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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Debaten en La Habana sobre acuciantes problemas de medio ambiente y desarrollo sostenible

Con la participación de 1 000 delegados nacionales y extranjeros, en representación de 60 países, sesionó en La Habana, la X Convención sobre Medio Ambiente y Desarrollo. Expertos del IPCC comentaron sobre los resultados del V Informe de Evaluación del cambio climático

La titular cubana del ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma),  Elba Rosa Pérez Montoya reseñó el gran reto que implica para nuestras naciones asegurar la sostenibilidad del desarrollo socioeconómico, al hacer un llamado a priorizar la utilización de los avances de la ciencia, la tecnología y la innovación, en función de un mejor uso de los recursos naturales y del bienestar de la humanidad.

La Ministra dictó la conferencia inaugural de la X Convención sobre Medio Ambiente y Desarrollo, que sesionó en el Palacio de Convenciones de La Habana, con la asistencia de 1 000 delegados nacionales y extranjeros, en representación de 60 países, y que agrupó a una decena de simposios, coloquios y congresos sobre múltiples temáticas afines.

Sobre la celebración en París en diciembre próximo, de la 21 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la funcionaria indicó que esa cita genera hoy gran expectativa por el interés de alcanzar la meta de limitar el calentamiento global y configurar las bases de un nuevo acuerdo en esa esfera.

Apuntó que en este foro en Cuba, al igual que el previsto en la capital francesa, se examinan temas cruciales en los que está en juego la supervivencia de la especie humana y al respecto, remarcó la trascendencia de la Carta Encíclica Laudato Si, del Papa Francisco, Sobre el cuidado de la Casa Común.

"Esta -dijo-  proporciona, desde la visión católica, un detallado análisis de las causas y consecuencias de la actual degradación del planeta y propone acciones y medidas para remediar esta situación, todo ello desde la crítica del modelo económico vigente y en especial, de la censura a la naturaleza insostenible de los actuales patrones de producción y consumo".

Subrayó que precisamente el lema del encuentro, recién efectuado en la Mayor de las Antillas, Por un nuevo modelo de desarrollo, más solidario, justo, equitativo y sostenible, insta a  construir sociedades más racionales, a establecer formas de avanzar sostenidas en el logro de un orden económico internacional basado en el respeto al derecho de todos.

Insistió en la necesidad de enfrentar la compleja situación global pues no se ha logrado la erradicación de la pobreza extrema y se agudiza las crisis financiera, económica, comercial y energética.

"A ello se une la inseguridad alimentaria, los problemas de salud, la insuficiente educación, la situación demográfica global y el deterioro ambiental, al tiempo que se incrementa el riesgo y la vulnerabilidad del hombre ante los desastres naturales, todo lo cual demanda de acciones urgentes, coordinadas y concretas", subrayó la titular.

"Cuando Naciones Unidas decidió celebrar este año el Día Mundial del Medio Ambiente, bajo el lema Siete mil millones de sueños, un solo planeta, consume con moderación, lo hizo como un reconocimiento al hecho indiscutible de que la Tierra posee recursos limitados, que no pueden ser despilfarrados si se pretende dotar de una vida digna a los más de siete mil millones de personas que la habitan", señaló.

Hizo referencia al llamado de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) al declarar 2015 como el Año Internacional de los Suelos, como parte de los esfuerzos por crear conciencia ante la degradación de los recursos naturales, esenciales para la vida.

Según la FAO, hoy en día más de 805 millones de personas padecen hambre y malnutrición y el crecimiento demográfico requerirá aumentar la producción alimentaria en aproximadamente un 60 %.

"En tanto -señaló la Ministra- los debates de la Agenda para el Desarrollo post-2015, muestran las radicales diferencias de visión entre los países avanzados y los más pobres, así como el intento de los más industrializadas de renegar del Principio de las Responsabilidades Comunes pero Diferenciadas, y de las obligaciones internacionales respecto al suministro de recursos financieros, la transferencia de tecnologías y la contribución al desarrollo de capacidades".

La titular del Citma precisó que Cuba está altamente comprometida con los esfuerzos globales en pos de un mundo mejor, en su aspiración al desarrollo de un socialismo próspero y sostenible, que se concreta en la voluntad del país expresada en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, con el principio insoslayable de que lo más importante es el hombre.

La Ministra informó sobre las metas y retos actuales para la comunidad científica ambiental y el pueblo en general, teniendo en cuenta que Cuba por su condición de pequeño estado insular es  muy susceptible a los eventos hidrometeorológicos extremos, además de ser vulnerable a otros peligros, como los sismos, los deslizamientos de tierra, los incendios en áreas rurales y otras amenazas tecnológicas y sanitarias.

El cambio climático, que ya hace sentir sus efectos, se manifiesta en el incremento de la temperatura del aire, la disminución de las precipitaciones, el acrecentamiento de la salinidad y el retroceso de la línea de costa, entre otros.

También hay afectaciones en la disminución del rendimiento agrícola en cultivos fundamentales de la dieta nacional, la pérdida de biodiversidad, en los asentamientos humanos costeros y  en el incremento de enfermedades trasmisibles, con impactos en la economía y la sociedad.

En ese contexto, el Gobierno cubano promueve la creación de capacidades científicas e investigaciones dirigidas al conocimiento de los impactos del cambio climático para los años 2050 y 2100, afirmó la Ministra.

Se cuenta para ello con un Programa de Enfrentamiento al Cambio Climático, que impulsa los estudios de peligro, vulnerabilidad y riesgos de desastres, las estrategias climáticas sectoriales, el monitoreo, la comunicación y la concienciación social, entre otras acciones.

"Igualmente, el país asume políticas que potencian distintas fuentes renovables de energía, fundamentalmente la eólica, hidráulica, biomasa, solar y biogás, y prevé generar electricidad a partir de la agroindustria azucarera", sostuvo la Ministra.

La nación caribeña alcanzó un índice de boscosidad de 28,95 %, tiene 103 áreas protegidas, avanza en el programa nacional de rehabilitación de playas, mejoran los indicadores de tratamiento de agua, el índice de potabilidad y cuenta con programas para las cuencas hidrográficas, bahías y otros ecosistemas.

Expertos del IPCC en La Habana

Miembros del Panel Intergubernamental de Expertos de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (IPCC) participaron en la Convención de Medio Ambiente en La Habana, y disertaron sobre el trabajo de ese órgano y los resultados de su quinto informe de evaluación.

El aumento de la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera entre 2000 y 2010 sobrepasó la de los 30 años anteriores, advirtieron los científicos reunidos en la capital cubana. 

Afirmaron los estudiosos que la producción de energía sigue siendo el principal factor impulsor de las emisiones de gases contaminantes como el dióxido de carbono (CO2) y otros.

De acuerdo con los especialistas, hay más de 120 tipos de impactos observados atribuibles al cambio climático, que son desiguales a lo largo del mundo, y los países que más lo sufren son los que tienen menos capacidad de adaptación.

Según los expertos, a fines de siglo habrá en todo el mundo una disminución de las precipitaciones, que afectarán sobre todo la región del Caribe, se sentirá más calor, mayores eventos extremos, aumentarán los riesgos de desastres y los impactos del cambio climático van a ser más severos.

El panel hizo referencia a los mensajes principales del quinto informe de evaluación del IPCC, donde se destaca que la influencia humana en el calentamiento del planeta es cada vez más evidente.

Ese calentamiento global es inequívoco, y la mayor parte del mismo está condicionado por la contribución de las actividades humanas a la generación de gases de efecto invernadero.

En ausencia de medidas de adaptación, y sobre todo de mitigación en la emisión de esos gases contaminantes, los impactos negativos del cambio climático serán cada vez más generalizados e intensos.

Para los países subdesarrollados es fundamental tener acceso a tecnologías idóneas y financiamientos para poder avanzar en el enfrentamiento a ese fenómeno.

Entre los panelistas estuvieron Jean-Pascal Van-Ypersele, vicepresidente del IPCC; Carlos Martin-Novella, vicesecretario de ese órgano; Iracema Cavalcanti, autora del Grupo de Trabajo I del IPCC, y Vicente Barros, vicepresidente del Grupo de Trabajo II.

El cubano Ramón Pichs, copresidente del Grupo de Trabajo III del IPCC, indicó que se requiere disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero entre 40 y 70 % en 2050 en comparación con el 2010, para que el incremento de la temperatura global no rebase los dos grados Celsius, cifra considerada por los científicos como valor límite para que los efectos del cambio climático no sean demasiado devastadores.

Debate ministerial

Como parte de las actividades centrales de la Convención, un grupo de ministros y altas autoridades del sector de varios países debatieron sobre nuevos modelos de desarrollo basados en la solidaridad, la equidad y la sostenibilidad.

Entre los participantes estuvieron la ministra cubana Elba Rosa Pérez, el titular de Medio Ambiente de Haití, Dominique Pierre y el ministro presidente del Tribunal Ambiental de Santiago de Chile, Rafael Asenjo.

Se encontraban, además, el secretario general del servicio hidrometeorológico de Vietnam, Tran Hong Thai; el viceministro de Medio Ambiente y Turismo de Namibia, Tommy Nambahu, y la doctora Gisela Alonso, presidenta de la Agencia de Medio Ambiente de Cuba.

Dominique Pierre subrayó una serie de problemas que aquejan a su país como la deforestación, que ha reducido el espacio forestal haitiano a no más de 1,5 % del territorio nacional.

"Todos los años, dijo, más de 360 000 toneladas de tierras cultivables desaparecen, y a pesar de los más de 40 000 millones de metros cúbicos de precipitaciones anuales, el agua que se pierde por la deforestación supera el 90 %".

Solo en 2012 Haití sufrió en el sector agrícola pérdidas por 700 millones de dólares, que podrían haber sido dedicadas a iniciativas de desarrollo social como la construcción de nuevos centros escolares o de salud.

Por su parte, Tommy Nambahu recordó que Namibia es el país más seco de África subsahariana, con dos desiertos y sin ríos importantes dentro del territorio, pues los que tiene los comparte con sus vecinos Angola y Sudáfrica.

"En Namibia, acotó, la conservación y el medio ambiente están enraizados en la constitución". Ese país africano encara sequías y escasez de tierras cultivables, que deben compartir con una gran biodiversidad.

Destacó las acciones de su país en gestión de la biodiversidad y la política para el cambio climático, manejo sostenible de la tierra y el enfrentamiento a la desertificación, entre otras.

El secretario general del servicio hidrometeorológico de Vietnam, doctor Tran Hong Thai, se refirió a las experiencias de esa nación en gestión ambiental y prevención de riesgos de desastres.

"Durante los últimos 40 años, el nivel del mar aumentó en Vietnam en 20 centímetros, y la temperatura promedio también sube, lo cual demanda programas a nivel nacional”, señaló.

Aportes del proyecto Basal

El proyecto Bases Ambientales para la Sostenibilidad Alimentaria Local (Basal) presentó los principales avances de su implementación durante el encuentro sobre medio ambiente que recién sesionó en La Habana.

A dos años de iniciada su ejecución, se propició un útil intercambio de experiencias y propuestas sobre la adaptación al cambio climático en la agricultura cubana, esta vez con los testimonios de productores de los municipios de Güira de Melena, Los Palacios y Jimaguayú, involucrados en el plan, que se aplica también en Pinar del Río, Artemisa, Camagüey, Perico y Yaguajay.

Los participantes transmitieron de primera mano sus experiencias para reducir las vulnerabilidades relacionadas con el fenómeno del calentamiento global en el sector agropecuario a nivel local y nacional.

Para ello contaron con el estand  Espacio compartido, que propuso el intercambio de conocimientos e ideas sobre la adaptación al cambio climático en los campos cubanos y su influencia en la rama agroalimentaria, en un debate marcado por la franqueza, en su afán de dar a conocer las acciones emprendidas en el camino ya recorrido junto a múltiples instituciones del país y foráneas.

En ese proyecto, liderado por la Agencia de Medio Ambiente del Citma, participa el Ministerio de la Agricultura y se implementa por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Otras entidades nacionales y locales también toman parte en las actividades de Basal, que cuenta con financiamiento de la Unión Europea (UE) y Cosude.

Durante la Convención internacional, hubo un taller participativo: Basal, proyecto de Adaptación al Cambio Climático en la Agricultura: sueños de partida y miradas a medio término, con presentaciones sobre algunos de los resultados más significativos de ese plan, en tanto un grupo de investigadores analizaron su alcance y resultados en varios paneles.

De proyectos y colaboración

Cuba y Noruega llevan a cabo un proyecto bilateral por el cual se capacitaron hasta la fecha alrededor de 300 especialistas en temáticas relacionadas con la prevención de riesgo de desastres.

De acuerdo con el licenciado Enrique Pérez, del Grupo de Evaluación de Riesgos de la Agencia de Medio Ambiente (AMA) de Cuba, se trata de un acuerdo entre esa entidad y el Instituto Geotécnico y la Defensa Civil de Noruega.

La iniciativa se concreta en un Centro de Creación de Capacidades para la Reducción de Riesgos de Desastres y la Adaptación al Cambio Climático (CRDAC).

"Esa colaboración implica estudios de vulnerabilidad y riesgos en Cuba, Haití y República Dominicana", apuntó Pérez durante el evento.

Otros dos proyectos con el Instituto de Meteorología están referidos a la dinámica de las corrientes del Golfo que llegan hasta la porción norte de Noruega y sobre la variabilidad climática e intensidad de los ciclones tropicales.

Un programa con el Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (Cenais) en Santiago de Cuba, está vinculado con los movimientos tectónicos y los deslizamientos de tierra, agregó el licenciado en Geografía.

En la X Convención Internacional sobre Medio Ambiente y Desarrollo se instó a promover el progreso sostenible de las naciones, especialmente del Sur y a poner los avances de la ciencia y la tecnología al servicio de la salvación del planeta y la dignidad humana.

En el foro, convocado por la Agencia de Medio Ambiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba, junto con otras entidades y organizaciones, los países más representados fueron México, Colombia, Brasil, Venezuela y Argentina, entre otros.

Los seis congresos versaron sobre Cambio Climático; Educación, Gestión, Política y Derecho Ambiental; Áreas Protegidas; Manejo de Ecosistemas y Biodiversidad.

A su vez, los tres simposios trataron sobre Ciencias de la Sostenibilidad, Riesgos de Desastres y Climáticos y Museos de Historia Natural.

En cuatro coloquios se intercambió sobre Ordenamiento Ambiental, Manejo Sostenible de Tierra, Regulación y Control Ambiental y Transporte y Medio Ambiente.

Muy concurrida estuvo la feria expositiva asociada al foro con una relevante muestra de tecnologías, productos, servicios, proyectos y experiencias ambientales.