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La Confronta, un siglo de sazón cubana

El restaurante avileño fundado el 24 de julio de 1916, según consta en periódicos de la época, como café-kiosko-fonda, fue adquirido en 1926 por Anacleto Martínez, un joven llegado de Galicia

Un siglo de servicio continuo a la población no ha disminuido el sabor de la sazón en el restaurante avileño La Confronta, por el contrario lo consolida como uno de los centros más representativos del arte culinario en Ciego de Ávila.

Fundado el 24 de julio de 1916, según consta en periódicos de la época, como café-kiosko-fonda, fue adquirido en 1926 por Anacleto Martínez, un joven llegado de Galicia, quien lo hizo trascender rápidamente por la calidad de la comida que ofrecía y los modestos precios.

Eran típicos del lugar los biftecs (steaks) de palomilla, preparados con un mojo compuesto por  vinagre, zumo de limón y dientes de ajo bien machacados.

Recuerda Pilar Martínez Gil, hija de Anacleto, que mientras su papá se encargaba de las carnes, las cuales servía aderezadas con cebollas, su mamá, Celia Gil, cocinaba el congrí y otros platos acompañantes.

También se ofertaban café con leche y bocaditos de jamón o pierna de cerdo, más asequibles a los de menos ingresos, lo que contribuía a elevar la clientela.

El sabor especial de La Confronta trascendió las fronteras avileñas y se hizo notorio con la apertura del teatro Principal, a pocos metros, en 1927, pues pronto se convirtió en punto de encuentro de los artistas y personalidades que pasaban por allí.

Famosos y bohemios, disfrutaban por igual la sazón criolla y la buena mesa, a precios módicos después de las funciones, en tanto se entretenían en amenas tertulias.

Rcuerda Pilar, con una memoria prodigiosa para sus más de 85 años, que siendo una niña conoció allí a figuras como Jorge Negrete, Rita Montaner, Libertad Lamarque y Pedro Infante.

Benny Moré, acompañado de una guitarra, también acudió varias noches seguidas a la fonda, afirma, cuando aún no tenía la notoriedad musical que alcanzó después.

Asegura que Ángel Martínez, oriundo de Majagua y creador del restaurante habanero La Bodeguita del Medio, era amigo de su padre y visitaba con frecuencia el establecimiento de la región central.

Antes de partir a la capital invitó a Anacleto para probar suerte juntos pero este se negó, destaca, pues confiaba en el florecimiento que por ese entonces tenía su negocio.

No es de extrañar por ello que el dueño de La Bodeguita del Medio declarara en más de una ocasión a la prensa: "Yo sólo reproduje en La Habana Vieja el ambiente criollo y popular de La Confronta de Ciego de Ávila".