El uso de biofertilizantes contribuye a mejorar la textura del suelo. Autor: Cubahora Publicado: 21/08/2026 | 09:10 am
Haber logrado sostener rendimientos razonables con prácticamente cero fertilizantes para la producción agrícola, constituye uno de los impactos más relevantes del programa de bioproductos en Cuba.
De acuerdo con Dagoberto Rodríguez Lozano, director de Suelos y Fertilizantes del Ministerio de la Agricultura, “si no hubiera existido un desarrollo de los bioproductos desde la década del 80, después un escalado industrial y luego, la concepción de la producción local con la Ley de Soberanía Alimentaria y Seguridad Alimentaria y Nutricional (Ley SSAN, aprobada en 2022), no se sabe qué hubiera pasado con los rendimientos agrícolas”.
A diferencia de los plaguicidas, explicó, que se pueden traer en pequeños formatos en vuelos hacia Cuba; los fertilizantes necesitan una logística de barcos y eso no ha sido posible en los últimos cinco o seis años.
“Desde la dirección del programa nacional y los intercambios con los productores, consideramos que gracias a las decisiones que tomó el país y la propia implementación de la Ley de SSAN, donde todo eso se descentralizó hacia las producciones locales, el país ha podido resistir y también lograr rendimientos importantes”, destacó.
Por otra parte, opinó Rodríguez Lozano, también ha permitido “crear las bases para si un día de nuevo hay capacidades de adquisición de fertilizantes -porque no es que los bioproductos van a resolver totalmente los rendimientos, siempre habrá que utilizar niveles de fertilizantes para tener altos rendimientos por hectárea-, sí podremos hacer ahorros significativos de fertilizantes, aun cuando haya posibilidades económicas para adquirir fertilizantes”.
A juicio del también jefe del Programa Nacional de Bioinsumos, hoy, con las nuevas medidas que se han aprobado, donde muchas facultades y capacidades de compra en cualquier moneda se ha descentralizado hacia los productores y las bases productivas, “pensamos que esto va a hacer es fortalecer el programa, porque en la medida que se pueda vincular el uso de los bioproductos al de fertilizante y que ello traiga consigo ahorro económico a los productores, les va a resultar beneficioso a sus producciones, a su negocio agrícola”.
Con eso, consideró, “gana también el país, porque hay menos impacto ambiental, productos más limpios, en resumen, gana la sociedad”.
Democratizar los biproductos
La estrategia de la dirección del programa nacional ha sido a transferir todo lo que sea transferible en temas de tecnología al productor directo. “Hacia ahí se han transferido, por ejemplo, la producción de microorganismos eficientes, que se hace local, en una finca; las de humus líquido y humus líquido mejorado, al que se le aplican algunos niveles de estimulantes y de plaguicidas juntos”, dijo.
Aunque su uso no es tan masivo como se quisiera, esa alternativa ha ido calando en los productores, dada “por la necesidad de que toda esa producción se vaya concretando ahí, en el nivel local”.
Al respecto, Rodríguez Lozano consideró como lo más importante “la transmisión horizontal de ese conocimiento”.
No obstante, reiteró que no se renuncia a que “en el momento que tengamos las posibilidades económicas, volver a recuperar las producciones de las grandes plantas industriales, con un producto de más calidad, que también que puede incluso ser fuente de exportaciones”.
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¿Qué son los bioproductos? Resultan materiales, sustancias químicas o compuestos que se obtienen a partir de recursos biológicos renovables, como residuos agrícolas, biomasa forestal, microalgas o cultivos industriales. Microorganismos eficientes: Están compuestos por bacterias fotosintéticas o fototrópicas, bacterias ácido lácticas y levaduras. Realizan diversas funciones que benefician la salud del suelo y las plantas, como la fijación de nitrógeno, la descomposición de materia orgánica, la solubilización de nutrientes, el control biológico de plagas y enfermedades, y la mejora de la estructura del suelo. |








