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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Países del Golfo, Qatar y las tensiones económicas

La ruptura de las relaciones diplomáticas con Qatar por parte de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Bahréin ilustra el radical cambio en la situación en Oriente Próximo

Nuevamente se complica la situación en Medio Oriente y ahora aparece una posible desestabilización entre los llamados países del Golfo que no habían padecido situaciones tensas desde que a principios de la década de 1990, Iraq invadió a Kuwait.

La ruptura de las relaciones diplomáticas con Qatar por parte de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Bahréin, a los que se unieron Maldivas y los divididos regímenes yemení de Abdrabbo Mansur, quien radica en Riad, y el del este de Libia (apadrinado por los Emiratos), ilustra el radical cambio en la situación en Oriente Próximo.

Los cuatro países principales acusaron a Doha de simpatizar con Irán y supuestamente apoyar a grupos terroristas pese a que casi todos los territorios involucrados en esta tirantez diplomática han apoyado a los extremistas.

Para castigar a Qatar, esos países cerraron sus espacios aéreos, puertos y aeropuertos, prohibieron viajar a Doha a sus nacionales y exigieron a los qataríes, residentes o visitantes, abandonar sus territorios.

Las medidas atentan contra la economía qatarí y en especial contra su línea aérea, Qatar Airways, la segunda mayor compañía de la región y esencial para las conexiones regionales.

El cierre de la frontera saudita, la única terrestre de Qatar, cancela el abastecimiento de productos de primera necesidad pues el emirato importa el 90 % de los alimentos. También existe gran preocupación por sus exportaciones de gas destinadas a Europa y Asia. La crisis afectará su economía pero podrá resistirla por algunos meses debido al gran capital que posee.

Esta monarquía se ubica en una pequeña península al  nororiente del Golfo, con una superficie de 1 2000 kilómetros cuadrados y una población de 2,7 millones de personas, en su mayoría inmigrantes extranjeros. La capital, Doha tiene unos 400 000 habitantes.

Sus reservas de petróleo se estiman en 2 700 millones de toneladas (el 1,5% del crudo mundial), a la par que es el mayor exportador de gas natural licuado y el tercer país más rico en yacimientos de gas, después de Irán y Rusia, con unas reservas de 24,5 billones de metros cúbicos.

En 2016 exportó cerca de 77,2 millones de toneladas de gas licuado, abasteciendo de esta manera la tercera parte del mercado mundial, muy importante para los países que no tienen yacimientos, como España, Corea del Sur y Japón.

Según el Banco Mundial su Producto Interior Bruto (PIB) es de 264 600 millones de dólares y los hidrocarburos aportan el 37 % del total de las exportaciones (77 300 millones de dólares).

Posee el PIB per cápita más alto de Oriente Medio, estimado por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en 73 653 dólares, por encima de los habitantes de Suiza, Singapur, Estados Unidos o Arabia Saudita.

En la situación que vive hoy Qatar, ha tenido mucho que ver la visita que realizó a Arabia Saudita a finales de mayo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien en recientes declaraciones afirmó que él había fraguado esa crisis para combatir el terrorismo.

Paradójicamente, Doha ha desarrollado estrechas relaciones con Washington, que posee una base militar en Al Udeid, a solo 32 kilómetros al suroeste de la capital.

Esa instalación es también la sede del Comando Central de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos (Afcent) y del Grupo Expedicionario 83 de la Fuerza Aérea del Reino Unido, desde donde cubren y supervisan las operaciones de ambos países en todo el Oriente Próximo.

En el fondo de todo este revuelo contra Qatar se halla la importancia de su gas. Recientemente se encontró un yacimiento enorme de metano en mitad del Golfo, ubicado parcialmente en las aguas territoriales de Irán y que garantiza décadas de prosperidad a Doha.

En abril de 2017 y en previsión de un aumento de la competencia en el futuro, Qatar suspendió el desarrollo del campo de extracción de gas natural más grande del mundo. Los especialistas consideran que el mercado de gas natural está pasando por un período de grandes transformaciones provocadas por el incremento de la oferta, sobre todo la proveniente de Estados Unidos y Australia, donde se ha desarrollado una industria de extracción mediante la fracturación hidráulica conocida como fracking.

Para diversificar los ingresos del país y gestionar el superávit generado por la extracción de hidrocarburos, el emir de Qatar, Tamim Bin Hamad Thani, fundó en 2005 la Qatar Investment Authority (QIA), que con el tiempo se convirtió en uno de los mayores fondos soberanos de inversión del mundo. Sus activos suman un valor estimado de 335 000 millones de dólares.

Un estudio de Rusia Today asegura que el abanico de inversiones de QIA por todo el mundo es bastante amplio, con participaciones significativas en gigantes que van desde Volkswagen, Rosneft, Barclays, Credit Suisse y Deutsche Bank hasta Valentino Fashion Group y Tiffany, entre otros. Además, posee el 100% del actual campeón de la liga francesa, el club de fútbol París Saint-Germain, algo que ha convertido a esta entidad en la más rica de Francia y del mundo.

En resumen, a Estados Unidos y Arabia Saudita, principales promotores de la nueva tensión, ni a ningún país de la región les conviene otro punto de tirantez en la turbulenta zona y por tanto, las aguas, más temprano que tarde, deberán tomar su nivel.