Al cierre de esta edición, los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular desarrollan las actividades del Noveno Período Ordinario de Sesiones de la Séptima Legislatura, en el Palacio de Convenciones de La Habana Autor: Roberto Ruíz Publicado: 21/06/2021 | 09:25 pm
El sistema bancario cubano asume nuevos desafíos en la búsqueda de alternativas que respondan a las exigencias de la actual política económica del país y, en este contexto, se hace necesario alcanzar la mayor eficiencia en el desempeño de las instituciones del sector, para garantizar la disponibilidad de los recursos demandados y la recuperación oportuna de los créditos otorgados.
De esa forma se asegura que el financiamiento contribuya de manera efectiva a imprimir el dinamismo requerido y, como parte del proceso de actualización del modelo económico cubano y en respuesta a la implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, entraron en vigor en diciembre de 2011, el Decreto Ley No. 289 y tres resoluciones complementarias (99,100 y 101).
Su foco de atención se centra en la regulación de las relaciones entre las personas naturales y las instituciones financieras para el otorgamiento de créditos, con el objetivo de desarrollar el trabajo por cuenta propia, de otras formas de gestión no estatal, de los agricultores pequeños, para la compra de materiales de construcción y el pago del servicio de mano de obra.
También en su afán de flexibilizar los medios de pago entre personas naturales y jurídicas, permiten establecer los servicios bancarios de apertura de cuentas corrientes a los autorizados a ejercer por cuenta propia, otras formas de gestión no estatal y a los agricultores pequeños que acrediten la tenencia legal de la tierra.
Con esa normativa, se definen los instrumentos que pueden utilizar las personas naturales, además del dinero en efectivo, tales como cheques, tarjetas magnéticas, entre otros, con la finalidad de ofrecer una gama de medios de pago que permitirá la disminución del uso de efectivo, así como introducir un esquema de garantías superior al anterior para contribuir a la concesión y recuperación de los créditos.
Al intervenir ante los diputados del Parlamento, reunidos en la primera jornada en sesión plenaria, el ministro-presidente del Banco Central de Cuba (BCC), Ernesto Medina, se refirió al sistema financiero nacional y a los principales retos en la ejecución de la nueva política bancaria, en la que han tenido mayor participación, de acuerdo con sus funciones, el Banco Popular de Ahorro (BPA), Banco de Crédito y Comercio (BANDEC) y el Banco metropolitano (BANMET), los cuales ampliaron y diversificaron sus servicios.
Tras la aplicación de esta estrategia, al cierre de junio de 2012 se contabilizaban 49 924 créditos, equivalentes a 347 millones de pesos cubanos, fundamentalmente para la reparación de viviendas y adquisición de materiales de construcción
Entre los tres bancos, BPA es el que más solicitudes ha recibido y aprobado, debido a que esta entidad es la que tradicionalmente ha atendido la mayor parte de las operaciones con la población y, en cuanto a las actividades que se financian, una gran parte de las solicitudes se vinculan al crédito para la compra de materiales de construcción y el pago del servicio de mano de obra para acciones constructivas.
En su informe ante la Asamblea Nacional, el máximo directivo del BCC, abundó en el quehacer de la banca personal, y explicó que con anterioridad al Decreto-Ley 289, los agricultores pequeños que acreditaran legalmente la tenencia de la tierra podían recibir financiamientos bancarios, pero esta facilidad fue ampliada con la nueva política crediticia para la compra de implementos, materiales e insumos en las tiendas minoristas de comercio.
Precisamente ese sector ha recibido créditos por más de 130 millones de pesos, y priman las solicitudes para créditos de producción e inversiones, por encima de las destinadas a adquirir recursos en centros comerciales.
Los parlamentarios conocieron una información actualizada sobre el BCC como la banca del Estado cuyas disposiciones son de obligatorio cumplimiento para todas las entidades autorizadas a operar en Cuba.
"El sistema bancario y financiero es el encargado de canalizar los recursos monetarios temporalmente disponibles, con el propósito de impulsar el desarrollo ordenado de la economía real, en correspondencia con las necesidades y características propias del país", se afirma en el texto presentado por Medina.
En Cuba, como autoridad rectora de la banca, el BCC tiene la misión de emitir la moneda nacional y velar por la estabilidad de su poder adquisitivo, proponer e implementar una política monetaria que permita alcanzar los objetivos económicos planificados, contribuir al equilibrio macroeconómico y custodiar las reservas internacionales del país.
Al caracterizar la gestión de este Organismo de la Administración Central del Estado, el funcionario indicó que ante la necesidad de incentivar el sector agropecuario y la producción azucarera se determinó, a inicios de 2011, regularizar los pagos de las deudas bancarias y presupuestarias acumuladas por algunas entidades de este sector, sin dejar de otorgar nuevos financiamientos como garantía del desarrollo de la vital actividad.
Para evaluar la situación económico-financiera de las instituciones referidas, se creó un grupo de trabajo integrado por representantes del sector bancario, los ministerios de la Agricultura y de Finanzas y Precios, y el Grupo Empresarial del Azúcar (AZCUBA), para definir el procedimiento en la reestructuración de los compromisos de pagos, con facilidades bancarias de largo plazo y bajas tasas de interés.
En relación con las deudas del Ministerio de la Agricultura, se trabaja por parte de las sucursales bancarias en el análisis de las propuestas de renegociación presentadas por las empresas en sus territorios, facultando a esos niveles para que apruebe las reestructuraciones en un plazo de hasta tres años (cinco años a instancia provincial), en tanto que los financiamientos cuyos plazos superen este período serían evaluados por el Grupo de trabajo creado para esos fines.
En el caso de AZCUBA, las deudas bancarias y presupuestarias fueron reestructuradas a partir de 2011, lo cual ha permitido que los productores y la industria estén en mejores condiciones para acceder a los nuevos créditos, con un reflejo directo en el crecimiento de la rama, tanto cañera como azucarera.
El proceso resulta complejo pero ya da sus frutos pues en el caso de la agricultura se trabaja en diferentes fórmulas para dar soluciones puntuales a las viejas deudas, a la vez que se otorgan nuevos financiamientos para capital de trabajo e inversiones, que incluyen a los usufructuarios de tierras beneficiados por el Decreto-Ley No.259.
En esta esfera la labor esencial la asumen las sucursales de BANDEC con facultades para renegociar y otorgar nuevos financiamientos en los plazos determinados.
Durante 2012 se trabaja en el control del proceso de regulación de los pagos, lo que posibilitará evaluar al cierre del año las amortizaciones de los compromisos contraídos.
El banco, una buena compañía
Acompañar el desarrollo del país y garantizar los objetivos del plan de la economía nacional, en un escenario extremadamente complejo ante los efectos de la severa crisis mundial que afecta doblemente a la mayor isla antillana por el bloqueo de Estados Unidos, es importante razón de ser del sistema bancario cubano.
Un sistema que ha tenido que enfrentar serias tensiones y emprender un profundo proceso de renegociación y reordenamiento de las deudas bancarias para permitir la continuidad de las transacciones comerciales y la obtención de los recursos en apoyo a los procesos inversionistas, entre otros propósitos.
Tal como señalan los Lineamientos relacionados con el sistema bancario y su impacto en el desarrollo y reordenamiento de la economía, se responsabiliza a este con garantizar el equilibrio monetario, mejorar la capacidad financiera interna y externa del país, promover servicios que estimulen las formas de gestión no estatal y a la población y contribuir a la estabilización del sistema de pagos en apoyo a la eficiencia empresarial.
Se perfeccionan los mecanismos de redimensionamiento de la oferta monetaria, se reordenan las relaciones con el Presupuesto del Estado y se ejecutan instrumentos de esta índole como el mercado interbancario y la reestructuración de las tasas de interés.
En cuanto a la situación de impagos entre las empresas, el Banco Central en conjunción con el Ministerio de Finanzas y Precios (MFP), (este último organismo asumirá la tarea como rector a partir de enero de 2013) desarrolla un proceso para el reordenamiento de los cobros y pagos y examina la situación de cada organismo, grupo empresarial, empresa independiente y consejos de las administraciones provinciales.
Entre las acciones, se promueve la conciliación de las deudas y su documentación, se perfeccionan los mecanismos existentes vinculados a los sistemas de pagos y se identifican y aplican medios de compensación en cadena, con el objetivo de reducir los impagos.
Aunque resultan insuficientes las medidas adoptadas y se impone un seguimiento constante de los responsables a todos los niveles, ya se observan resultados alentadores al reportarse al cierre de mayo una reducción de los saldos vencidos en relación con diciembre de 2011 del 48,7 % de las cuentas por cobrar y un 42,5% de las cuentas por pagar.








