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Semanario Económico y Financiero de Cuba

La desigual globalización capitalista

Mientras el hambre ha revoloteado por encima de miles de millones de personas, solo unos pocos han aumentando descomunalmente sus fortunas

Desde que hace unas décadas apareció y se impulsó la llamada globalización capitalista, la desigualdad económico-social en el mundo tomó una fuerza desgarradora pues mientras el hambre ha revoloteado por encima de miles de millones de personas, solo unos pocos han aumentando descomunalmente sus fortunas.

No importa que el planeta padezca una catástrofe económico- social-sanitaria como la pandemia del nuevo coronavirus que no se ha podido controlar pese a los esfuerzos de los gobiernos y las organizaciones internacionales. De todas formas, los ricos cada vez se hacen más ricos.

Cuando en casi todos los países la crisis económica se profundiza al detenerse fábricas y servicios, con el consecuente aumento del desempleo y altos costos sanitarios para tratar de detener los contagios con la Covid-19, los multimillonarios estadounidenses han disfrutado de un período de gran acumulación de capital.

Un grupo multimillonario de Wall Street, conocido como la Docena oligárquica ya posee 1 015 billones de dólares, superior al Producto Interno Bruto (PIB) de Bélgica y Austria en conjunto.

Una investigación del Instituto de Estudios de Política (IPS) de Estados Unidos, indica que desde el 18 de marzo (inicio de la pandemia) los 12 multimillonarios más prominentes de Wall Street incrementaron su fortuna combinada en 40 %, o sea, 283 000 millones, para alcanzar por primera vez en la historia una suma de 13 cifras.

El documento de IPS divulgado el 13 de agosto, detalla los nombres y las fortunas de estos multimillonarios: Jeff Bezos, fundador y director ejecutivo de Amazon, 189 400 millones de dólares; Bill Gates, cofundador de Microsoft, 114 000 millones; Mark Zuckerberg, creador de Facebook, 95 500 millones; Warren Buffett, CEO de Berkshire Hathaway, 80 000 millones; Elon Musk, cofundador y director general de Tesla y SpaceX, 73 000 millones de dólares.

Le siguen, Steve Ballmer, ex CEO de Microsoft, 71 000 millones; Larry Ellison, fundador y director de tecnología de Oracle, 70 900 millones; Larry Page, cofundador de Google, 67 400 millones; Sergey Brin, cofundador de Google, 65 600 millones; Alice Walton, heredera del fundador de Walmart, 62 500 millones; Jim Walton, heredero del fundador de Walmart, 62 300 millones y Rob Walton, heredero del fundador de Walmart, 62 000 millones.

El magnate que más se benefició en el período de la pandemia fue Elon Musk, que casi triplicó los 24 600 millones que poseía a principios de marzo para acumular en solo seis meses 73 000 millones, un aumento de 197 %.

En el rápido crecimiento de dinero, le siguen Jeff Bezos (76 000 millones más, equivalente a 68 % más) y Mark Zuckerberg (40 800 millones más, una subida de 75 %).

Las palabras del Papa Francisco retumbaron muy fuertes durante la Audiencia General del pasado 26 de agosto cuando expresó que la desigualdad generada por la pandemia es el fruto de un crecimiento económico injusto, que prescinde de los valores humanos fundamentales.

El pontífice significó que dicha desigualdad se ha hecho más visible a través de la realidad que viven muchos trabajadores, niños y varias naciones alrededor del mundo y agregó que la situación se ha agravado por una economía global enferma, la cual ha logrado que unos pocos riquísimos posean más que todo el resto de la Humanidad.

Hace pocos meses, los medios de comunicación del orbe se hicieron eco de un informe emitido por la Organización No Gubernamental (ONG) Oxfam Intermon donde se confirmaban las grandes inequidades existentes en el planeta, aunque por desgracia las publicaciones hegemónicas de Occidente la silenciaron rápidamente.

Oxfam denunció hace solo un año que 62 personas ricas del mundo poseían más capitales, que la mitad más pobre.

La expansión de la globalización indiscriminada motivó que en muchos países se privatizaran los servicios públicos con nefastas consecuencias para los habitantes de los países desarrollados como en desarrollo.

De tal forma, diversas compañías transnacionales controlan los servicios de agua potable, alcantarillado, electricidad, salud, educación, mientras los usuarios solo pueden acceder a esos, por las tarifas de pago que imponen las empresas sin que el Estado tenga poder para controlarlas.

Oxfam señala que el sistema desigual imperante ha provocado que la mitad más pobre de la población reciba solo 1 % del incremento de la riqueza, mientras hacia los bolsillos del 1 % de las personas más ricas va a parar la mitad de la riqueza generada. Otro dato comparativo aportado por esa ONG refleja que el 82 % de la riqueza creada a nivel mundial ha ido a parar al 1 % más rico sin que la mitad más pobre del orbe mejore en lo absoluto.

Antes de aparecer la pandemia de la Covid-19, se estimaba que en América Latina y el Caribe 120 millones de personas sobrevivían con dos dólares diarios; en Asia 1 160 millones subsistían con un dólar, al igual que 15 millones en los estados árabes.

En África Subsahariana, la miseria envuelve a 280 millones; en Europa Oriental alrededor de 60 millones, cifras que también se asemejan a las de Europa Occidental, mientras que en Estados Unidos rondaban los 50 millones de pobres.

Al observar tanta riqueza acumulada por unos pocos en detrimento de la enorme población desposeída, no cabe la menor duda en afirmar que el mundo está abocado a una crisis política, económica y social de incalculables consecuencias.