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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Claman por una alimentación sana y un mundo #HambreCero

Cuba es un ejemplo en cuanto a reconocer la seguridad alimentaria como parte de una política estatal y un derecho para las personas refrendado en la nueva constitución

Un llamado a reforzar la gestión colectiva para cambiar nuestra manera de producir, suministrar y consumir los alimentos, al tiempo que preservamos el planeta del que todos dependemos es la esencia del programa dedicado al Día Mundial de la Alimentación el próximo 16 de octubre.

Durante la presentación de las actividades en Cuba como parte de la Jornada Nacional por esa efeméride se conoció el tema central de este año: Nuestras acciones son nuestro futuro; una alimentación sana para un mundo #HambreCero.

Se trata de un festejo que se fundamenta en la necesidad de alcanzar globalmente el hambre cero y lograr una sana y sistemática nutrición de los pueblos, ante la demanda de dietas alimentarias saludables y sostenibles, accesibles para todos y esenciales para enfrentar los impactos de la globalización, la urbanización y los efectos del cambio climático, entre otros.

 “Si bien a nivel global se producen alimentos suficientes para todos, se estima que unos 820 millones de individuos padecieron hambre en 2018, el tercer año consecutivo en que esa cifra aumenta. Al mismo tiempo, el sobrepeso y la obesidad se incrementaron en todas las regiones, en especial entre los niños en edad escolar y los adultos, y ese problema ya afecta a más personas, incluso, que la subalimentación”.

Al hacer esa afirmación, el representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en la Isla, Marcelo Ressende, explicó que la paradoja de que coexistan el hambre y la obesidad tiene como base común la mala nutrición, lo cual demuestra  que la seguridad alimentaria en nuestros tiempos no es solo una cuestión de cantidad, sino también de calidad.

“En esta fecha es oportuno subrayar que la combinación de dietas poco saludables con estilos de vida sedentarios provoca obesidad en la población de  países desarrollados y aquellos de pocos ingresos económicos, mientras que más de 800 millones de personas padecen hambre”, precisó.

Insistió en que las dietas poco saludables se han convertido ahora en el factor de riesgo principal de enfermedad y muerte en todo el mundo, y la globalización pudiera acentuar esa tendencia en el futuro. “La comida con un alto contenido de almidones refinados, azúcar, grasas, sal y alimentos ultraprocesados ha ganado espacio frente a platos de temporada elaborados a base de plantas y ricos en fibra, y se ha unido a la prevalencia de estilos de vida sedentarios”.

Un reto sigue siendo para muchos países garantizar la disponibilidad y el acceso a productos sanos pues, en ocasiones, las dietas hipercalóricas son alternativas ante la imposibilidad de tener suficientes alimentos frescos y nutritivos. Pero también -subrayó- , indudablemente, no hemos sido efectivos en la educación y la comunicación para una alimentación saludable.

Señaló que, por otro lado, buena parte de las prácticas agrícolas que la humanidad intensificó para salvarse del hambre, han tenido un efecto negativo en recursos naturales como el suelo, el agua, los bosques y la calidad del aire, y esto ha exacerbado los efectos del cambio climático.

El representante del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Cuba, Paolo Mattei, refirió la importancia de la jornada para contribuir a un mundo de Hambre Cero en 2030, teniendo en cuenta que en los últimos cuatro años ese flagelo, lejos de disminuir, se ha incrementado.

Loas al sistema agroalimentario cubano

 Ressende citó a Cuba como un ejemplo en cuanto a reconocer el valor de los alimentos no como mercancías, sino como parte de una política pública, estatal y un derecho para las personas refrendado en la nueva Constitución de la República.

“El país cumplió holgadamente con la meta de la Cumbre Mundial de la Alimentación de reducir a la mitad el número de personas hambrientas antes de 2015 y con la de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas que padecen hambre”, puntualizó.

Esta isla antillana es uno de los tres países en el área  latinoamericana y caribeña -junto a Brasil y Uruguay- que exhiben los mejores resultados en cuanto a la prevalencia de la subalimentación, no obstante sus limitaciones económicas y el impacto de severos eventos climáticos, según abundó el funcionario.

 En nombre de la FAO, felicitó a Cuba por los esfuerzos de quienes intervienen en el sistema de abastecimiento público de alimentos y de protección social pues, destacó, para otras naciones del mundo y de la región, los logros del archipiélago son apenas un sueño lejano.

Afirmó que el país tiene todavía notables retos en los ámbitos productivo, ambiental, sanitario y cultural, los cuales han sido identificados en los documentos programáticos de la actualización del modelo económico y social cubano.

Cuba posee un gran sistema agroalimentario reconocido por la ONU, un logro muy significativo alcanzado por pocos países, y en ese sentido sobresale el Programa de autoabastecimiento municipal, uno de los más innovadores en esta esfera en el país, el cual conjuga el balance nacional con arreglo a la producción local.

“Dos de cada cinco personas tienen sobrepeso y esa cifra pudiera aumentar, por eso la Jornada Nacional de Celebración del Día Mundial de la Alimentación 2019 es una oportunidad para festejar que en Cuba no hay hambruna, pero también para sensibilizar y fortalecer el sistema agroalimentario, de manera que se asegure una alimentación sana, comenzando por la acción individual de elegir entre hábitos de vida destructivos o saludables”, comentó Ressende.

Llamó a comer suficientes productos inocuos, nutritivos y diversos; añadir a las dietas frutas, verduras, legumbres, semillas y granos integrales; limitar los alimentos con alto contenido de grasas, azúcar y sal; y realizar actividades físicas con regularidad, para lograr ser parte de la generación Hambre Cero.

“Se impone promover circuitos más cortos de producción y consumo, uno de los objetivos que defiende el Programa de Autoabastecimiento Municipal que se implementa en Cuba, así como aplicar de manera más efectiva y sistemática la ciencia y la innovación, y multiplicar las estrategias de educación nutricional”, aseveró.