Domingo
16 de Junio  2024 

Arroz, un reto para llenar el plato

En recorrido por la central provincia de Sancti Spíritus, el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado, Esteban Lazo Hernández, convocó a los productores de arroz de ese territorio, entre los mayores cosecheros del país, a colocarse en la avanzada en la recuperación de este cultivo


Martes 23 de Abril de 2024 | 12:20:32 PM 

Autor

Raquel Sierra

 

En la mayoría de las casas en Cuba, la comida estaría incompleta si falta en los platos arroz. No importa si hay viandas, ensalada, frijoles y una proteína de origen animal. Si ese cereal falta, el menú está incompleto.

En estos últimos meses, ese alimento, que tenía garantía y estabilidad en su entrega normada cada mes, ha presentado  no pocas dificultades: fraccionamiento, demoras hasta llegar al punto de que ha entrado casi a fin de mes. En la mayoría de los casos, dependiendo de importaciones, algunas desde mercados muy distantes.

La situación ha provocado un efecto no deseado, el incremento acelerado de los precios, que han escalado a más de 200 pesos por una libra de arroz, una cantidad que apenas alcanza para una comida de una familia de tres personas.

En marzo pasado, en recorrido por la central provincia de Sancti Spíritus, el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado, Esteban Lazo Hernández, convocó a los productores de arroz de ese territorio, entre los mayores cosecheros del país, a colocarse en la avanzada en la recuperación de este cultivo. A su vez, enfatizó en la necesidad de lograr mayor producción del cereal y evitar que el país tenga que dedicar grandes sumas de divisas para garantizar la canasta básica.

No es fácil producir arroz en estos tiempos. Faltan fertilizantes, en no pocas ocasiones, titubea el combustible. A ello se suma la demora para poner en práctica logros de la ciencia y la tecnología, que conducirían a crecer la producción del grano que no puede faltar en las casas cubanas.

En ese sentido, se pusieron como ejemplo los resultados de la provincia de Granma, donde se sustituye la importación de fertilizantes por materia orgánica y donde la humina, a partir de la lombricultura, juega el papel que habría tenido la urea, ausente por provenir de la importación.

Entre las recomendaciones para los arroceros se encuentran el uso de biofertilizantes nitrogenados, que permitiría alcanzar rendimientos entre cuatro a cuatro toneladas y media por hectárea, sin tener que recurrir a importaciones.

Pero la situación actual es solo la continuidad de una tendencia que venía asentándose en los campos, pero que se parapetaba detrás de las importaciones. Datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) evidencian una reducción en el período de 1985 a 2020 de 49 por ciento. De una entrega por la agricultura de más de 520 000 toneladas anuales, la cifra se redujo a poco más 266 000, totalmente contrario a la aspiración del país de elevar las producciones hasta alcanzar autoabastecerse.

De acuerdo con el Anuario Estadístico de Cuba 2022, edición 2023, la superficie en producción y cosechada de arroz cáscara húmedo se redujo de 133 176 hectáreas en 2018 a  53 015 en 2022, lo que significa 2,5 veces menos tierras dedicadas al cultivo. En el caso del sector estatal, la disminución fue de 21 144 hectáreas en 2018 a 7 158, es decir, 2,9 veces. Los datos muestran que fue considerable también la contracción en el sector no estatal: de 112 572 hectáreas a 45 857, para 2,45 veces.

La disminución de las áreas no se acompañó de aumento de los rendimientos. En esos mismos años, la producción se redujo 460 870 toneladas a 143 812 toneladas, unas tres veces, o 317 058 toneladas menos. El decrecimiento se experimentó tanto en el sector estatal (de  73 914 a 29 691) como en el no estatal (386 955 a 114 121).

Los rendimientos, de manera general, también fueron a la baja: de 3,45 toneladas por hectárea se desplomaron a 2,71 t/ha, lo que tiene su lógica, si los suelos no han podido recibir los nutrientes que necesitan para que las semillas manifiesten su mejor potencial. Resulta curioso que en el sector estatal la tendencia fue contraria: se 3,50 toneladas por hectárea se elevaron a 4, 15 t/ha, mientras que en el no estatal a 2,49.

El pasado año se informó que de las 140 000 hectáreas previstas a sembrar del cultivo  -inferiores a las necesidades-, debido a las limitaciones de recursos solo se habrían alcanzado unas 68 000 hectáreas, con el consiguiente impacto en la disponibilidad del grano en el mercado, lo que se está viviendo hoy.

En ese momento, la producción de arroz esperada era de más de 500 000 toneladas de arroz consumo, lo que implicaba la importación de otras 200 000 para cubrir la demanda, calculada en unas 700 000 toneladas. Sin embargo, la contracción en la siembra y los rendimientos solo pueden traducirse en una caída de la disponibilidad.

Todo eso hace que el país se aleje de la aspiración de llegar al 2030 con una producción por encima de las 600 000 toneladas, lo que permitiría reducir las importaciones.  De ahí los llamados del presidente del parlamento cubano a incrementar el uso de biofertilizantes y otras variantes que hagan que las semillas den mayores frutos.

En ese contexto, en la provincia de Granma, la Empresa Agroindustrial de Granos Fernando Echenique, mayor productora de arroz en ese territorio y una de las dos mayores del país, transita este año hacia la recuperación del programa arrocero, que incluye áreas de siembra, insumos y maquinaria agrícola. Este proceso forma parte de una estrategia de incrementar los vínculos con nuevos actores económicos para la importación de productos químicos como insecticidas y herbicidas, según el director de la entidad, Edisnel González Valdés.

Según dijo, en la actual etapa, la mayoría de las áreas sembradas han contado con herbicidas, insecticidas y parte de los fungicidas que se necesitan para el control de plagas y hongos, no así de la totalidad de los fertilizantes. A su vez, la producción de biofertilizantes, entre ellos el humus de lombriz, ha contribuido  a controlar las enfermedades de las plantaciones, así como estimular los rendimientos en áreas experimentales, donde se ha obtenido hasta cuatro toneladas de arroz por hectárea.

Buscar alternativas

En medio de esta situación, en algunos territorios, entre ellos Pinar del Río y Granma, impulsan el llamado arroz popular, una modalidad que se basa en el laboreo manual o mediante la tracción animal, que demanda muchos menos insumos.

Por otra parte, se aprobó el arrendamiento a personas naturales y jurídicas de la maquinaria agrícola inactiva (tractores, carretas, implementos, cosechadoras y otros), con el propósito de recuperar, por esta vía, esos medios paralizados por la falta de partes y piezas de repuesto, neumáticos, batería o roturas.  

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