Autor: Henry Omar Pérez Publicado: 01/02/2026 | 08:26 am
La finca del tabacalero Duniet Naranjo Bello, ubicada en el municipio villaclareño de Manicaragua, genera empleo seguro para alrededor de 50 miembros de la comunidad, dentro de los cuales el 50 por ciento resultan jóvenes y el 30 por ciento mujeres, realidad que contribuye significativamente al desarrollo social de esa zona montañosa.
El productor de 44 años, adscrito a la Unidad Empresarial de Base Potrero Grande que agrupa 59 vegueros del territorio, declaró a la ACN que garantiza estabilidad laboral mediante el pago de aproximadamente 200 mil pesos semanales por concepto de salarios, además de proveer merienda, almuerzo y venta regular de alimentos a sus trabajadores.
Naranjo Bello explicó que ha debido reinventarse después de la destrucción de 11 aposentos de tabaco y otras instalaciones en 2023, como resultado de un malintencionado incendio que le ocasionó pérdidas superiores a dos millones de pesos.
Sin embargo, en menos de dos años ya cuenta con un sistema productivo que abarca 27 hectáreas totales (12 dedicadas al tabaco) y en la última cosecha logró un rendimiento de 1.32 toneladas por hectárea, indicador que refleja la eficiencia recuperada de su finca, aclaró.
La diversificación agrícola de la hacienda, dijo, comprende también la siembra de arroz, frijoles, yuca y otros cultivos de ciclo corto, complementados con la cría de 40 cerdos que proyecta aumentar a 200 antes de finalizar el año.
Además, apuesta por la innovación tecnológica a partir del funcionamiento de un sistema fotovoltaico de 28 kilovatios con 10 paneles solares para garantizar la independencia energética y abastecer dos kilómetros de sistemas de regadío que permiten enfrentar períodos de sequía en la zona montañosa.
Según Arley López Sosa, subdirector adjunto de la Empresa de Acopio y Beneficio del Tabaco La Estrella de Villa Clara, el equipo de trabajo de Naranjo Bello genera aproximadamente el 80 por ciento de los insumos necesarios para su gestión, incluyendo semillas y alimento animal, lo que garantiza un ciclo productivo casi completo a partir de la reducción de dependencias externas.
El labriego de la serranía villaclareña, quien inició solo con una hectárea en 2013, representa un ejemplo de resiliencia y compromiso con el desarrollo local en materia de transformación de adversidades en oportunidades de crecimiento económico y social comunitario.(TOMADO DE ACN)








