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S&P cumplió la amenaza y quitó a Francia la triple A

A menos de 100 días de la elección presidencial gala, esta decisión resulta en extremo crítico para el presidente Nicolas Sarkozy, que sin lugar a dudas acudirá a la reelección y ha esgrimido la conservación de la triple A como punta de lanza de sus aspiraciones


Lunes 16 de Enero de 2012 | 01:00:00 AM 

Autor

Luis Ubeda

La zona euro despidió un año caótico e inauguro otro bajo no muy halagüeños auspicios. ¿Por qué? La agencia calificadora Standard & Poor's (S&P ) cumplió –y de qué manera- las amenazas de semanas antes, al rebajar en las notas a más de la mitad de sus miembros, entre ellos Francia, que no solo dijo adiós a su triple A, sino peor aún: presenció cómo la locomotora alemana se alejaba en la distancia.

Recordemos que a principios de año, la región había recuperado cierta calma tras el éxito de las primeras emisiones de deuda por Italia y España, que alejaron el fantasma de la expansión de la crisis a estos dos "heavy weight" de la moneda única. Empero, la noche del pasado viernes Standard and Poor's hizo trizas las esperanzas y ejecutó buena parte de las amenazas blandidas.

La agencia de calificación financiera, que preveía bajar la nota de 16 de los 17 países de la Unión Monetaria, en definitiva degradó la de nueve, lanzando su estocada "de lujo" contra Francia, segunda economía europea, para despojarla de la mejor valoración posible y obligarla a descender un escalón (AA+) junto con la de Austria. En este momento solo cuatro países conservan la triple A en la zona euro, con Alemania al frente, permitiéndoles emitir deuda a menor costo.

Las restantes naciones a quienes S&P les tenía echado el ojo eran Italia y España, que perdieron dos escalones; Portugal y Chipre, cuyas deudas fueron degradadas al nivel de "inversión especulativa", y Malta, Eslovaquia y Eslovenia que cedieron un grado. Pero hubo más: la agencia insinuó una nueva remoción de aquí a finales de 2013 para el conjunto de los países de la zona euro salvo Alemania -hasta hoy su alumno brillante- y Eslovaquia.

En cuanto a las aspiraciones del presidente galo, su primer ministro François Fillon, reconoció que "aunque esperada, esta decisión ha llegado en mal momento, aunque constituye una alerta que no debe ser dramatizada pero tampoco subestimada..."

Sin embargo, parece que Fillon "desconoce" que la degradación de la nota francesa sí resulta en extremo preocupante, tomando en cuenta que el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), el mecanismo de ayuda a los países en aprieto, podría perder a su vez su triple A, garantizada conjuntamente por París y Berlín, lo que haría aún más difícil la ya complicada misión.

En tan turbulento Año Nuevo, la medida de S&P enmascaró otra explosiva situación: la banca, que venía presionando a los dirigentes europeos esperanzados en que se condonara la mitad de la deuda griega en sus balances, suspendió el viernes último las negociaciones. No obstante, tras anunciar que las proseguirían el miércoles 18, también dejó entrever que podrían revisar el compromiso asumido el 27 de octubre de "reestructurar voluntariamente la deuda del país heleno", condición necesaria para conjurar un descontrolado y muy temido default... ¿Farol o real amenaza?

A todas estas, ¿qué dice Alemania?

Pues bien, un día después de ejecutarse la sentencia dictada por S&P, la jefa del Gobierno alemán, Angela Merkel, aseguró que la rebaja de calificación de nueve países de la zona euro, entre ellos Francia, Italia y España, aumentó la presión para lograr cuanto antes una mayor solidez en los presupuestos nacionales.

"Ahora estamos obligados a implementar rápidamente el pacto fiscal", afirmó Merkel en Kiel, y agregó que el anuncio de la agencia no supuso una sorpresa. "Hemos tomado nota de esta decisión, pero no debemos olvidar que Standard & Poor's es solo una de tres agencias de calificación de riesgo", apostilló.

A continuación dijo que los países del grupo euro tienen un largo camino por delante hasta recuperar la confianza de los inversores, y que ahora se trata de "no volver a suavizar el pacto fiscal previsto y de resolver los obstáculos que frenan el crecimiento.

"Creo que se va a hacer aún más patente –admitió- que necesitamos con urgencia un MEEP (Mecanismo Europeo de Estabilidad Permanente) con un capital garantizado, que lo convierta en independiente a valoraciones de este tipo", y al mismo tiempo señaló que no espera costes más elevados para la financiación del FEEF, "pues no vemos necesidad alguna de cambiar nada en este fondo provisional".

Parece que la canciller alemán también "desconoce", como el ministro galo François Fillon, el tsunami que asolaría a la región de perder su Triple A el FEEF.

Así las cosas, el experto en finanzas Frank Schäffler, del Partido Liberal Alemán (FDP), expresó su temor a las consecuencias directas para Berlín tras la decisión de S&P. "Solo la rebaja de la calificación de la deuda de Francia y Austria implica que Alemania ya no contribuye con alrededor de 40 %, sino con casi 75 % a la triple A del fondo de rescate europeo FEEF".

El marco de garantía germano de 211 000 millones de euros no será suficiente para alcanzar el volumen de ayuda previsto inicialmente, lo que "a largo plazo afectará también a la calificación alemana", previno Schäffler.

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