechos sólidos y los residuales oleaginosos, la carencia de sistemas de tratamiento para los residuales líquidos y sólidos, la existencia de un parque tecnológico obsoleto y la baja cobertura de tratamiento de esos excedentes.
El insuficiente nivel de mantenimiento de las capacidades de tratamiento, la indisciplina tecnológica, el incumplimiento de las buenas prácticas de manejo, el bajo nivel de introducción de prácticas de producción más limpia, el aprovechamiento económico de los residuales, así como el insuficiente nivel de educación ambiental y de una actitud responsable hacia el medio ambiente por parte de todos los niveles de la organización productiva, aún subsisten junto a las pocas inversiones en las empresas para solucionar los problemas ambientales.
Múltiples medidas de saneamiento se han adoptado para resolver los problemas en las 104 fuentes contaminantes directas o indirectas, inventariadas hasta la fecha.
Ello se ilustra con el proyecto para la preparación de diez fuentes contaminantes de la Bahía de La Habana en la implementación de Sistemas de Gestión Ambiental con el propósito de identificarlas, evaluarlas y crear condiciones para la posible aplicación de las Prácticas de Producción más Limpia, a partir de un enfoque integrador.
Se proponen acometer labores de saneamiento con el control y supervisión de esa actividad desde las partes altas de la Cuenca Tributaria hasta el acuatorio de la Bahía de La Habana, a través de los ríos Luyanó, Martín Pérez y Arroyo Tadeo y la recogida de residuos sólidos, gestión de proyectos de dragado, aguas oleosas, limpieza de costas y extracción de objetos, entre otras.
Asumen el chequeo de las obras de tratamiento de residuales líquidos que se ejecutan en la actualidad y las que pudieran derivarse de pequeños proyectos, así como del Estudio de Desarrollo del Alcantarillado y el Drenaje Pluvial de la Cuenca Tributaria de la Bahía de La Habana.
Controlan y supervisan la implementación del programa de Manejo de Residuos Sólidos Urbanos e Industriales del recinto portuario, el cual debe ser extendido por las márgenes del río aguas arriba con el objetivo de realizar una recogida en origen evitando que estos lleguen a la Bahía de La Habana cuando ocurran precipitaciones, además de gestionar la actividad de Reforestación en esa Cuenca Tributaria (ya hay 47 hectáreas reforestadas).








