Autor: Roberto Ruíz Publicado: 21/06/2021 | 09:16 pm
Disponer de un documento normativo actualizado, que contribuya a mejorar la eficiencia de redes industriales, comerciales y domésticas, con el consiguiente ahorro en el consumo energético, constituye uno de los principales objetivos del Código Electrotécnico, recién presentado en la capital cubana, el cual en breve se convertirá en Reglamento de obligatorio cumplimiento.
Se trata de establecer las condiciones técnicas y las garantías requeridas en las instalaciones eléctricas conectadas a una fuente de suministro, en los límites de baja tensión, con el propósito esencial de preservar la seguridad de las personas, los recursos económicos y los bienes de la sociedad en general.
Entre las razones que fundamentan el establecimiento del Código se señalan la falta de una legislación sobre la responsabilidad legal del diseñador y el instalador eléctrico en medio de un continuo crecimiento de la economía cubana con un fuerte proceso inversionista en diferentes sectores, lo cual ha provocado que se proyecten, ejecuten y exploten instalaciones eléctricas, sin que reúnan los requisitos mínimos de seguridad en todos los casos.
Precisamente las infraestructuras eléctricas defectuosas a nivel mundial están entre las principales causas de incendios en edificaciones, según trascendió.
El poco conocimiento de los fenómenos de Compatibilidad Electromagnética, unido al incremento acelerado de la utilización de la electrónica en equipos electrodomésticos, luminarias, y de tecnología de la información en el sector residencial y comercial, así como el uso de la electrónica de potencia en la industria, hacen cada vez más vulnerables los sistemas electrotécnicos y medios asociados.
El nuevo Código cubano se basa en las normas de la Comisión Electrotécnica Internacional fundamentalmente, la organización cimera en esta rama a nivel global, y de la cual la mayor Isla antillana es miembro asociado.
Desde hace varios años el Comité Electrotécnico Cubano trabaja en la posibilidad de disponer de esas normas específicas, con el objetivo esencial de establecer las condiciones técnicas y garantías que deben reunir las instalaciones eléctricas conectadas a una fuente de suministro eléctrico en los límites de baja tensión.
"La aplicación del nuevo reglamento electrotécnico será voluntario por el momento, pero a partir de julio de 2013 adquiere carácter obligatorio", según explicó José Felipe Pomares, secretario del Comité Electrotécnico Cubano.
Luego de ser aprobado por la Oficina Nacional de Normalización (ONN), el documento fue presentado en la sede del Ministerio de Industria Básica, ante representantes de organismos de la Administración Central del Estado, especialistas, académicos y empresarios, vinculados a esta rama.
La directora general de la ONN, Nancy Fernández, afirmó que contar con estas nuevas regulaciones es sinónimo de seguridad, soberanía nacional y técnica, al considerar toda la base normativa moderna y actualizada de la Comisión Electrotécnica Internacional.
Apuntó que hasta la fecha eran empleadas pautas de otras naciones, de las cuales no se podía acceder muchas veces de sus últimas ediciones, debido al brutal bloqueo impuesto por Estados Unidos contra Cuba desde hace medio siglo.
Esto no constituye una iniciativa nueva, sino la implementación de una práctica internacional y entre los países que disponen de un reglamento de este tipo se encuentran en Latinoamérica, Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, Colombia y Perú.
De las buenas señales
En cuanto al impacto tecnológico se prevé que el Código contribuirá sensiblemente a evitar riesgos de accidentes a las personas y pérdidas a la economía nacional, al elevar la seguridad de las nuevas instalaciones eléctricas y la remodelación de las existentes.
En lo económico, permitirá equiparar el trabajo de proyectistas e instaladores, y del personal de mantenimiento a niveles internacionales, facilitará la revisión de proyectos y su evaluación y aumentará la eficiencia y la calidad de las instalaciones eléctricas de industrias, comercios y sector terciario.
En lo social, favorecerá la formación y calificación de personal estudiantil de los niveles tecnológicos y universitarios; y a los profesionales, al disponer de un documento normativo actualizado, además de introducir cambios positivos en los métodos y estilos de trabajo de los técnicos y trabajadores de la rama eléctrica.
En lo medioambiental, contribuirá al mejoramiento de la eficiencia eléctroenergética de las instalaciones industriales, comerciales y del sector doméstico, reduciendo el consumo de energía.








