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Semanario Económico y Financiero de Cuba

El Abra es una vitrina de la gastronomía en Isla de la Juventud

Confort, buen servicio, oferta exquisita, siempre con 10 platos o más, el mejor trato al cliente, constituyen sellos distintivos del enclave

Con un importante potencial para promover la gastronomía y reafirmar la identidad cultural cubana por su culinaria, el complejo recreativo El Abra se localiza a unos cinco kilómetros de Nueva Gerona, en Isla de la Juventud.

Entre el lomerío y un espejo de agua, se inserta este inmueble, que -según el joven dependiente Alexander Batista, es el mejor lugar en el Municipio Especial para recrearse; algunos lo eligen, además, para celebrar bodas y cumpleaños.

“Este es nuestro sitio preferido, por lo acogedor, la calidad de la comida y la exquisitez al servirla, los trabajadores son especiales”, refiere Bárbara Quiñones, quien prefirió el espacio para festejar en familia su onomástico.

Confort, buen servicio, oferta exquisita, siempre con 10 platos o más, el mejor trato al cliente, constituyen sellos distintivos del enclave, al cual siempre retornan las personas, según conoció esta reportera cuando dialogó con Rosa Saborí, experimentada dependiente.

El complejo recreativo cuenta con cuatro áreas de servicios gastronómicos: un restaurante, bar, dos parrilladas -una de estas móvil-, y parque para actividades náuticas, opcional que la Marina Marlin ofrece a quienes gusten disfrutar de paseos a bordo de botes, kayaks, catamaranes veleros y bicicletas acuáticas.

Los interesados pueden probar variada oferta de comida criolla y acompañarla de coctelería nacional e internacional en el restaurante con capacidad para 60 comensales, consumir asados en las parrilladas  y en el bar saborear diversos refrigerios e ingerir bebidas de producción nacional.

A Jorge Luis Más, administrador, lo encontramos trabajando la jardinería, evidente preocupación por hacer armonizar su principal actividad económica- la gastronomía-,  con la recreación y el cuidado y conservación del medioambiente.

“Hace cuatro años comenzamos a trabajar por recuperar este lugar, que al paso del huracán Gustav (2008) quedó totalmente devastado”, comenta.

Explica que un colectivo laboral de 12 trabajadores es responsable del apogeo que experimenta la instalación a escala social, cuyo aporte el pasado año al plan de circulación mercantil fue de 2 500 000 pesos, 1 034 000 por encima de lo estimado, con un costo por peso de 0,63 centavos.

Entre las perspectivas de esa familia laboral, cuyo promedio de edad es 34 años, figura crecer en servicios, que den mayor satisfacción a quienes buscan en el centro, además de las delicias de la cocina autóctona, el turismo de naturaleza en las modalidades de paseos a caballo, senderismo y ascenso a la loma El Abra para disfrutar la belleza del paisaje desde un mirador .

Lo ideal es que hubiese una ruta, cuyo itinerario incluyera El Abra para que más personas puedan visitar el destino, vitrina de la gastronomía en Isla de la Juventud. (AIN)