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02 de Mayo  2026 

Modelos Agroecológicos Sostenibles (MAS): Mayor aporte a la soberanía alimentaria

El proyecto Modelos Agroecológicos Sostenibles (MAS) se ejecuta hasta 2025 con vistas a implementar en el campo un sistema de gestión integrado e innovador, para lograr una transformación sustentable en la producción alimentaria


Jueves 14 de Julio de 2022 | 01:21:15 PM 

Autor

Ledys Camacho Casado

Crear una plataforma para acompañar a los gobiernos municipales en la gestión de un sistema alimentario local integrado, resiliente, sostenible y con equidad, desde la ciencia y la innovación, sobre bases agroecológicas, que logre articular todos los actores, es propósito del proyecto Modelos Agroecológicos Sostenibles  (MAS).

Dicha práctica apoyará el escalamiento y la promoción de iniciativas creadoras cuyos resultados tributarán a ejes estratégicos prioritarios en el Plan de desarrollo hasta 2030 desde la sustentabilidad medioambiental y en concordancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, en particular la eliminación del hambre, la igualdad de género y la acción por el clima.

Es objetivo primordial de MAS, fortalecer un sistema de gestión integrado del conocimiento en el sector agrícola, que abarque aspectos innovadores agroecológicos para incrementar la producción alimentaria y, según afirmó la directora nacional de esa iniciativa, Niurka Puig, se conciben varias etapas de trabajo durante tres años que incluyen diagnóstico, implementación y sistematización, con el beneficio directo o indirecto de cerca de 200 000 pobladores.

     

También durante el taller de inicio de ese proyecto, conocido como MAS,  efectuado en La Habana, Maricela Díaz, directora de Ciencia e Innovación Tecnológica del Ministerio de Agricultura,  comentó a Opciones que hoy el país cuenta con la Ley de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional, que permite a los productores asumir los retos de la estrategia de desarrollo, desde la resiliencia al cambio climático y la perspectiva de género.

“Se trata –dijo- de desarrollar, fortalecer e implementar un sistema de gestión integrado del conocimiento en el sector agrícola que incluya elementos agroecológicos innovadores para incrementar de forma ambientalmente sostenible, la producción de alimentos.”

Explicó que, además del fortalecimiento institucional, se fomenta el encadenamiento productivo y la interacción de la ciencia, con vistas a potenciar un modelo rural sustentable a partir de lograr la articulación de la gestión del  conocimiento, y de las herramientas y metodologías que han generado otros proyectos, para adecuarlos a cada municipio, de acuerdo con sus particularidades y demandas en respuesta a la seguridad nutricional.

El proyecto permite insertarse en la estrategia de desarrollo municipal, al apoyar al intendente del territorio en el diseño de una plataforma de gestión basada en ciencia  y la innovación para la gobernanza de ese sistema alimentario local, que se reconoce como resiliente, sostenible y con equidad, desde bases agroecológicas.

“Es el productor el actor fundamental de ese sistema alimentario local independientemente de la forma organizativa que adopte, pues puede ser agricultor independiente, o estar asociado a una cooperativa o a una unidad empresarial; es decir que este proyecto debe ser capaz de articularlos a todos en esta plataforma de gestión en el mapa territorial para dar respuesta, en primer lugar, al programa de autoabastecimiento, sin dejar de tributar al desarrollo del turismo y a la exportación, además de reforzar el reconocimiento del país como referente en el avance de la agroecología”, concluyó la directiva.

Con la asistencia técnica de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) como agencia implementadora, y financiada por la Unión Europea, con un monto ascendente a 2  500 000 euros, la iniciativa apoya la gestión del conocimiento y la transferencia de tecnologías en ocho municipios de siete provincias, para sistematizar las buenas prácticas entre los productores, como sus principales beneficiarios.

Los territorios involucrados en el proyecto MAS son Güira de Melena, de Artemisa; Güines, de Mayabeque; Martí, de Matanzas; Abreu, de Cienfuegos; Venezuela, de Ciego de Ávila; San Antonio del Sur, de Guantánamo; Santiago de Cuba, de la provincia de igual nombre y el Municipio Especial Isla de la Juventud.

Por la parte nacional, el Instituto de Investigaciones en Agricultura Tropical Alejandro de Humboldt (INIFAT) lidera el proyecto MAS y participan en la coordinación la Estación Experimental Indio Hatuey, el Instituto Nacional de Ciencia Animal (INCA), el Instituto de Investigaciones Agroforestales (INAF), la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales (Actaf) y la Asociación nacional de Agricultores Pequeños (ANAP).

Entre los impactos esperados se señala el fortalecimiento de los vínculos entre las instituciones académicas (universidades y centros de investigación), con entidades productoras de alimentos para compartir experiencias y buenas prácticas agroecológicas, adaptadas a los cambios del clima y que contribuyan a su mitigación.

Pero son mucho más los aportes. Por ejemplo se prevé el perfeccionamiento del sistema de extensión agraria y la asistencia técnica a los productores con un enfoque agroecológico, participativo y de género; el fomento de la aplicación de los resultados científicos en el desempeño a nivel local para incrementar la obtención de alimentos en un 10 % con respecto al año base y un 25 % el uso de semillas mejoradas y adaptadas a las condiciones de cada lugar.

Junto a un mejor uso de los recursos naturales y a la conservación medioambiental, se deben replicar las experiencias exitosas mediante los productores líderes con el fin de contribuir al perfeccionamiento del programa de autoabastecimiento, mejorar la soberanía alimentaria, la resiliencia de las comunidades rurales  y las cadenas agrarias amenazadas por el fenómeno del calentamiento global, en particular la inclusión de las necesidades específicas de mujeres y jóvenes.

Por una agroecología sustentable

Marcelo Ressende, representante en Cuba de la Organización de las Naciones Unidas para Alimentación y la Agricultura (FAO) y Juan Garay funcionario de la Unión Europea, coincidieron en la urgencia de contar con sistemas resilientes y sostenibles de alcance local, y la importancia de tener el respaldo de la Ley Nacional de soberanía alimentaria y nutricional.

Remarcaron la necesidad de prepararse y capacitarse más en función de una buena alimentación, ante el reto de la reducción de mano de obra en el campo y de los efectos del cambio climático, entre otros,  que imponen un mayor empleo de la ciencia y la técnica, de la innovación y sobre todo, el aprovechamiento del conocimiento ancestral y la fuerza vital de los líderes comunitarios para provocar con inteligencia los cambios y recuperar plenamente la producción agropecuaria.

Es por eso que se cuenta con el apoyo de organismos como los ministerios de Educación Superior y de la Industria Alimentaria, ente otros, pero, sobre todo, se llama a valorizar más al campesino, al agricultor, por ser fieles guardianes de la naturaleza.

El proyecto está en concordancia con los objetivos estratégicos de la FAO, dirigidos a contribuir a la erradicación del hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición; aumentar y mejorar el suministro de bienes y servicios procedentes de la agricultura, la actividad forestal y la pesca de manera sostenible, además de propiciar los sistemas agrícolas y alimentarios más inclusivos y eficientes.

Dicho programa está alineado con prioridades del Marco de Programación de Cuba, vinculadas a la producción sustentable de alimentos, semillas y alimento animal, propiciando la cooperación Sur- Sur en esta esfera, transmitiendo las experiencias más exitosas de un país eminentemente agrícola, con mucha historia y tradición en sacar los frutos de las entrañas de la tierra.

PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS DE LA AGRICULTURA
PARA APORTAR A UN DESARROLLO SOSTENIBLE:


Que sea económicamente rentable, productiva, energéticamente eficiente, ambientalmente amigable, socialmente justa, poco dependiente de medios e insumos importados, elevada productividad humana, localmente ajustada, elevada resiliencia a fenómenos extremos y capacidad de reacción rápida.

En fin, se trata de contar con un sistema de innovación agraria eficiente, sistemático, holístico y generalista, de una fuerte y comprometida articulación de actores desde un diseño participativo de cadenas de valor locales con enfoque de Economía Circular sustentable.

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