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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Un sorbo de agua, por favor

En su inmortal obra El pequeño príncipe, Antoine de Saint-Exupéry nos legó este sabio pero casi olvidado mensaje: “Agua, tú no eres necesaria para la vida: tú eres la vida”

En la actualidad, cerca de 900 millones de personas sufren escasez de gua de forma continua o interrumpida, y más de 1 000 millones no tienen un saneamiento adecuado. Esto lo afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su más reciente informe.

La OMS prevé que más de 2 000 millones de personas vivirán en suburbios sin agua ni saneamiento básico de aquí a 2025, momento en que también estima que 60 % de la población mundial residirá en regiones de escasez, lo que es igual a las dos terceras partes de la población de entonces… Escalofriante, ¿verdad? Por si lo ignora, el agua deviene sistema sanguíneo de este planeta, un ciclo natural sobre el que la actividad humana está tensando la cuerda hasta un límite sin regreso.

Los acuíferos subterráneos más grandes del mundo, durante siglos fuente de agua dulce para cientos de millones de personas, se agotan a un ritmo alarmante, según da cuenta el artículo publicado en la revista científica Water Resources Research, obra de un equipo de investigadores liderado por Jay Famiglietti, científico senior del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL) en California.

Los estudiosos analizaron datos recientes de los satélites Grace (Experimento de Recuperación Gravitatoria y Clima), que ofrecen la imagen más detallada hasta ahora de las reservas de agua ocultas bajo la superficie de la Tierra, y sus sospechas fueron confirmadas: los acuíferos están sobreexplotados en todo el planeta desde hace tiempo, debido a  prácticas humanas en aumento como la agricultura, el consumo urbano o industrias como la minería, fundamentalmente. Por demás los acuíferos pueden tardar miles de años en llenarse y se recargan con agua de los deshielo y las lluvias.

El estudio advierte que 21 de los 37 mayores acuíferos del planeta rebasaron sus puntos de no retorno, es decir, que durante una década se ha retirado más agua de la reemplazada. Los acuíferos subterráneos suministran 35 % del líquido utilizado por los seres humanos en todo el mundo, y como es natural, su demanda se dispara en tiempos de sequía. Y este suceso va alcanzando niveles de epidemia tanto en naciones del primer como del tercer mundo, obviamente con mayor rigurosidad en estos últimos.

Trece acuíferos disminuyeron su cantidad de agua hasta los niveles más preocupantes. El más crítico del orbe es el de Arabia, que abastece a unos 60 millones de personas. Según los investigadores, estos datos indican un problema a largo plazo susceptible de empeorar a medida que crece la dependencia de estas reservas naturales.

Visión de Fidel

“La Revolución tiene que elaborar y llevar a cabo un Plan Hidráulico. Este plan tiene que incluir uno inmediato y otro de más largo plazo. Esos planes no son buenos solamente para la seca, sino también para épocas de lluvias…”, razonó el líder histórico de la Revolución en fecha tan temprana como mayo de 1962.

Esta visión estratégica es hoy una excepcional contribución al actual modelo económico cubano y a la previsión y enfrentamiento al cambio climático. Aunque es multisectorial, de esta responde el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), de donde parten estrategias y exigencias para gestionar con éxito el abasto del preciado líquido.

Los recursos hídricos de la Isla se originan por las precipitaciones anuales, con un comportamiento medio de 1 335 milímetros, o sea, relativamente poco. Esta lluvia sirve para identificar como Recursos Hídricos Potenciales un total de 38 100 millones de metros  cúbicos (m³), de los cuales son aprovechables 24 000 millones, alrededor de 63 %.

El país dispone actualmente de 242 embalses y cientos de micro presas, con una capacidad de más de 9 000 millones de m³, y pozos para el bombeo del agua subterránea; canales magistrales y derivadoras, entre otras, devenidos infraestructura hidráulica del país y la garantía básica ante el impacto del cambio climático sobre los recursos hídricos nacionales.

Sin embargo, en junio último el volumen de agua embalsado por el INRH alcanzaba solo 3 317 millones de m³ (36 % de su capacidad), equivalente a 1 630 millones menos que en igual fecha del pasado año. También se conoció que en el período comprendido entre noviembre de 2014 y abril de 2015, se reportaron 11 provincias con afectaciones por la ausencia de lluvias (Pinar del Río, Mayabeque, Cienfuegos, Villa Clara, Sancti Spíritus, Camagüey, Las Tunas, Granma, Holguín, Santiago de Cuba y Guantánamo). En el caso de las provincias orientales y de Pinar del Río, al cierre de abril mostraban un déficit en el acumulado de lluvia de 29 %, situación considerada crítica.

Sobre esta base se han adoptado cuatro prioridades que abarcan 22 principios, girando todos a partir del uso racional y productivo del agua; uso eficiente de la infraestructura hidráulica; prevención de riesgos asociados a la calidad del agua; y prevención de los riesgos asociados a eventos extremos del clima.

La puesta en marcha de dichos principios permitirá un conjunto de mejoras y fortalecimientos del sector, entre los que se encuentran los siguientes: la cobertura y el acceso a los servicios de agua potable; la cobertura de los sistemas de saneamiento con obras para el tratamiento de aguas residuales; la infraestructura para potabilización del agua y mecanismos para garantizar la vigilancia sanitaria de los sistemas de abastecimiento; la participación de los usuarios en la identificación, priorización, gestión y sostenibilidad de los servicios; la educación sanitaria para el cambio de actitudes, comportamiento y buenas prácticas sanitarias de la población, entre otros.

Estresados por el agua

La población mundial está al borde de un estrés hídrico para 2025. O sea, apenas una década nos separa de este suceso, aunque desde hace años científicos y expertos vienen pronosticando que el agua sería para el siglo XXI lo que el petróleo fue para el XX.

La razón por la que el oro negro es tan solicitado, hasta el punto de provocar conflictos bélicos, estriba en que sus reservas son limitadas y está en manos de muy pocos, y al paso que van las cosas, algo similar está por suceder con el oro blanco una vez alcanzado un volumen de demanda superior a su capacidad de regeneración.

A la gravedad de la situación se añade el hecho de que la población está creciendo más rápidamente en los lugares huérfanos de la infraestructura necesaria y donde el nivel de vida es bajo. Sin embargo, tampoco aquí falta la excepción de la regla. Durante la prolongada sequía que está sufriendo el estado de California, las autoridades estadounidenses se han mostrado impotentes para afrontar el problema.

El pasado 5 de mayo fueron aprobadas restricciones radicales y sin precedentes sobre el consumo de agua de ciudadanos, gobiernos locales y empresas ante la sequía que asola al territorio, con el propósito de obligar a los usuarios reacios a un mayor ahorro del líquido.

Con anterioridad, el gobernador Jerry Brown había solicitado normas más estrictas con el argumento de que las campañas de acción voluntaria no habían producido el ahorro necesario frente a la sequía, que está en su cuarto año. Brown ordenó a las agencias de recursos hidráulicos reducir 25 % el consumo urbano de agua en comparación con 2013, el año anterior a que se declarase en California el estado de emergencia por la sequía .

“Es mejor que nos preparemos ahora que enfrentar recortes mucho más dolorosos si no llueve durante el otoño”, dijo la presidenta de la comisión, Felicia Marcus, cuando el comité aprobó por cinco votos a favor y ninguno en contra las nuevas normas.

Para evitar situaciones parecidas a la arrostrada en dicho territorio, parece sensato que, en un futuro próximo, se transite hacia un sistema no solo estadual, sino nacional de suministro de agua, tomando en cuenta que los proyectos de gran escala han sido tradicionalmente responsabilidad de los gobiernos.

De esto se habla poco o nada

Las enfermedades causadas por las aguas contaminadas cobran cada año más vidas que el sida, la diabetes o el cáncer de pecho juntos, según un estudio elaborado por la organización benéfica WaterAid. Cerca de 800 000 mujeres mueren cada día a causa de no tener acceso al agua potable, según el citado estudio, y de acuerdo con otras fuentes, dicha cifra supera el número de fallecidos en igual lapso por enfermedades cardiovasculares, derrames cerebrales, infecciones respiratorias y de obstrucción pulmonar crónica.

“Esta situación, completamente inaceptable, afecta a la educación de mujeres y niñas, a su salud, a su dignidad y, por último y en muchos casos, resulta en una temprana e innecesaria muerte”, aseguró Barbara Frost, directora de la citada publicación. Pero hay más: alrededor de 1 000 millones de mujeres, lo que equivale a una de cada tres en todo el mundo, no tiene acceso a lavabos privados y seguros, mientras que 370 millones de féminas, equivalente a una de cada 10, tampoco puede acceder a agua limpia.

WaterAid aboga por que el agua potable inocua, el saneamiento y la higiene, la gestión sostenible y el desarrollo de los recursos hídricos y la protección de los recursos biológicos acuáticos, sean tenidos en cuenta por las autoridades pertinentes sobre la base de que son elementos indispensables para que no solo la población femenina, sino la de todo el planeta, tenga garantizada su seguridad hídrica.

Sin embargo, la realidad es muy diferente. Entre 1990 y 2010, unos 2 000 millones de personas tuvieron acceso al agua potable básica, mas para otros 780 millones aún está vedada esta posibilidad  y muchas más carecen de saneamiento inocuo y sostenible. Datos de 2014 revelan que alrededor de 1 700 millones de personas viven en cuencas fluviales donde el empleo del líquido supera a su recarga, desecando los ríos y agotando las fuentes hídricas subterráneas.

A medida que los países se desarrollan y las poblaciones crecen y se urbanizan, se prevé que la demanda de agua aumente en 55 % en 2050, pero lo más preocupante es que de mantenerse los actuales patrones de consumo, en 2025 dos tercios de la población mundial podrían estar viviendo en países seriamente afectados por la escasez de agua.

Las guerras del futuro serán por el agua

El recurso más importante del planeta, el agua, es todavía un bien relativamente accesible pero, más temprano que tarde, se desatarán cruentas luchas para controlarla. Hoy existe divergencia de opiniones sobre cómo controlar los recursos acuáticos y si su gestión debe estar en manos de los gobiernos o de empresas privadas.

Sabido es que en muchas regiones del planeta se precisan cuantiosos recursos para acceder al preciado líquido, y este bien imprescindible para la vida ha devenido lujo que no todos pueden permitirse. A esto debemos añadir el incremento continuo de la población, un factor que puede cambiar drásticamente la situación si en definitiva primara el mercado de agua.

Por una parte, varias empresas se involucran cada vez más en los negocios vinculados con el líquido. A finales de marzo último, la empresa Tetra Tech firmó un contrato de cinco años y 1 000 millones de dólares con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, por sus siglas en inglés) que le permitirá recoger datos sobre el uso de agua, elaborar estrategias para la gestión de recursos acuáticos y mejorar el acceso al agua en diferentes regiones.

Este acuerdo no es el primero en el área de la gestión de los recursos acuáticos. Desde hace algún tiempo muchas empresas obtienen beneficios relacionados con el agua. Por lo menos 10 grandes compañías trabajan en esta esfera e incluso hay tres que suministran agua -a precios no asequibles para todos- a más de 300 millones de personas en 100 países.

RWE/Thames, Suez/Ondeo y Veolia son las cinco firmas que controlan la mayor parte de los sistemas de abastecimiento de agua en Europa y ahora tienen en la mira a Estados Unidos para expandirse. Mientras, American Water Works, ITT Corp. y GE Water, son grandes entidades de abastecimiento de agua en ese territorio, aunque aún la mayor parte de su población prefiere pagar a las organizaciones estaduales de servicios públicos.

La privatización del preciado líquido a escala planetaria es una cuestión compleja de la que casi nadie quiere hacerse responsable, pero las prolongadas sequías y el creciente deterioro del medio ambiente pudieran resultar el detonante de futuras guerras por el agua.

Lo que nadie debe cuestionar es que de privatizarse el suministro del elemento que, al buen decir de Saint-Exupéry, “no eres necesaria para la vida: tú eres la vida”, como nunca antes retumbarán los tambores bélicos en incontables puntos del orbe.