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Semanario Económico y Financiero de Cuba

¿Qué será de nuestro planeta?

El cambio climático es una realidad que pende sobre todo el planeta, enormes incendios forestales, potentes huracanes, grandes inundaciones, derretimiento de glaciales, abrumadoras oleadas de calor, terremotos y hasta una pandemia de coronavirus

Enormes incendios forestales, potentes huracanes, grandes inundaciones, derretimiento de glaciales, abrumadoras oleadas de calor, terremotos y hasta una pandemia de coronavirus atacan a nuestro planeta y amenazan con destruir economías e incluso la existencia humana. El cambio climático es una realidad que pende sobre todo el planeta con previsiones funestas.

La revista Journal of Geophysical Research: Oceans (JGR Oceans) publicó un estudio basado en las observaciones realizadas por los satélites ICESat e ICESat-2 de la Nasa; la investigación revela que entre 2008 y 2019 el hielo marino en el Ártico ha disminuido un 20 % en 11 años, o sea, ha perdido 0,37 metros de grosor de su capa.

El Ártico es el área alrededor del Polo Norte que incluye partes de Rusia, Alaska, Canadá, Groenlandia, Islandia, la región de Laponia, en Suecia, Noruega, Finlandia, y las Islas Svalbard.

Otra revista, la Geophysical Research Letters informó que Groenlandia, la segunda mayor capa de hielo del planeta, se derrite a pasos increíbles lo cual provoca el aumento del nivel de los mares y esa situación hace peligrar a islas y zonas bajas del orbe, mientras las olas de calor arremeten contra Europa, América, Asia y África.

Asegura que el 56 % de la mencionada región está afectada por el derretimiento (zona de hielo sometida a temperaturas superiores a 0ºC), incluso las más altas de Groenlandia. Solo durante el mes de julio de 2019 esa capa perdió 160 000 millones de toneladas de hielo, lo que ha tenido un impacto significativo en el aumento del nivel marino.

William Ripple, ecologista de la Universidad Estatal de Oregón, en un artículo publicado en el diario Motherboard, señaló que “desde 1992 las emisiones de CO2 han subido un 62 % y la temperatura global se ha incrementado en 29 %, mientras que la existencia de vertebrados cayó un 29 %”.

Ripple, quien participó en una investigación realizada y después firmada por 15 372 hombres y mujeres de ciencia de 184 países denunció que durante los últimos 25 años se ha detectado una reducción de 26 % en la cantidad de agua dulce por habitante, un aumento del 75 % de áreas muertas en los océanos, y una pérdida de 120 millones de hectáreas de áreas forestales. Y enfatizó: “necesitamos los medios proporcionados por la naturaleza para nuestra propia supervivencia”.

Esa peligrosa situación a la que está expuesta la vida del planeta es la que no entiende el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien retiró a su gobierno del Acuerdo de París sobre cambio climático aprobado por 195 países en 2015 y cuyo fin es reducir las emisiones de gases invernaderos a partir de 2020; tampoco es consciente de la gravedad del daño ambiental su par brasileño, Jair Bolsonaro, quien bajo el argumento de hacer crecer la economía de la nación ha justificado la destrucción de la Amazonía.

La Agencia Espacial Brasileña (AEB) informó que en un solo año del desgobierno de Bolsonaro habían sido arrasadas más de 958 000 hectáreas de la Amazonía, una extensión de selva casi del tamaño de Líbano.

Lo peor está por venir, pues el ultraderechista mandatario abrió el bosque tropical a la explotación industrial, disminuyó su protección y en ausencia de agentes federales llegan a ese oleadas de madereros, ganaderos y mineros que arrasan con todo el medio ambiente.

Analicemos a grandes rasgos todo a lo que conduce el cambio climático. Al acumularse los gases contaminantes las temperaturas aumentan y los climas cambian, provocando sequías, incendios, deforestación y desertificación.

Como las temperaturas son más altas, las lluvias son menos frecuentes, pero más intensas y, por tanto, el nivel de inundaciones y su gravedad también irán en aumento.

El cambio de temperatura motiva que en zonas templadas y frías se propaguen enfermedades que habían desparecido como dengue, malaria y otras, mientras las incrementa en las regiones cálidas.

La quema de combustibles fósiles y aumento de gases invernadero motivan que el Polo Norte esté mucho más caliente que hace 50 años, lo cual pone en riesgo la vida de miles de personas por el crecimiento de olas de calor.

El derretimiento de los glaciales por altas temperaturas en los océanos incide en el aumento del nivel del mar situación peligrosísima, porque muchas islas podrían desaparecer y en numerosas ciudades se reducirá la distancia a las costas.

Al elevarse las temperaturas de los mares, los huracanes serán cada vez más violentos y peligrosos, dejando a su paso destrucción de ciudades, cultivos, desmantelamiento de infraestructuras, hambre y enfermedades.

Diversas especies de animales y de flora están desapareciendo al cambiar el clima y no pueden adaptarse como ocurre con los osos polares, que mueren ya que no alcanzan los hielos flotantes, o las aves migratorias que pierden esa capacidad al verse imposibilitadas de seguir los flujos de temperaturas a las que están habituadas.

La producción de alimentos básicos para la subsistencia humana se reduce con los cambios climáticos lo que a la par conlleva su encarecimiento, situación más que difícil para las grandes mayorías pobres del planeta.

Por eso cada vez se hace más necesario recordar las palabras del líder cubano Fidel Castro cuando en la Cumbre de la Tierra, efectuada en Río de Janeiro en 1992, advirtió: “Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre. Ahora tomamos conciencia de este problema cuando casi es tarde para impedirlo. Es necesario señalar que las sociedades desarrolladas son las responsables fundamentales de la atroz destrucción del medio ambiente”. 

Y nos podemos preguntar ahora: ¿Qué será de nuestro planeta dentro de unos años? ¿Podremos salvarlo?