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Sistema de calderas cubano: aniversario 45

Alastor es el nombre comercial del grupo empresarial dedicado a la producción y mantenimiento de las calderas de vapor y de agua del SIME


Domingo 30 de Septiembre de 2007 | 12:00:00 AM 

Autor

Luis Ubeda

El 23 de septiembre de 1962, el entonces ministro de Industrias, Comandante Ernesto (Che) Guevara, nacionalizó las pequeñas empresas privadas de tratamiento de agua, proceso que había sido preparado y apoyado por sus propios dueños cubanos en coordinación con el Che.

A esta medida le seguirían otras nacionalizaciones en servicios especializados de instrumentación y pailería, que culminó con la intervención de la Honeywell, principal suministradora para la automatización de calderas y equipos afines en Cuba.

Cuarenta y cinco años después, el teatro del Centro de Convenciones Pedagógicas José Martí de Cojímar, acoge a trabajadores y cuadros de las provincias Ciudad de La Habana y La Habana, en representación de 242 de todo el país que reciben el diploma por 15 o más años de labor en el sistema de empresas de calderas.

La ocasión se presta, asimismo, para homenajear a hombres y mujeres casi fundadores en la actividad, que su directora general, Mercedes Verdecia Lago, resume así: “Nuestra labor ha sido y será siempre abnegada y dura. El trabajo estable de los sistemas que atendemos es vital para la economía y la sociedad. No respeta noches, ni días de descanso o feriados. Puede empezar proyectando en una computadora, pero termina siempre trabajando los hierros con las manos de especialistas experimentados.

“Lo que se ha logrado y se logre -asegura-, será sin fuertes inversiones centrales del país, sino conquistando la base material y el desarrollo técnico con mucho esfuerzo propio de los colectivos. Es el resultado del trabajo esforzado, tenaz e inteligente de centenares de obreros, técnicos y cuadros que por generaciones han brindado su aporte al trabajo de calderas”.

HABLANDO EN PRESENTE

Alistor atiende 2 252 calderas pirotubulares, con una edad promedio de 25 años y de doce marcas distintas, provenientes de nueve países. Dicho parque presta función en 23 organismos de la economía y la defensa.

“En 1986 -prosigue Mercedes Verdecia-, el frente de calderas se subordina al Ministerio de la Industria Sidero Mecánica y se agrupa con centros de mucha tradición, como Quintín Bandera, Segere y el IRC, dando paso a lo que hoy es el Grupo Industrial de Refrigeración y Calderas.

"Por entonces nos involucramos en importantes programas, como el hospitalario y el inversionista del futuro Polo Científico. Sobrevino el período especial y en 1992, la producción y servicios se redujo al 58 % del promedio realizado entre 1986 y 1990.

¿Y sabe usted una cosa? Enfrentarnos a esa tremenda realidad trajo una renovación y fortalecimiento del sistema Alastor, con la creación en la capital de una red de talleres municipales que, contra viento y marea, siguieron laborando. Incluso se situó un taller para atender al Polo Científico”.

Desde 1994, cuando la entidad comenzó a dejar atrás los momentos más álgidos del período especial, y hasta el pasado año, Alastor observa un crecimiento anual del 14 %, y precisamente en 2006, realizó producciones y servicios por valor de 31,7 millones de pesos, 4,42 veces más que en su mejor año antes de 1990.

“El paso de la estructura de empresa nacional al de Asociación, con 19 empresas -aclara la Directora general-, se produjo en 1999, y trajo consigo asumir tareas fuera de la frontera tradicional de la sala de calderas, como por ejemplo reparaciones y montajes de redes exteriores, de cocinas y lavanderías.

“La modernización total de los diseños de las calderas que producimos hasta niveles actualizados mundialmente de tecnología y eficiencia, en colaboración con una empresa española, se materializa hoy en 125 calderas de doce modelos fabricados con este nuevo diseño, en lo que ha desempeñado un notable papel el mejoramiento tecnológico de la fábrica Florentino Alejo en su ejecución”.

LOGROS, SI, PERO…

La Directora general de Alastor no titubea al declarar: “Las instituciones y empresas no reciben de nosotros todo lo que necesitan ni lo reciben siempre oportunamente.

“Junto a muchas tareas cumplidas, dejamos de satisfacer otras necesarias en el volumen y ‘sobre todo’ en el plazo requerido, a veces por el insuficiente abastecimiento de componentes y materiales para el servicio y la producción de calderas.

“Hoy es crítica la debilidad de nuestra base material de transporte y herramientas para el servicio, pero no es menos cierto que no hemos logrado en toda la medida necesaria la cultura de correcta explotación, mantenimiento puntual, eficiencia energética e inversiones graduales de conjunto con las entidades que utilizan las calderas.

“Para que sea completa la celebración de este aniversario 45, además de festejarlo y estimular a los colectivos y a los trabajadores destacados, debemos reconocer de forma crítica estas debilidades y debemos dejar fijado nuestro compromiso de resolverlas”, concluye Mercedes Verdecia.

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