Autor: Raúl Abreu Publicado: 21/06/2021 | 09:35 pm
La ampliación de la capacidad comercial en la transportación de cargas por el sistema de cabotaje deviene necesidad impostergable del país para el aseguramiento logístico -constante y eficiente- que demanda el actual auge de la industria turística en diversos puntos de la geografía nacional, muy especialmente en polos de las cayerías centro, norte y sur del país.
Estudios realizados por instituciones del sector revelan que para Cuba, un archipiélago largo y estrecho, con importantes instalaciones portuarias de superior o mediana potencialidades operativas, asentadas en ciudades y otros enclaves de sus costas norte y sur, el servicio de trasbordo de mercancías por la vía marítima constituye el más beneficioso para la economía nacional.
Según expertos, el cabotaje ofrece amplias posibilidades sobre todo en ahorro del parque de medios automotores y ferroviarios, y mejora considerablemente el coeficiente de gasto de combustible por tonelada de carga llevada a largas distancias en grandes volúmenes, a la vez que puede garantizar un flujo de transportación estable y oportuna.
Desde hace más de 30 años, Navegación Caribe lidera el cabotaje nacional. Esta empresa del Ministerio de Transporte tiene un personal de experiencia y altamente calificado, que respalda sus servicios marítimos, incluido maniobras portuarias, remolques costeros y oceánicos; transporte de cargas, en patanas y en embarcaciones Ro/Ro autopropulsadas; suministro de agua y de combustible.
Su director, José Hilarión Roselló Pérez, considera como máxima necesidad y prioridad actual, desarrollar la capacidad de transportación de la entidad con miras a intensificar las actividades de cabotaje y recordó que "somos los primeros en recibir los buques al arribar a puerto cubano, a los cuales prestamos apoyo para guiarlos hasta las aéreas de atraque".
Informó que la incorporación de los primeros remolcadores, más modernos y potentes, adquiridos en astilleros europeos y asiático, que ya operan en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, van fortaleciendo las actividades de la flota y hace constar la responsabilidad que la dirección del país otorga a esta gestión.
Ahorro económico
El ingeniero Roberto Curbelo He-rrera, subdirector de operaciones comerciales, explicó que el cabotaje puede y debe contribuir a que grandes buques con mercancías importadas hagan la descarga en un solo puerto al llegar a la Isla, tanto por la costa norte como sur y a partir de ese enclave Navegación Caribe asume la distribución de la carga hacia otras radas más lejanas del país.
Subrayó que esa tarea evitaría el uso erróneo del parque ferroviario y automotor, "que deben aprovecharse mejor para traslados a cortas distancias, donde son más efectivos esos medios, mientras el cabotaje llevará mayores volúmenes en grandes trayectos", argumentó.
De esta manera el Mitrans ha logrado, en buena medida, sostener el flujo de mercancía mediante el cabotaje, "aunque hoy, reveló Curbelo, no se alcanza la intensidad que debería tener; todavía hay barcos que arriban al país y tienen que tocar hasta dos puertos para dejar toda la carga importada, situación que se puede reducir si logramos intensificar más la navegación y logramos una cuota mayor de participación en la distribución nacional de mercancías".
Refirió que esta naviera desde hace años juega un papel importante en la distribución por cabotaje de los alimentos de la canasta básica de la población cubana. Tales productos descargados en La Habana, Cienfuegos, Santiago de Cuba y otros enclaves, Navegación Caribe se encarga de transbordarlos hasta puertos secundarios, donde llegan de manera oportuna a su destino final en provincias y municipios.
También han establecido líneas de transportación de cemento por la costa norte, con origen en la fábrica del Mariel, en el occidente cubano, hacia provincias el centro y oriente de la Isla. Igual gestión realizan con el cemento que se descarga en el muelle de Boquerón, en Guantánamo, trasladado hasta allí en buques de mayor porte procedente de la industria de Cienfuegos, en el centro-sur del país.
Curbelo explicó que esa carga la llevan luego con eficiencia y prontitud, a muelles de Baracoa, en el extremo más oriental de Cuba y también de Niquero, en la provincia de Granma, y a otros puertos secundarios de la costa sur a donde no pueden entrar buques de mayor porte.
Se aprovecha además su marina para el tiro de fertilizantes y metales desde los puertos del Mariel y La Habana; también de Puerto Padre, en el norte de Las Tunas, a Santiago de Cuba y se incluyen transportaciones de otros rubros como azúcar, pienso para la alimentación animal y sal, este último de Boquerón a Santiago de Cuba y La Habana, y a partir de Nuevitas, también hacia la capital.
Misiones priorizadas
Las operaciones de Navegación Caribe contienen además líneas de traslado de combustible de Cien-fuegos hacia Cayo Largo del Sur y desde Matanzas a Cayo Coco. "De esa manera, precisó Curbelo, garantizamos un flujo estable de abastecimiento de carburantes hasta esos importantes polos, sobre todo durante la temporada alta del turismo".
Entre las prioridades de esta empresa destaca como algo especial el abastecimiento de la Isla de la Juventud. "Todas las cargas que se generan desde la Isla grande hacia ese destino y viceversa, lo asume Navegación Caribe con sus embarcaciones mediante un flujo estable de cabotaje entre los puertos de Batabanó y Gerona; igual se lleva carga de Cienfuegos a Gerona, y de Batabanó a Cayo Largo", indicó el directivo.
De manera similar cubren una actividad intensa de trasbordo de carga seca desde Santiago de Cuba hacia Niquero, en la provincia de Granma y hasta Guantánamo, esencialmente alimentos de la canasta básica y cemento, que también llevan a Baracoa para evitar el tránsito de mercancías por el Viaducto de la Farola, tramo empinado que causa excesivo desgaste al parque automotor que por aquí se mueve.
De conjunto, la flota de Navegación Caribe posee unas 14 000 toneladas de capacidad instalada, "con las cuales podemos dar una respuesta efectiva a las misiones actuales, a pesar de que son embarcaciones generalmente pequeñas, con 20 y 25 años de explotación, pero reparadas en un ciclo bastante estable, que las mantiene seguras desde el punto de vista técnico, informó Curbelo.
"Con estas logramos dar respuesta, en buena medida, a la solicitud de transportación por esta vía. No obstante, debemos trabajar en nuevas inversiones, tratar de desarrollar y actualizar la flota desde el punto de vista técnico, para alcanzar con el cabotaje el salto positivoque requiere el país y que consideramos esencial.
"Hoy tenemos un problema serio; estamos tratando de abarcar la mayor cantidad posible de mercancías a transportar con nuestra flota (operan 24 embarcaciones de diverso tipo), pero la responsabilidad que mantenemos con la distribución de los alimentos de la canasta básica de la población entre puertos del país, nos ocupa la mayor parte de la capacidad, prácticamente en la mitad del año.
"El resto del tiempo es lo que queda para transportar las demás cargas (cemento, metales, fertilizantes, sal y otros) y ciertamente se afectan muchas de esas transportaciones que requieren de nuestros servicios. Esos clientes, a pesar de que nos hacen sus pedidos en tiempo, hay momentos del año que no logramos satisfacer sus necesidades, las prioridades con la canasta básica nos impiden cumplir otras demandas", argumentó el ingeniero Roberto Curbelo.
Capacidad y porte
"Por tal razón, se necesita incrementar mediante nuevas inversiones, la capacidad comercial de la flota de cabotaje y las dimensiones de sus buques. Hoy contamos con naves de poco calado, muy maniobrable y de buen acceso a lugares donde otros buques mayores no pueden arribar.
"No obstante, Navegación Caribe requiere también barcos de mayor porte para trasladar superiores volúmenes de cargas y enfrentar fases meteorológicas adversas, muy frecuentes sobre todo en invierno con la entrada de frentes fríos, que limitan la navegación y originan la ruptura de ciclos de rotación de las naves, restringen la utilización de la flota, y por ello al navegar menos, transportamos menos cargas", recalcó Curbelo.
La especialista Marlys Almeida Moya, jefa del Departamento de Operaciones de la empresa, expuso que en proyectos para desarrollar el cabotaje en el país, se propone modernizar el parque, que incluye incorporar embarcaciones Ro/Ro autopro- pulsadas de mayor porte (hoy solo tienen seis, pero de poco tonelaje).
Indicó que esos buques, por sus características, capaces de navegar en bajo calado, cargar en bodegas y agregar contenedores en cubierta, "nos permitirían aumentar la capacidad y maniobrabilidad en las operaciones y con ello, dar respuesta a demandas actuales de nuestro servicio y enfrentar con máxima seguridad eventos meteorológicos adversos".
En los últimos tres años se ha trasladado, mediante el cabotaje entre puertos cubanos, 230 000 toneladas como promedio anual y esperan cerrar el actual con 240 000 toneladas, 15 % sobre el plan previsto. Tal volumen de transportación, según directivos de Navegación Caribe, se puede duplicar con las inversiones en proyecto y de esa forma responder a la demanda actual de este servicio.
De cabo a cabo
El cabotaje consiste en el tráfico marítimo, fluvial, lacustre y aéreo de mercancías y equipajes nacionales o nacionalizados, entre diversos lugares del territorio del país (puertos o aeropuertos nacionales).
Aplicada a la navegación, significa la que se hace próxima a la costa, en oposición a la llamada de altura; pero tratándose del transporte de cabotaje, es el que tiene lugar entre dos puntos de una misma nación, y equivale, por tanto, a transporte marítimo interior.
En términos navales, cabotaje es el traslado de carga y pasajeros entre puertos de un mismo país, navegando relativamente cerca de la costa; etimológicamente significa navegar de cabo en cabo y probablemente proviene del vocablo francés caboter, que se refiere a la navegación realizada entre cabos, ya que esta es la enfilación que toma el patrón como siguiente punto a sortear en la línea de costa durante la navegación hacia un destino remoto.
También existe la teoría de que el nombre de esta navegación de costa se acuña gracias a Sebastián Caboto, explorador marino que recorrió la costa oriental de América del Norte durante el siglo XVI, aplicando este sistema de navegación.
La regulación de servicios de transporte entre dos naciones es la que restringe el tráfico entre dos puntos del mismo país a las empresas transportistas de otro.
Originalmente se refería a navegación pero actualmente se aplica también a fletes aéreos y terrestres.
En Cuba
El cabotaje se desarrolló en Cuba a partir de la necesidad de dar solución a las demoras que sufría la transportación de la correspondencia a principios del siglo XIX, como resultado del deterioro de los caminos en la Isla.
Según estudiosos, también respondía a la búsqueda de nuevas vías que respaldaran el creciente desarrollo de la agricultura y el comercio en el país. Se pensó en la posibilidad de establecer líneas marítimas de vapores de cabotaje que asumirían el tráfico de mercancías y de la correspondencia.
Al fin, ese servicio comenzó a desarrollarse -tras su autorización por el Gobernador español el 24 de mayo de 1818-, mediante una línea de vapores que emprendió la travesía entre las bahías de La Habana y Matanzas, actividad que incorporaría posteriormente a otros puertos cubanos.
De esta manera, desde mediados del siglo XIX, se utilizaron ya de forma habitual con trayectorias establecidas, las líneas de navegación de cabotaje en las costas norte y sur, las cuales tenían como recorrido, en la primera: de La Habana a Matanzas, a Sagua la Grande, a Nuevitas, a Gibara, a Baracoa, rindiendo viaje en Santiago de Cuba; en la segunda de Batabanó a Cienfuegos, a Trinidad, a Santa Cruz del Sur, a Manzanillo y finalmente a Santiago de Cuba.
Los vapores hacían conexión con el tren Habana-Batabanó recibiendo la correspondencia expedida en la capital hacia los diferentes destinos de la ruta. De igual forma operaba una línea de Batabanó a Gerona, siendo la única vía de comunicación con la entonces colonia de la Reina Amalia, posteriormente Isla de Pinos, actual Isla de la Juventud.








