Empresas estatales, privadas y cooperativas podrán realizar operaciones de importación y exportación de forma directa, siempre que cuenten con autorización. Autor: Cubadebate Publicado: 14/07/2026 | 08:48 am
Cuba avanza en un amplio proceso de transformaciones orientadas a dinamizar su economía mediante la atracción de capital extranjero y la expansión del comercio exterior.
Estas decisiones buscan no solo agilizar los trámites, sino también fomentar la generación de empleo, ingresos y crecimiento económico sostenible.
Entre los cambios más relevantes se encuentran la flexibilización de mecanismos financieros, la simplificación de procedimientos administrativos y la posibilidad de que cubanos residentes en el exterior inviertan en el sector privado.
Además, se amplían las facultades para realizar operaciones directas de comercio exterior, lo que permite una mayor participación de distintos actores económicos.
Durante una reciente emisión del programa televisivo Mesa Redonda, el viceministro primero del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Carlos Luis Jorge Méndez, subrayó que la inversión extranjera debe convertirse en un eje central del desarrollo económico del país.
En ese sentido, destacó la importancia de integrar a los cubanos en el exterior como potenciales inversores.
El funcionario también rechazó interpretaciones que vinculan estas acciones con una supuesta vuelta al capitalismo o con concesiones externas.
Aseguró que forman parte de un programa gubernamental enfocado en aprovechar los recursos nacionales —tanto materiales como humanos— para impulsar el desarrollo y la captación de divisas.
Se mantiene el criterio de que Cuba no distingue el capital por su origen, aunque se priorizarán las relaciones con socios estratégicos y países con mayor complementariedad económica.
Con estas transformaciones, el Gobierno cubano reafirma su decisión de profundizar en los cambios estructurales del modelo económico, con el objetivo último de generar divisas, dinamizar la producción y elevar el bienestar de la población, en un contexto de bloqueo y desafíos externos.
Nuevas reglas para atraer capital
Como parte de este proceso, se publicó recientemente el Decreto 153, que modifica el reglamento de la Ley de Inversión Extranjera.
Esta actualización introduce plazos más cortos para evaluar y aprobar proyectos, así como requisitos documentales más claros, con el objetivo de ofrecer mayor seguridad y transparencia a los inversionistas.
También se incorporan mecanismos para facilitar la gestión empresarial dentro de las asociaciones, permitiendo resolver conflictos internos y adaptarse a cambios sin afectar la continuidad de los negocios.
Asimismo, ciertas decisiones operativas podrán aprobarse de forma más rápida por el Ministerio correspondiente, sin necesidad de instancias superiores.
El nuevo marco normativo refuerza, además, el control estatal mediante evaluaciones posteriores a las inversiones y regula con mayor precisión los procesos de liquidación de empresas.
Cambios prácticos en el entorno empresarial
Entre las medidas concretas destaca la eliminación de la obligación de contratar trabajadores a través de intermediarios estatales, lo que permitirá una relación más directa entre empleadores y empleados.
También se amplían los plazos de uso de tierras y derechos de superficie, que pueden alcanzar hasta 90 años, lo cual resulta atractivo para proyectos de largo plazo.
Asimismo, se autoriza a las empresas con capital extranjero a operar con cuentas en el exterior y a desenvolverse con mayor flexibilidad en un contexto de dolarización parcial. Estas decisiones responden, según las autoridades, a las limitaciones impuestas por sanciones externas.
Mayor protagonismo de los actores económicos
Otra transformación clave es la descentralización del comercio exterior. Empresas estatales, privadas y cooperativas podrán realizar operaciones de importación y exportación de forma directa, siempre que cuenten con autorización.
Además, se promueve la exportación mediante incentivos específicos y se abre la puerta a la comercialización de activos intangibles, como marcas y patentes, especialmente en sectores con alto valor agregado como la biotecnología.
La viceministra del Mincex, Déborah Rivas Saavedra, precisó que estas transformaciones responden a una necesidad estratégica: generar ingresos en divisas externas y lograr una balanza comercial superavitaria.
Explicó que precisamente una de las medidas más relevantes es la Transformación 129, que autoriza a las empresas estatales, privadas y cooperativas a realizar directamente operaciones de comercio exterior, previa aprobación del Ministerio.
Se permitirá así que todos los actores con capacidad para operar en comercio exterior, ya sea para adquirir insumos, materias primas o importar productos terminados, puedan hacerlo directamente.
En cuanto a la Transformación 128, que aplica el principio de nomenclatura negativa para las operaciones de comercio exterior, Rivas Saavedra detalló que se trata de un cambio sustancial: en lugar de autorizar listados de productos para cada entidad, se establecerá una única lista de productos no autorizados (salvo permiso expreso), lo que simplifica y agiliza los trámites.
La funcionaria también se refirió a la Transformación 127, que fomenta las exportaciones mediante incentivos diferenciados e integración productiva con el capital extranjero, y a la Transformación 130, que autoriza la venta de propiedades intelectuales, como marcas y patentes.
Subrayó que Cuba cuenta con capital humano calificado, especialmente en la industria biofarmacéutica, y se debe explotar esa capacidad. "La venta de intangibles es una práctica global que genera dividendos, y debemos hacerlo de manera inteligente, protegiendo nuestros derechos y distribuyendo esa riqueza entre la población", argumentó.
Otra novedad es que se autoriza a las representaciones comerciales de entidades extranjeras establecidas en el país (sucursales) a realizar operaciones de comercio exterior, algo que antes les estaba prohibido.
Del sustento normativo
Para dar sustento jurídico a estas transformaciones, se prevé la modificación de dos leyes fundamentales –la Ley 118 y el Código Civil–, así como decretos, resoluciones y otras normas complementarias.
Indicó la Viceministra que el cronograma no es una camisa de fuerza y ya se trabaja en la práctica de las decisiones adoptadas.
En consonancia con el mandato de evitar la burocracia, el Mincex ha diseñado un sistema de trabajo ágil que incluye la creación de un grupo especializado con seguimiento diario y reporte sistemático al Gobierno.
Para respaldar estas transformaciones, el Gobierno prevé ajustes en leyes clave y la creación de mecanismos ágiles de gestión, incluyendo ventanillas únicas para la tramitación de inversiones y operaciones comerciales.
A finales de julio y en los primeros días de agosto, se prevé que la Ventanilla Única de Inversión Extranjera y la de Comercio Exterior comiencen a recibir todas las solicitudes y trámites.
Las autoridades indicaron que se dará prioridad a empresas que han mantenido vínculos con Cuba en contextos adversos, aunque reiteraron que no se discrimina el origen del capital.
Con este conjunto de acciones, el país busca fortalecer su modelo económico, incrementar la entrada de divisas y estimular la producción nacional, en medio de un entorno internacional muy complejo.








