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09 de Diciembre  2022 

Algo huele mal en la Unión Europea

A la par que Estados Unidos impone nuevas “sanciones” contra Rusia, y los dirigentes de la Unión Europea (UE) siguen ciegamente las órdenes de Washington con similares medidas, el malestar se extiende entre la población de Europa Occidental que sufre el alza constante de los precios del combustible y los alimentos


Jueves 22 de Septiembre de 2022 | 12:34:42 PM 

Autor

Hedelberto López Blanch

A la par que Estados Unidos impone nuevas “sanciones” contra Rusia, y los dirigentes de la Unión Europea (UE) siguen ciegamente las órdenes de Washington con similares medidas, el malestar se extiende entre la población de Europa Occidental que sufre el alza constante de los precios del combustible y los alimentos.

La realidad es que los jefes de la UE viven en mansiones millonarias, disfrutan de grandes capitales, viajan por el mundo y tienen a su alcance todo lo que necesitan, mientras los habitantes de esos países padecen directamente las consecuencias de las extorsiones.

Recientemente han reaparecido por calles y ciudades de naciones europeas, grandes protestas de personas que reclaman mayores ayudas gubernamentales para poder paliar la crisis que atraviesan. 

En la República Checa alrededor de 70 000 checos salieron a las calles y llenaron la Plaza de Wenceslao con banderas nacionales para expresar su descontento con las políticas económicas del Gobierno y los organizadores afirmaron que su país “debía declararse neutral en el conflicto entre Ucrania y Rusia; liberarse de la sumisión política directa de la UE o la ONU” además de “garantizar suministros de gas barato desde Moscú y liberar a la industria checa de la dependencia de las compañías extranjeras”.

Jiri Havel, uno de los coorganizadores del acto dijo que “el objetivo es la necesidad de un cambio en el tratamiento de los precios y la energía, sobre todo de la electricidad y el gas, que provocarán la destrucción de nuestra economía este otoño”

En Viena, al menos 3 000 personas salieron a las calles para expresar su rechazo a la gestión del Gobierno austriaco a nivel interno como externo. El periódico Heute, señaló que los manifestantes denunciaron el alto costo de vida y las medidas del Gobierno a favor de su “agenda globalista”.

También pidieron el levantamiento de las “sanciones suicidas”, en referencia a las medidas punitivas impuestas a Rusia a raíz de su operación militar en Ucrania. Otros denunciaron el “belicismo de la OTAN)” y la militarización en Europa.

Descontentos populares y un ambiente caldeado ocurren en Gran Bretaña, que bajo el lema de Don´t Pay, los manifestantes llamaban a no pagar las tarifas de energía, a la par que en Francia las multitudinarias demostraciones exigen la salida del país de la OTAN y la renuncia de Enmanuel Macrón.

Por Alemania aparecen las protestas contra la gestión gubernamental y en la ciudad de Leipzig se reunieron más de 3 000 personas que culparon al Ejecutivo por la subida del precio de los productos básicos y las facturas de calefacción que se han triplicado desde febrero. Partidos de izquierda y de derecha están llamando a impulsar las protestas contra la inflación que ya ronda el 10 %.

El alza de los precios golpea a toda la Unión Europea entre los que sobresalen Italia (8,6 %), Polonia (16 %), Estonia, Letonia y Lituania, superiores al 20 %.

Medios de comunicación prevén riesgos de disturbios civiles en cerca de 101 países entre los que la firma Yerist Maplecroft incluye a Alemania, Suiza, Noruega, Países Bajos, Perú, Ecuador, así como Bosnia y Herzegovina.

Mientras esto sucede, los dirigentes de la UE tratan de justificar esas acciones y, a la vez, reconocen los enormes inconvenientes: Macrón declaró: “nuestra libertad y sistema de gobierno libre al que estamos acostumbrados tienen un costo y a veces cuando hay que defenderlo implica sacrificios”. Margarita Robles, ministra de Defensa de España argumentó: “todos sabemos que va a ser un invierno largo, complicado, duro, con crisis energética y temperaturas bajísimas.”

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea sentenció: “Si las cosas se ponen peores, tenemos que estar preparados. Olaf Scholz, canciller federal de Alemania argumentó: “estamos en tiempos serios que todos en este país lo saben que nos van a agotar mucho, tanto en este invierno como en el próximo”.

James Heappey, ministro de las Fuerzas Armadas del Reino Unido dijo: “la primera prioridad de la nueva Primera Ministra será la de asegurar que el gobierno haga más para ayudar a las personas en el costoso invierno que se avecina”.  Por su parte, Alexander De Croo, primer ministro de Bélgica señaló: “los próximos meses de invierno serán difíciles, tendremos que salir de esto esperando lo mejor mientras nos preparamos para lo peor”.

Innegablemente, las medidas impuestas contra Rusia son por intereses de Washington y de las compañías transnacionales de combustibles y alimentos que se benefician con la subida de los precios. Los dirigentes de Estados Unidos han sacado enormes ganancias al convertirse ese país en el mayor proveedor de gas licuado, (más contaminantes debido a su extracción por la técnica de fracking) y los mecanismos de transportación que se realizan mediante buques especiales en vez de gasoducto.

Washington lo justifica diciendo que son “moléculas de libertad” pero en realidad son moléculas de esclavitud para la UE.

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