Autor: ACN Publicado: 12/01/2026 | 12:37 pm
El Ministerio de la Agricultura (Minag) impulsa los cultivos de maíz y soya transgénicos para sustituir importaciones, garantizar alimento animal y avanzar hacia la soberanía alimentaria en Cuba, informó la página web institucional del organismo.
La unidad empresarial de base Fábrica de Pienso Leopoldo Reyes, en San Cristóbal, produjo en días recientes apenas 34 toneladas de alimento animal, de las 300 posibles según su capacidad instalada, debido a la dependencia de materias primas importadas como maíz y soya.
Michel Ravelo Herrera, director de la entidad, declaró que los piensos destinados a porcinos y avicultura se elaboran con granos importados, lo cual limita la estabilidad de precios y la producción de carne y huevos.
El Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) desarrolló desde 2020 variedades transgénicas de maíz y soya resistentes al clima y a las plagas, con rendimientos superiores, según explicó Mario Pablo Estrada García, director de Investigaciones Agropecuarias de esa institución.
Ingenieros y técnicos del CIGB confirmaron que se producen semillas originales de cinco variedades de soya y dos líneas parentales de maíz para el híbrido H-Ame15, con destino a la multiplicación y siembra en varias provincias.
En Sancti Spíritus se liberaron 720 hectáreas para el cultivo transgénico, aunque solo se plantaron 382, con rendimientos de hasta cinco toneladas por hectárea en campañas anteriores, informó Enrique Rosendo Pérez Cruz, director del CIGB en ese territorio.
Productores como Rigoberto Toledo Ferro, de la cooperativa Seguidores de Vilma, y René Alemán Rodríguez, de la CCS Juan Darias, destacaron la resistencia del híbrido a plagas y herbicidas, así como su potencial productivo, que duplica al maíz tradicional.
En Villa Clara, la Sociedad Mercantil Porcino en alianza con el CIGB y la Universidad Central Marta Abreu impulsa desde 2022 el cultivo transgénico, con resultados positivos pese a limitaciones tecnológicas y altos costos de cosecha y secado.
Investigadores como Leyenis García Santos, del CIGB, resaltaron que las semillas cuentan con licencias comerciales y sanitarias para su uso en alimentación humana y animal, y que el proyecto se ha extendido a varias provincias.
En Artemisa, la UBPC Emilio Hernández proyecta convertirse en base productiva nacional de semillas transgénicas de maíz y soya, con inversiones en tecnología, maquinaria y energía fotovoltaica, según su presidente Osvaldo Blanco García.
Especialistas coincidieron en que la falta de insumos, financiamiento y disciplina tecnológica limita la expansión de estos cultivos, aunque reconocen que constituyen una vía estratégica para sustituir importaciones y garantizar soberanía alimentaria.(TOMADO DE ACN)








