Miércoles
22 de Abril  2026 

Sí a la papa agroecológica en Cuba

Esta experiencia fue merecedora de uno de los premios a la innovación tecnológica que entrega cada año el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente


Miércoles 22 de Abril de 2026 | 08:27:37 AM 

Autor

Raquel Sierra

 

La papa es un tubérculo de amplia demanda en Cuba. En los últimos años, su producción ha decrecido por factores relacionados tanto con eventos climatológicos como con dificultades para garantizar el paquete tecnológico que este cultivo demanda.

Una alternativa a esa producción basada en costosos insumos de importación es la papa agroecológica,  que apuesta por un modelo diferente, lejano de semillas, fertilizantes y plaguicidas químicos traídos desde el exterior.

Una investigación desarrollada por la Estación Experimental de Pastos y Forrajes Indio Hatuey, de la Universidad de Matanzas, una institución cubana de reconocido prestigio en investigación agroecológica, validó una tecnología de producción agroecológica funcional que sustituye estos insumos externos por nutrición orgánica, a partir del uso de abonos orgánicos locales (compost, estiércol) en lugar de fertilizantes químicos.

La tecnología aplica asimismo el manejo biológico de plagas, mediante el empleo de bioproductos de producción nacional (como el biofertilizante IHPLUS®BF y otros controladores biológicos), también en sustitución de plaguicidas importados.

La tecnología no se queda en laboratorio, sino que se prueba y ajusta directamente en 95 fincas campesinas que nunca antes habían cultivado papa, demostrando su adaptabilidad y robustez en diversas regiones y tipos de suelo, destacó la investigación.

Esta propuesta tiene un impacto social profundo y transformador: empoderamiento campesino y descentralización, al romper con el modelo estatal exclusivo y de gran escala, llevando el cultivo de la papa a familias campesinas, con lo cual democratiza la producción y fortalece la agricultura familiar.

El estudio muestra que varios municipios lograron comercializar papa agroecológica a niveles superiores a los cinco kilogramos per cápita, superando el alcance de la papa convencional y acercando un alimento básico a las comunidades.

Esta papa contribuye a mejorar la calidad de vida, toda vez que permite obtener un alimento libre de tóxicos tributando a la salud humana y generar excedentes comercializables para bien de la economía de las comunidades rurales.

Al valorar el aporte económico de esta investigación, que ya dio frutos en la tierra, se considera que ofrece una solución económica crucial en un contexto de carencia de divisas: reduce la dependencia externa, sustituye importaciones costosas de semillas, fertilizantes y plaguicidas, lo que genera tanto ahorro de divisas para el país como soberanía tecnológica.

Por otra parte, destaca su viabilidad económica al lograrse rendimientos comercialmente viables, estimados en 13.27 toneladas por hectárea en la segunda campaña, con picos de hasta 22 t/ha.  Aunque este indicador es inferior al que rendimiento promedio convencional,  entre 18-25 t/ha, el costo de producción es significativamente menor al eliminar insumos importados, lo que hace que el cultivo se rentable y sostenible para los agricultores.

Acerca de su escalamiento, se considera  exitoso, al pasar la tecnología pasó de una fase experimental de cinco hectáreas a ser transferida a 95 fincas en seis provincias y al municipio especial Isla de la Juventud en solo dos campañas, demostrando su potencial de réplica y su impacto económico creciente.

Por otra parte, la investigación en la cual participó un importante equipo de investigadores liderados por Giraldo Jesús Martín  Martín, se enmarca en la necesidad nacional de sustituir importaciones y fomentar la transición agroecológica para alcanzar la soberanía alimentaria, dando respuesta a lineamientos del Ministerio de la Agricultura y tributar a los postulados de la Ley no. 148/2022 De Soberanía Alimentaria y Seguridad Alimentaria y Nutricional (Ley SSAN).

Esta propuesta se consideró un caso ejemplar de innovación sistémica que integra el conocimiento científico con la práctica campesina para resolver un problema nacional, que no solo demuestra que es posible producir papa sin insumos importados, sino que lo hace a una escala significativa, generando beneficios sociales y económicos tangibles, con el respaldo de una institución científica de alto nivel, razones por la cual se le concedió uno de los 11 Premios a la Innovación Tecnológica que otorga el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente correspondiente a 2025.

Entre las entidades participantes en la investigación figuran la Universidad de Sancti Spíritus, los institutos Nacional de Ciencias Agrícolas y de Biotecnología de las Plantas, las direcciones Agrícola y de Cultivos Varios y Semillas del Ministerio de la Agricultura, la Unidad de Extensión, Investigación y Capacitación Agropecuaria Holguín, Universidad de la Isla de la Juventud y el Departamento de Desarrollo Ciencia y Medio Ambiente de la Delegación de la Agricultura en Camagüey.

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