Autor: Internet Publicado: 21/06/2021 | 09:18 pm
Con renovados bríos, China está expandiendo los vínculos con Latinoamérica y el Caribe, acción iniciada por el presidente Xi Jingping en su primer viaje al hemisferio en 2013, luego de visitar México, Trinidad y Tobago y Costa Rica. Tal política continuó estrechándose en enero de este año al inaugurar el Foro China-América Latina, y que en la actualidad desarrolla el Canciller Wang Yi, como antesala de una nueva gira presidencial, durante sus visitas a Cuba, Venezuela, Brasil y la Argentina.
El comercio entre el gigante asiático y América Latina se duplicó en la última década y en 2013 alcanzó 261 000 millones de dólares. China se ha convertido en el principal destino de las exportaciones del Brasil, con 19 %, seguido de Argentina, Perú, Chile y Venezuela. Las principales adquisiciones, en términos de volúmenes, se concentran en el petróleo de Venezuela y Ecuador, cobre de Chile, mineral de hierro de Brasil y soja de Argentina.
El 13 % de las inversiones chinas en el exterior han ido a América Latina. La asistencia financiera de Beijing es igualmente importante y ha superado con creces los préstamos otorgados por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, en particular en la financiación de proyectos de infraestructura. En el período 2005-2013 ha efectuado desembolsos por más de 100 000 millones de dólares, en particular a Venezuela como adelanto de compras de petróleo.
Y algo totalmente definitorio: La Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe (CEPAL) ha proyectado que para el año 2016 China superará a la Unión Europea como socio comercial. En este contexto, los estímulos chinos para que la economía mantenga en 2014 un crecimiento superior a 7 %, suponen un respiro para América Latina.
Por otro lado, ante el fortalecimiento de la economía mundial, el Comité Monetario y Financiero Internacional (CMFI) subrayó que los países deben reenfocar su atención del corto al mediano plazo, concentrándose en la ejecución de reformas estructurales que sirvan para respaldar un crecimiento sostenible, equilibrado y con abundante empleo.
"Necesitamos un nuevo equilibrio de políticas acorde con las necesidades de una nueva etapa de la recuperación económica mundial", afirmó el Ministro de Hacienda de Singapur, Tharman Shanmugaratnam, quien presidió la vigésimo novena reunión del CMFI.
"Esto no implica un repliegue brusco de las política macroeconómicas, en especial las políticas monetarias, que apuntalan la recuperación. Pero sí significa que hay que dedicar mucha más atención a las reformas estructurales", señaló Tharman.
Aparte de la necesidad de reformas estructurales, como sanear balances, fortalecer los sistemas bancarios y mejorar el funcionamiento de los mercados laborales, citó algunos riesgos clave para la economía mundial, en especial "la presencia de riesgos para la estabilidad financiera, no solo los heredados sino también nuevos, como un aumento de la deuda empresarial en ciertos países que no tiene como contrapartida un crecimiento de la inversión".
Entre tanto, la oficina estadística comunitaria Eurostat confirmó que España cerró 2013 con un déficit de 6,6 % de su Producto Interior Bruto (PIB) -sin contar la ayuda pública destinada a la banca- y con 7,1 % si esta se incluye en el cálculo. Esto supone que el país se quedó una décima por encima del objetivo fijado por Bruselas para el pasado ejercicio de 6,5 %, en un año en el que además la deuda pública alcanzó 93,9 % del PIB. Por su parte, el nivel de deuda pública de España aumentó desde 86 % en 2012 hasta 93,9% en 2013. (Fuentes: Cesta.com, Prensa Latina y Reuters)








