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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Jardines del Rey: paraíso de encantos en ascenso

Esta región forma parte del archipiélago Sabana- Camagüey, el más extenso de los cuatro que rodean a Cuba

Los encantos de los paisajes, las playas y también la cultura que acaudala esta Isla,  dibujada en medio del Caribe, seducen a millones de personas que llegan procedentes de varias partes del orbe.

El turismo en Cuba cada vez toma mayor auge y los destinos van posicionándose certeramente en el mercado internacional.

Las cifras son ilustrativas en ese sentido, con una contabilización de 4 035 577 vacacionistas foráneos recibidos en la Mayor de las Antillas durante  2016, lo que representó un incremento de 14,5 % con respecto a 2015.

Para potenciar este sector, el más dinámico en la economía cubana, la cartera de negocios a nivel nacional incluye 110 proyectos orientados a elevar la calidad de las propuestas.

Jardines del Rey, al norte de Ciego de Ávila, es uno de esos puntos en la geografía cubana por el que apuesta un numeroso grupo de clientes.

Esta región forma parte del archipiélago Sabana- Camagüey, el más extenso de los cuatro que rodean a Cuba.

En el pasado año se recibieron en el destino unos 486 000 visitantes, cantidad considerada como la mayor de su historia.

Para el inicio de la denominada temporada alta, período en el cual arriba un considerable número de turistas usualmente a partir de noviembre, se disponía en el polo de 17 instalaciones hoteleras y un total de 7 900 habitaciones.

Pero allí no quedó, sino que fue en ascenso. Se incorporaron con la totalidad de la planta funcionando los hoteles Iberostar Playa Pilar y Pullman Cayo Coco.

Canadá  es, de antaño, el principal emisor hacia la cayería con el 80 % de las entradas, aunque 2016 también amplió los horizontes hacia otras áreas con vuelos desde Rusia y Polonia, y la incorporación de nuevos turoperadores de Francia e Italia.

En la etapa se abrió igualmente el vínculo con la aerolínea norteña Silver Airways, que conecta con la base de Fort Lauderdale, en Miami, Estados Unidos.

Esa fue la quinta ruta establecida por la compañía en la nación, precedida por las conexiones con las terminales aéreas de Cienfuegos, Villa Clara, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba.

El Aeropuerto Internacional Jardines del Rey mantiene para este 2017 el propósito de llegar a las 60 operaciones áreas semanales, una proyección con incuestionables beneficios.

En medio de este torbellino de fluctuación de clientes, no se ha perdido de vista el cuidado de los escenarios naturales, uno de los principales atractivos del lugar.

Durante meses de intenso trabajo en el año finalizado  se lograron recuperar ocho kilómetros del litoral en los cayos Coco y Guillermo con 830 000 metros cúbicos de arena depositados, como parte de un programa nacional que busca estabilizar estos preciados recursos, obsequios de la madre natura.

El método empleado resulta como una inyección de arena desde reservorios naturales, teniendo en cuenta no afectar ningún ecosistema, pues todas las labores realizadas tienen un marcado carácter ambientalista.

La erosión, un fenómeno antiquísimo,  marcó con severas huellas a gran parte de la línea de costa, con causas tanto naturales como antrópicas, es decir, originadas por la actividad del hombre.

Para este ejercicio en curso se prevé continuar con tal proceso, que se extenderá a playa Las Coloradas para también mitigar allí el grado de deterioro.

Además de proteger el entorno, este trabajo permite ofertar un paquete mucho más completo, con actividades deportivas en la arena y una vista mucho más atractiva.

Diversidad en la oferta

Jardines del Rey, destino de sol y playa, ofrece otras oportunidades como la contemplación de la naturaleza, debido a la rica y diversa flora y la fauna con más de 200 especies.

En Cayo Coco se registra un 90 % de su territorio cubierto de vegetación que sirve de refugio a varios animales, entre ellos se destaca una nutrida colonia de flamencos rosados.

Por su parte, Cayo Guillermo solo ocupa 13,2 kilómetros y posee tres playas entre las que,  particularmente, llama la atención la conocida como Playa Pilar, donde se encuentran las dunas más altas del Caribe insular.

Como otros de sus valores agregados están las posibilidades para la práctica de los deportes acuáticos como el kite surf y el buceo (por su cercanía a la barrera coralina), así como excursiones, cabalgatas y senderismo.

Anualmente se celebra el Torneo Internacional de Pesca, otra oportunidad para acercarse al polo e incrementar la variedad de propuestas.

La zona es propicia para las actividades náuticas por la variedad de peces pelágicos que abundan, por ejemplo, las agujas blancas y de abanico, los atunes, petos, dorados y los marlines azules.

Desde 2015 quedó inaugurado como otra de las atracciones el parque de escalada Rocarena o Torre de Cristal, primero de su tipo en Latinoamérica, con 13 metros de altura y capacidad para 120 personas.

Allí los amantes de las emociones fuertes pueden practicar la caída libre, el flying fox o vuelo hasta un poste intermedio y de ahí al piso o montar en un columpio gigante.

La comida criolla y las noches de espectáculos con música cubana, ciertamente matizan la estancia en los hoteles, la mayoría de estos con la modalidad Todo Incluido.

Se busca también potenciar el turismo hacia la ciudad para que los visitantes conozcan una parte de la dinámica diaria de los avileños y de su historia, atrapada en los museos y sitios patrimoniales.

Este año se espera recibir a 4 200 000 turistas en Cuba, cifra a la cual Jardines del Rey aportará significativamente si todo marcha bien.

Una Isla bendecida por su belleza natural apuesta por aprovecharla en  su desarrollo socioeconómico y descorre la cortina para que el mundo dirija una mirada a lo que aquí se atesora. (ACN)