Domingo
03 de Mayo  2026 

Los caminos de los bioproductos

Un programa dirigido a la producción y extensión del uso de los bioproductos responde a la urgencia cubrir demandas de la agricultura cubana


Jueves 20 de Julio de 2023 | 06:05:24 PM 

Autor

Raquel Sierra

Lo que se cosecha hoy en Cuba,  a todas luces insuficiente ante la demanda, con elevados costos para productores y consumidores,  tiene un mérito: se está logrando en un contexto de casi nula importación de fertilizantes y plaguicidas. Los bioproductos son la alternativa, que ha venido a sacar la cara por todo lo que no hay.

“Estamos enfocados en implementar el Programa de bioproductos en Cuba sobre la base de tres líneas de trabajo fundamentales”, explicó Dagoberto Rodríguez Lozano, director nacional de suelos y fertilizantes del Ministerio de la Agricultura.

Una de esas líneas, dijo, es la consolidación y desarrollo de las producciones industriales en grandes plantas, que respalda un importante programa inversionista y tiene capacidades instaladas en el país desde hace algunos años,  sobre todo en el Grupo Azucarero Azcuba y en el Grupo Empresarial Labiofam,“ que pueden llegar a un nivel razonable de producción de bioproductos, con envasado y registros que pueden ser circulados y adquiridos por los productores en toda la cadena logística”.

De acuerdo con Rodríguez Lozano, ese programa avanza y este año deben concluirse las inversiones que Labiofam está haciendo en las grandes plantas para prácticamente cubrir la demanda naconal de algunos bioproductos básicos, producidos con las tecnologías de la fermentación.

“Ese es un tema que continúa y siempre va a depender de algunos reactivos de importación y de traer la resina para los envases especializados, pero también puede ser fuente de exportación en el futuro inmediato, de manera que pueda, mediante ingresos en divisas, ir sosteniendo el programa industrial,  que es el que va a asegurar a gran escala la estrategia de nutrición”.

    Ir a lo local

A la par de las grandes industrias existen variantes. En el marco de la Ley de soberanía alimentaria, seguridad alimentaria y nutricional (ley SSAN), precisó, la otra arista es el desarrollo de las producciones locales.  “Hoy se le está dando un impulso muy grande, porque no depende de la importación, sino de las posibilidades de cada territorio, de cada consejo popular donde, usando las materias primas que se generan ahí, convertirlas  en abonos orgánicos y en fertilizantes, que den respuesta a la nutrición de los cultivos”.

Según destacó el Director de suelos y fertilizantes, esta línea  tiene detrás un programa que no soloqueda en el desarrollo de estos productos, tanto fertilizantes orgánicos como bioplaguicidas orgánicos,  sino también en productos de una terminación más tecnificada, de forma que pueda acceder incluso a los registros y ponerse en las cadenas logística de solución local. “Hemos desarrollado un producto en la provincia de Granma, con destino al arroz, sobre la base del humus líquido, o sea, convertir la materia orgánica en humus de lombriz y después convertirlo en humus líquido y posteriormente mejorarlo con otros biofertilizantes y hacer aplicaciones industriales”.

De acuerdo con Rodríguez Lozano, esa solución ya se ha aplicado  a más de 10 000 hectáreas en el cultivo del arroz y no solo en Granma, sino también en Ciego de Ávila y en Sancti Spíritus “y si bien no es el mismo rendimiento que si se le aplicara a urea y todo el complejo de NPK –nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K)-; utilizando esas técnicas se ha obtenido un rendimiento razonable y, sobre todo, lo más importante es que son sostenibles y se hacen sobre la base de los recursos locales.

“A eso es lo que llamamos la otras arista del programa de bioproductos, que son las producciones totalmente orgánicas con soluciones locales”, señaló. Se trata, detalló, de utilizar materias primas como estiércol de vacunos y de equinos,  y de todos los macerados de plantas que pueden encontrarse a escala local, dentro de fincas o cooperativas. “Después, convertirlo en humus líquido, una tecnología muy  sencilla, utilizar 50 % del humus sólido con 50 % de agua, extraer esa agua y sustancias bioactivas del sólido y después aplicar con los sistemas de riego o mediante mochilas”.

De acuerdo con el ingeniero agrónomo, eso tiene una ventaja: con la misma cantidad de humus sólido que usted fertiliza una hectárea, al convertirla en humus líquido se pueden fertilizar 20 hectáreas. “Si partimos del principio de que si sumamos todo el potencial de materia orgánica del país,  nos daría alrededor del 20 por ciento de lo que se necesitaría para aplicarle a todos los cultivos, incluidos los permanentes. Esta es una solución en este momento, cuando no tenemos fertilizantes químicos”.

Hace más de tres años, sostuvo,los cultivos varios no reciben fertilizantes químicos, por lo que “estas soluciones permiten sostener rendimientos económicamente sustentables para los productores y para las empresas”.

De acuerdo con el directivo del Ministerio de la Agricultura, en este momento, caracterizado por severas restricciones financieras, la logística de fertilizantes se ve afectada. “En el mundo, su importación se hace en grandes barcos, lo que demanda elevadas sumas de dinero, algo que no ha podido hacer el país. Entonces, esta es una solución local y la estamos potenciando”.

En ese sentido, refirió que el Ministerio de la Agricultura  ayuda a financiar centros para la producción de humus líquidos, mediante recursos del Programa Estatal de Suelos, que en los últimos meses ha tenido un impacto favorable en muchos productores aunque, por supuesto, tienen el potencial,  destacó Rodríguez Lozano. “Hay que contar con la materia prima, con los pies de cría de la lombriz y con el agua. Eso es muy importante, porque si montamos esos centros sobre la base de camiones de combustible, se hace insostenible. De ahí el hincapié en lo local; sería ahí, con las posibilidades de cada región, cada municipio, consejo popular y cada productor”.

Un ejemplo de ello, destacó, es la empresa Arnaldo Ramírez, en Ciego de Ávila,  con infraestructura productora de humus lombriz, que les posibilita aplicar miles de litros todos los días a más de 20 máquinas de riego. “Eso les ha permitido tener cosechas de granos con rendimientos económicamente sustentables para la empresa”.

A su juicio,  esa es la manera de concretar ese programa hacia la esfera local, sin abandonar las grandes producciones industriales, que llegaría a los productores por las cadenas logísticas tradicionales de Azcuba, Labiofam y los centros comerciales del Grupo de Logística del Ministerio de la Agricultura (Gelma).

Seguir haciendo ciencia para el campo

La tercera arista, concluyó Rodríguez Lozano,  es el desarrollo de productos órganominerales, a partir de desarrollos hechos por  la Universidad de La Habana, sobre la base de materias primas nacionales como es el uso de los minerales zeolíticos. “Se han podido generar productos que tienen un componente químico muy pequeño,  que hay que importar, y que tienen impacto muy alto en la nutrición. Por ejemplo, toda la familia de las Nereas, tanto en su fase de fertilizante como foliar, ya logramos los registros y se encuentran ahora tratando de  escalar hacia mayores cantidades, siempre importando ciertos volúmenes de químicos”, dijo.

Otro es el fertilizante líquido CBFERT, que produce el Centro de Ingeniería e Investigaciones Químicas (CIIQ), del Ministerio de Industrias. “La planta produce 500 000 litros del fertilizante, sobre líquidos orgánicos, con pequeñas cantidades de nutrientes, que tiene una respuesta agronómica importante”, enfatizó.

De acuerdo con el director nacional de suelos y fertilizantes, estas salidas no son un invento cubano, pues, en los últimos dos o tres años en el mundo se reporta una proliferación de este tipo de productos, en la búsqueda de abaratar los costos, a raíz de los elevados precios de los fertilizantes químicos.

“Al Programa de bioproductos en Cuba lo respaldan 12 institutos de investigación de todos los organismos, que siguen desarrollando sus estudios para poder seguir sosteniendo el programa en el futuro, porque los microorganismos se van transformando y deben mantenerse sus cualidades y de eso se ocupan las instituciones de la ciencia, donde se evalúan los problemas y se trata de buscar solución donde sea posible”.

Para Rodríguez Lozano, el principal resultado de este programa es que en los últimos tres o cuatro años los cultivos varios en Cuba no reciben fertilizante vía y las producciones de algunas viandas y hortalizas se ha podido sostener con el uso de estos bioproductos.

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