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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Integración y rivalidad en el turismo

El sector del turismo a escala mundial se ha pronunciado este año por lograr máxima accesibilidad, en un nuevo enfoque aglutinador para conseguir el disfrute de todos en los numerosos destinos receptores del orbe

El sector del turismo a escala mundial se ha pronunciado este año por lograr máxima accesibilidad, en un nuevo enfoque aglutinador para conseguir el disfrute de todos en los numerosos destinos receptores del orbe, los cuales ya lograron atraer en 2015, a los cerca de 1 200 millones de viajeros.

Ese objetivo expuesto por la Organización Mundial de Turismo, (OMT) encontró respaldo en Cuba, según precisó una nota del Ministerio del ramo (Mintur), en la cual señaló el interés del país "por unir esfuerzos en pos de la integración de la población a partir de la participación, la educación y las mejoras sociales".

Igualmente, explicó cómo el sistema turístico cubano, inspirado también en estos objetivos de accesibilidad, es partícipe de tareas enfocadas a lograr -a través de su función fundamental- la creación de planes y estrategias que propongan nuevos productos, que diversifiquen la oferta actual y proporcionen calidad en los servicios, sin exclusiones.

En el documento emitido en víspera del Día mundial del Turismo, celebrado el 27 de septiembre último, el Mintur exhortó a celebrar la efeméride "como símbolo de nuestros esfuerzos comunes por el desarrollo comunitario y turístico".

También la región del Caribe, cuya economía descansa en esta rama, pondera esa premisa de la OMT. Según explicó recientemente Hugh Riley, secretario general de la Organización de Turismo del Caribe (CTO, por sus siglas en inglés), la unidad es fuerza y  afirmó que "hemos avanzado y necesitamos progresar aún más en ese sentido".

No obstante, se ha reiterado en medios de la prensa digital, la idea del surgimiento de rivalidades en la región, sobre todo a partir del notable crecimiento del turismo internacional en la Mayor de las Antillas, y del ascenso de llegadas de estadounidenses al país, acogidos a las 12 licencias de viajes permitidas a sus ciudadanos, por el Gobierno de Estados Unidos, para venir a Cuba.   

Aunque solo hay muestras tenues de esa posible rivalidad, se pudiera pensar que tal disyuntiva dañaría a la región en los esfuerzos integracionistas y en la estratégica propuesta de mostrar la marca Caribe, ante los mercados internacionales.

Claro está que desentonaría en tiempos de colaboración, pero está claro que se han dejado ver ciertos matices de este asunto en algunas publicaciones. Por ejemplo, trascendió recientemente en la edición número 30 de la feria anual del turismo en Punta Cana, República Dominicana, que el presidente de la Asociación Nacional de Hoteles y Turismo, Simón Suárez,  advirtió que "como principal destino del Caribe tenemos que ampliar nuestra cobertura y prepararnos para una fuerte competencia con Cuba".

Al respecto, se recordó  que la Mayor de las Antillas disfruta hoy de un "boom" de viajeros, respaldado por el restablecimiento de los vuelos regulares desde Estados Unidos, mientras los cruceros han reabierto sus rutas desde esa nación.

Se destacaron las palabras del propio empresario dominicano cuando dijo que su país tiene una posición que defender para conseguir los objetivos nacionales, especialmente, el de alcanzar los 10 000 000 de turistas para el año 2022.

Sin dudas, se trata de proyectos loables, que se pudieran obtener sin interferir en los planes turísticos cubanos, enfocados también hacia el crecimiento sostenido, al igual  que los de otras naciones que, de la misma manera, aspiran a mejorar su ubicación en el ranking caribeño y en el de Las Américas.

Más o menos a mediados de este año ya la prensa especializada comenzó a referirse a los impactos del gran interés de los turistas de todo el mundo por Cuba y del incremento de viajeros estadounidenses, de lo cual se señaló que no significa un retroceso para el resto de las islas del Caribe que dependen del turismo, sino una ventaja y se mencionó el propósito de la industria en la región de promover una nueva forma de pensar para modelar una arquitectura del turismo renovado y de colaboración.

En este caso es válida la aclaración del secretario general de la CTO, cuando destacó el auge del multidestino como el gran salvador del Caribe, y confirmó que la Organización está promoviendo esa opción entre todos sus miembros.

Aunque reconoció "que probablemente siempre habrá algún tipo de rivalidad entre hermanos, como en cualquier familia". También indicó que "nuestra competencia es el resto del mundo; las islas vecinas no. Por eso vemos que hay tanta colaboración".

Sería preferible seguir con esmero la propuesta de la Organización Mundial del sector que sugiere la accesibilidad para todos. En su mensaje, el secretario general de la Organización, Taleb Rifai, insistió en este aspecto cuando expresó: "todos los ciudadanos del mundo tienen derecho a conocer de primera mano la increíble diversidad de nuestro planeta y la belleza del mundo en que vivimos".

Ventajas y desventajas

En esta supuesta competencia hay ventajas y desventajas y sería muy provechoso que los impulsores de la industria turística caribeña valoraran con justeza las características del destino Cuba, en cuyo desempeño durante casi tres décadas no ha tenido acceso al  mercado estadounidense, el principal emisor hacia el Caribe.

Tampoco ahora puede contar con esa posibilidad, pues como hace más de medio siglo sigue vigente el bloqueo económico, comercial y financiero.

Se sabe que alrededor el 50 % de los visitantes recibidos en el área son estadounidenses, los cuales podrán representarán similar promedio cuando sumen 30 millones y más los turistas, según los proyectos de la región y para alcanzar tales registros, seguramente, serán incontables las acciones comerciales vinculadas con esa nación norteamericana.

Por ejemplo, una de estas podría ser la muy conocida Caribbean Week de Nueva York, a la cual asisten cada año directivos y ejecutivos del turismo en el Caribe y algunos de los que toman las decisiones claves de Nueva York, así como personalidades influyentes que impulsan las negociaciones para estrechar los vínculos.

 Pero, Cuba no participa en tales encuentros, ni siquiera puede acceder a compañías publicitarias estadounidenses, ni a los canales de ese país para mostrar las ofertas y atractivos de este destino; por el contrario, está sometida a campañas dirigidas a desacreditar la imagen de su industria del recreo, según despacho de la agencia PL.

Esa misma fuente destacó el reciente reporte cubano ante Naciones Unidas, el cual estima que al menos 15 % de los estadounidenses que viajan como turistas al Caribe, podrían potencialmente llegar a Cuba de no existir las conocidas prohibiciones de viajes.

 

Sobre esa base, en 2015 el estimado de visitantes perdidos por Cuba está en alrededor de 2,1 millones de estadounidenses y, de mantenerse el gasto promedio por estancia en el Caribe, estimado en 900 dólares, significa  una pérdida potencial de ingresos por 1 890 millones de dólares.

Ante esta realidad, resulta incongruente la sola idea de propiciar una fuerte competencia a este destino caribeño que ha hecho aportes de cooperación en esta rama y que paso a paso y con mucho esfuerzo ha logrado desarrollar esta industria, escudriñando nichos de mercados y afianzando los más estables y prometedores como Canadá y Europa.

Aunque en estos meses transcurre una etapa de baja en este sector vital para la economía nacional, se sabe que la industria turística cubana, según resultados preliminares, obtuvo positivo comportamiento en el verano, por el ascenso en alrededor de 12 % de las llegadas de visitantes internacionales, y se prepara para la venidera temporada alta de invierno, con una industria muy activa que propone al mundo un turismo de paz y seguridad, en un ambiente de tranquilidad ciudadana.