Autor: Internet Publicado: 21/06/2021 | 09:28 pm
Ya está dicho, Brasil siempre sorprende. Más allá de su cultura intensa, de su etnia variopinta, este país es también harto conocido por sus disímiles industrias y manufacturas. De Sao Paulo y Río de Janeiro mucho se habla, también de Brasilia por supuesto; sin embargo, otras regiones son igualmente ricas e interesantes, colmadas de identidad y sabores propios.
Así sucede con Río Grande del Sur. En la parte más austral del gran país se encuentra este estado que ha hecho de la viticultura uno de sus principales sustentos y del jugo de uva una de sus mejores cartas de presentación.
Una tradición de casi dos siglos marca el paso de este quehacer. En tierras por muchos impensadas comenzó a cultivarse la uva. No precisamente de Europa venían las simientes; no eran Vitis vinífera, sino Vitis labruscas. Y fue de América del Norte que llegaron las principales bases para una producción que hoy se muestra valiosa y totalmente arraigada.
Muy conocida en su región, la propuesta de los zumos forma parte cotidiana de la alimentación de riograndenses y brasileños en general; también otras naciones se han insertado en dicho consumo. Con el afán de expandir el impacto de este producto y, sobre todo, acercarlo a un país con el que comparten mucho más que la cualidad latinoamericana, Brasil se ha acercado a Cuba proponiendo a sus especialistas en gastronomía e importadores el sabroso compuesto y se apresta para iniciar nexos comerciales que acerquen el Suco de uva también a los paladares cubanos.
La sabida aceptación no se basa en un mero estudio desde la distancia. Como parte de las gestiones bilaterales que ha sostenido por años la Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones (ApexBrasil) en la Isla, así como el intercambio que ya mantiene la naciòn antillana con Río Grande del Sur han demostrado que este puede ser un producto de gran arraigo si se acerca a la Isla.
Versados en gastronomía, importadores y sommelieres han asistido a diversas exhibiciones de la viticultura brasileña, validándola como una gran oferta a considerar y destacando el Jugo de uva como una de las más apetecibles ofertas, ya sea por la novedad que implica para el mercado caribeño, como por sus cualidades nutritivas y saludables y, por supuesto, su afrutado frescor, tan a tono con el clima y la idiosincrasia insular; todo lo cual lo convierten en una excelente alternativa económica por la que vale la pena apostar.
En particular René García, reconocido representante del Club de Sommelieres de Cuba ha destacado: "Los jugos, con todos los atributos propios de la uva, todas sus ventajas y sin los límites que implica el alcohol para su consumo como sucede en ocasiones con el vino, así como su delicioso sabor a fruta natural significan sin dudas otra de las opciones de mayor relevancia que propone esta región (para nosotros aun inexplorada) y que definitivamente puede encontrar un importante nicho de mercado en Cuba por sus múltiples cualidades y su diversidad".
Todo el sabor en la botella
De tiempos de la conquista y el colonialismo viene la historia de la uva en Brasil. Aun cuando su característica tropical no era para muchos lo más propicio para una producción establecida y de calidad, los años han demostrado que una buena materia prima, junto con tesón y un trabajo minucioso pueden sacarle fruto a las más áridas tierras. Así ocurre en esta zona austral cerca de la Argentina y de Uruguay, en la llamada Serra Gaúcha. Los vinos ya forman parte de las líneas comerciales de la región y se posicionan internamente y en el exterior; y sobre todo el jugo de uva, que allí se confecciona con total esmero y pertenencia, se ha convertido en un sello de Río Grande.
Actividad consolidada y de notable importancia socioeconómica, la producción de la vid en Brasil, en su área más al sur, ocupa un área de casi 81 000 hectáreas, produciendo cerca de 1,5 millones de toneladas al año. Cerca de 60 % se dedica a los productos derivados como vinos, zumos y destilados, mientras 40 % restante pasa al consumo natural.
Señalan las fuentes consultadas que anualmente Río Grande elabora más de 300 millones de litros de vino y mosto, representando 90 % de la industria nacional. Alrededor de 20 % de la producción de uva proviene de variedades viníferas y 80 % de variedades americanas e híbridas, lo cual convierte a dicha manufactura en una peculiaridad en su sector a nivel mundial en donde se privilegian, sobre todo las llamadas variedades nobles.
Sin embargo, es destacable que mientras en otras zonas del orbe la obtención del jugo se considera como una actividad un tanto menor, un subproducto capaz de salvar mercantilmente el resultado de cosechas no tan buenas, o incluso aprovechar los elementos restantes cuando se ha hecho toda la confección del vino, en Río Grande, el jugo tiene nombre propio y es la razón de ser de muchas cosechas. De hecho más de 50% del valor global se utiliza para la confección exclusiva de jugos, tanto de vitis americana como vinífera.
Serra Gaúcha es la zona con mayor cantidad de viñedos del gigante latinoamericano; allí se privilegia sobre todo la mano de obra familiar y el quehacer tradicional; sin embargo, tecnología de avanzada se emplea en los escalones finales del proceso para garantizar paradigmas de calidad que hoy posicionan al zumo brasileño como líder en el mercado internacional. Caracterizada por un clima húmedo y suelo basáltico, la Serra se beneficia de alta productividad (sin necesidad de irrigación) y del resultado de esa combinación en la calidad de las frutas, capaces de generar un jugo de coloración púrpuro-violácea intensa, marcado aroma y un excelente equilibrio entre dulzura y acidez, afirman los expertos.
Es así que toda una estrategia de identidad y sobre todo calidad definen este poderoso rubro comercial. El reconocimiento alcanzado por estos productos ha generado la aparición del proyecto de cohesión 100 % Suco de Uva do Brasil, una sociedad establecida entre el Instituto Brasileño del Vino (Ibravin) y el Instituto Brasileño de Frutas (Ibraf), en conjunto con la Agencia Brasileña de Promoción de las Exportaciones e Inversiones (Apex-Brasil).
El programa se centra en abarcar los establecimientos gaúchos que elaboran jugos de uva 100 % natural y listo para beber, así como realizar acciones de promoción, divulgación e integración del sector dentro y fuera del país, capacitando productores y fortaleciendo los procesos y productos en pos de la calidad y la denominación 100%.
Con la fruta madura como único ingrediente, sin adición de agua, azúcar, sabores o aromas artificiales, estos zumos son altamente nutritivos y apetitosos. La experiencia es también otro componente esencial pues sus productores eligen cuidadosamente las variedades a emplear para dotar a la bebida con aromas y gustos semejantes a los que posee la fruta en su estado natural. Isabel, Concord, Bordô y Niágara son las principales cepas en esta cofradía.
Potencia aromática, concentración de sabor, distinción, fertilidad y coloración son los principales elementos que hacen de estas las reinas de la selección. Refieren los especialistas que Brasil es en la actualidad, prácticamente, el único país donde estas variedades se cultivan a escala comercial y con dicho propósito, dando lugar a ofertas tanto tintas como blancas.
Catorce son las empresas que hoy integran el proyecto Suco de Uva do Brasil, entre ellas Casa Madeira, Casa Perini, Di Creazzo, Natural Products, Vinícola Galiotto, Sucos Hugo Pietro, Vinícola Salton, Vinícola Sinuelo y las cooperativas Sucos Monte Vêneto, Vinícola Aurora, Garibaldi y Nova Aliança.
Jugos, néctares y refrescos son las tres categorías de bebidas de modo esencial que, en este sentido, se derivan del trabajo con la uva. Con diversidad dentro de las ofertas, esta industria ha creado un espectro capaz de satisfacer los más variados públicos y demandas .
Precisan los expertos que el Zumo contiene solamente ingredientes naturales presentes en las frutas. Dentro de esta categoría existen los jugos integrales, que son básicamente 100 % de la fruta embotellada, y los reconstituidos, producidos a partir de un proceso de concentración y a los cuales en el envasado se les reincorporada la cantidad de agua que les fuera retirada.
Por su parte, el Néctar está confeccionado a partir de 30 % de jugo mezclado con agua y, frecuentemente, azúcar. Mientras el refresco contiene un poco de zumo y mucha azúcar y teóricamente cualquier elemento puede serle adicionado.
Salud y oportunidad
Además de ser innegablemente sabroso, el jugo de uva es un gran conglomerado de salud y bienestar para quien lo consume, según señalan los especialistas. Sus nutrientes le confieren un alto poder antioxidante, convirtiéndose en una bebida muy beneficiosa para las personas de cualquier edad.
De acuerdo con las cifras estimadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), un alto porciento de los padecimientos cardiacos están relacionados con el hecho de no consumir la cantidad adecuada de frutas y vegetales. Es por ello que muchos países desarrollan estrategias para promover una alimentación y modo de vida más saludables.
Se estima que la cantidad adecuada de frutas y vegetales a ingerir debe equivaler a 500 gramos diarios. Sin embargo, entre los gustos personales que privilegian algunos alimentos sobre otros, el encarecimiento de los productos así como la oferta y demanda, se hace complejo paliar esta situación y generar un viraje positivo. Para los brasileños una buena alternativa ha sido el consumo del jugo de uva como modo de cubrir la demanda diaria requerida.
Estudios científicos recientes destacan cada vez con más fuerza los favorecedores componentes de la vid, y si ya se habla del beneficio implícito en la ingestión de una copa diaria de vino, hoy sobresale el jugo como una gran opción porque incluye las bondades de la uva pero posee ínfimos porcentajes alcohólicos. Está demostrado que los compuestos fenólicos, o sea, los polifenoles presentes, sobre todo en la cáscara, tienen acciones en extremo positivas, combatiendo los radicales libres que afectan el ADN y previniendo numerosas enfermedades.
Se suman además la reducción de daños oxidativos a las estructuras celebrares y sus dolencias colaterales, un mejoramiento de la memoria, prevención de males cardiovasculares y reducción de la presión arterial. Además, los 20 antioxidantes presentes en la uva (específicamente en la corteza de las especies púrpuras o violáceas, pues las blancas y verdes no contienen la misma sustancia) actúan en sinergia y favorecen las funciones hepáticas, metabólicas y fortalecen el sistema inmunológico.
Los nutricionistas también apuestan por este producto. De acuerdo con su composición un zumo 100 % natural posee importantes gramajes de hierro, proteínas, calcio, potasio, yodo, zinc, carbohidratos, magnesio, sodio, grasas, calorías y gran diversidad de vitaminas.
Ya el mundo sabe de este saludable placer. Brasil se expande en sus propuestas y Río Grande va a la avanzada global si de zumo de uva se trata. Bienestar y deleite se conjugan en esta oferta que ahora también se pone a las puertas de Cuba. Fructíferos nexos comerciales pueden surgir de esta aleación: el gigante latinoamericano ha dado el paso y su invitación tiene un sabor, a todas luces, muy exquisito.








