Desde las alturas
El canopy es un deporte de aventura que ahora conquista la comunidad de Las Terrazas en la Reserva de la Biosfera de Sierra del Rosario
Recorrer paso a paso la comunidad de Las Terrazas, un proyecto de desarrollo sostenible ubicado en el corazón de la Reserva de la Biosfera Sierra del Rosario, a escasos 52 kilómetros al oeste de La Habana, es la posibilidad de ver una experiencia única en Cuba, por sus conceptos, las características de las viviendas, la maravilla del entorno circundante y la voluntad por su conservación.
Allí, en este punto de la geografía de Artemisa, en búsqueda perenne de la armonía con la naturaleza viven familias de campesinos, obreros, artistas de las artes plásticas, la música y la artesanía, maestras y especialistas de medio ambiente entre muchas otras.
Pero si de verdad desean vivirse minutos de adrenalina, pueden hacerlo desde las alturas, para experimentar sensaciones que van desde el susto inicial hasta casi la fascinación. Se trata del canopy, una opción que cumple próximamente 10 años y ha sido elegida por miles de personas de todas las procedencias y edades.
Según algunas definiciones, el canopy es un nuevo deporte de aventura que tiene como objetivo principal ofrecer una actividad y experiencia ecológica muy diferente deslizándose de un punto a otro mediante caída libre a través de cables horizontales, con un equipo completo de seguridad,
En Las Terrazas, son 1,600 metros divididos en seis tramos de canopy. Para el disfrute existen dos opciones y los más arrestados pueden elegir los seis tramos, tres segmentos sobre el bosque, con salida en el hotel Moka, y otros tres sobre la comunidad, los dos finales sobre un lago, con lanzamiento desde la plaza hasta el bosque de pinos y de ahí, hacia la plataforma, mientras quien solo quieren experimentar la mitad de las emociones puede hacer solo los dos últimos, explica el guía Omar Mendive, quien acompaña esta opción turística desde su apertura.
La Reserva de la Biosfera de Sierra del Rosario, con 25 000 kilometros cuadrados fue la primera aprobada en Cuba por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en 1985. La comunidad de Las Terrazas, uno de sus mayores asentamientos poblacionales del área protegida y durante ocho años existieron solo tres tramos de canopy -con 800 metros-, que se duplicaron a mediados del verano de 2014.
"Las personas prefieren el recorrido completo, que se extiende por unos 30 minutos, porque todo sucede muy rápido y en la segunda modalidad, cuando empiezan a cogerle el gusto, ya se acabó", sostiene.
La altura máxima de los cables por los que se deslizan los valientes es de 25 metros y la velocidad que se alcanza en algunos tramos es de 36 kilómetros por hora. "No es un parámetro estándar, depende del peso de cada persona y también de la dirección del viento", apunta Lázaro Montano, otro de los guías iniciadores.
En tales condiciones, la seguridad es extrema. Arneses, guantes, cascos, instrucciones básicas y el acompañamiento permanente de dos guías, los únicos autorizados a manipular los cables y arneses, son una premisa. "El canopy es un deporte de aventuras donde se han minimizado los riesgos", indica el documento que las personas firman antes del lanzamiento para expresar su responsabilidad al hacerlo.
De acuerdo con Mendive, unas 100 personas como promedio practican esta aventura cada día, sobre todo en la temporada de verano. La cifra máxima para una jornada fue de 167 canopistas.
La opción, que cuenta con ocho guías profesionales, con una década de experiencia, funciona todo el año, con excepción de los días de lluvia.
Por el éxito de la experiencia y la existencia de otros sitios con paisajes relevantes y condiciones para ampliar este tipo de opción, este año fue estrenado un segundo canopy en el Valle de Viñales, un excepcional entorno en la occidental provincia de Pinar del Río. Abierto en septiembre pasado, durante el X Evento Internacional de Turismo de Naturaleza, Turnat 2015, el Fortin Canopy Tours recorre 1 100 metros a través de los valles y mogotes.