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23 de Febrero  2026 

Abrir los ojos a un mundo multilateral

Las prioridades del Grupo deben estar en el desarrollo integral, fortalecer los mercados internos en el marco de la solidaridad y la necesidad de sustituir instituciones como el Fondo Monetario Internacional


Jueves 19 de Junio de 2014 | 12:00:00 AM 

Autor

Hedelberto López Blanch

La más importante conclusión que se puede extraer de la recién terminada Cumbre del G-77+China es que los pueblos y países en desarrollo han comprendido la imposibilidad de mantener un mundo unipolar donde la política de las naciones desarrolladas y de las compañías transnacionales imponga estrategias financieras y modelos económicos dañinos a los intereses de las mayorías.

Hubo consenso a favor de implementar medidas conjuntas para tratar de limitar la fuerza que ejercen los países ricos, por medio de esas corporaciones y de los organismos financieros internacionales en detrimento de líneas económicas y sociales que satisfagan las necesidades que padecen decenas de naciones pobres.

La Cumbre extraordinaria del Grupo, efectuada en Santa Cruz de la Sierra, al sureste de Bolivia, abordó los principales problemas que enfrentan sus 133 integrantes y se adoptaron acuerdos para impulsar soluciones.

Evo Morales, el anfitrión de ese cónclave y presidente del citado país andino, propuso la urgencia de fomentar una soberanía en la administración de los recursos naturales de cada nación, y de la riqueza y la planificación para industrializar el aprovechamiento de estos y de las áreas estratégicas, y agregó que no debe negarse la participación de inversiones, provechosas para los pueblos.

De igual modo, señaló que se debe incorporar a la legislación internacional la idea de que los servicios básicos constituyen un derecho fundamental para las personas y es obligación de los Estados brindarlos por encima de costos o ganancias.

Las prioridades del Grupo deben estar en el desarrollo integral, fortalecer los mercados internos en el marco de la solidaridad y la necesidad de sustituir instituciones como el Fondo Monetario Internacional por otras que permitan la participación de naciones del Sur en sus estructuras de decisión.

Evo fue un poco más allá y planteó, ante el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki Moon, eliminar el Consejo de Seguridad, por considerar que dicha instancia se dedica a promover guerras e invasiones contra países y pueblos soberanos para apoderarse de los recursos naturales.

La Declaración Final de la Cumbre "Hacia un nuevo orden mundial para vivir bien", ratificó -como objetivo central- erradicar la pobreza y conducir la agenda de desarrollo post 2015.

En ese sentido, el Presidente de Cuba, Raúl Castro Ruz, denunció que, hoy aún, 1 200 millones de personas en el mundo viven en la pobreza extrema. En África subsahariana, los han aumentado ininterrumpidamente, pasando de 290 millones en 1990 a 414 millones en  2010.

Añadió que una de cada ocho personas en el orbe sufre de hambre crónica, y 45 % de los niños fallecidos antes de cumplir los cinco años, muere por causa de malnutrición.

La deuda externa registra niveles sin precedentes, a pesar de los enormes pagos realizados por su servicio.

Se agrava el cambio climático, generado  en lo fundamental por los patrones de producción y consumo irracionales y derrochadores de las naciones  industrializados que, de mantenerse, para 2030 harían falta recursos naturales equivalentes a dos planetas.

El Documento Final enfatizó sobre la desigualdad, situación que se agrava por patrones de consumo y producción insostenibles en los países desarrollados y denunció que la excesiva orientación al lucro no respeta a la Madre Tierra, por eso la importancia de establecer medidas para contrarrestar el cambio climático y la atención a los pequeños países insulares.

Asimismo, ratificó los principios de unidad, solidaridad y complementariedad para la construcción de un Nuevo Orden Mundial, que pretende restablecer un sistema más justo y democrático que beneficie a los pueblos.

A 50 años del surgimiento del G-77 (15 de junio de 1964), tras finalizar la primera sesión en Ginebra de la Conferencia sobre Comercio y Desarrollo de las Naciones Unidas (Unctad), sus hoy 133 integrantes están comprendiendo que los tiempos cambian, pero en la mayoría de sus países la situación se mantiene igual o peor que en la década de 1960.

Pese a ser la organización intergubernamental de países en vías de desarrollo más grande de Naciones Unidas, las demandas y propuestas que muchas veces el Grupo emite en el seno de la ONU, son desoídas o vetadas por las naciones más poderosas.

Tampoco se ha logrado una efectiva cooperación Sur-Sur para el desarrollo, uno de los principales objetivos de su fundación.

Altas y bajas ha tenido el G-77 durante su trayecto, sin embargo al parecer la recién concluida Cumbre extraordinaria de Santa Cruz de la Sierra, con la dirección de Evo Morales, le ha dado el impulso necesario para afrontar retos económicos, políticos y sociales presentes y futuros.

Se comienza a percibir que las políticas neoliberales agresivas impuestas por las naciones ricas y los organismos financieros internacionales, han sido nefastas para los pueblos y naciones en desarrollo.

Resultó cardinal la intervención de la presidenta argentina, Cristina Fernández, quien explicó la debacle económica que padeció su país en la década de 1990 y principios de 2000, y lo que aún debe sufrir al tener que abonar una deuda con compañías que adquirieron bonos del Estado a muy bajos precios (llamados "fondos buitres") y hoy representan una enorme deuda acumulada.

Muestra de que el mensaje de la Cumbre llegó a la mayoría de los presentes fueron las palabras del primer ministro de Namibia, Hage Geingob, quien expresó: "Retorno a mi país con otra visión, la de luchar por la independencia económica y de que los recursos naturales pertenecen a nuestros pueblos".

Dicen que los golpes enseñan y, tras medio siglo de creado, el G-77 retoma el camino en aras de enfrentar los grandes retos impuestos por las políticas de rapiña diseñadas por las grandes potencias capitalistas y de los organismos financieros bajo su control.

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