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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Sanciones contra rusos, ¿a quiénes golpearon?

Las ilegales sanciones económicas y políticas contra Rusia impuestas por los países occidentales, encabezados por Estados Unidos

Con el paso de los meses se ha demostrado que las ilegales sanciones económicas y políticas contra Rusia impuestas por los países occidentales, encabezados por Estados Unidos, se convirtieron en un motor impulsor para mejorar la economía interna del gigante euroasiático.

El cálculo occidental de rendir a Moscú con medidas que lo asfixiaran y lograr que ese país se doblegara a vivir en un supuesto mundo unipolar presidido por Washington ha sido desmontado y con la dirección del presidente Vladimir Putin se abrieron las puertas para su fortalecimiento interno.

Recordemos que desde marzo de 2014 Estados Unidos y la Unión Europea impusieron varios paquetes de medidas contra Moscú debido a que esta no dejó arrebatarse la estratégica península de Crimea después de que Washington diseñó y ayudó a derrocar al gobierno ucraniano de Víctor Yanukovich y en su lugar instaló un régimen ultraderechista con el objetivo de cerrar el cerco fronterizo al gigante euroasiático, al que observa como un fuerte obstáculo, junto a China, para preservar un mundo unipolar.

Las sanciones se enfilaron a perjudicar a las industrias petroleras y de defensa; prohibir a los ciudadanos y empresas de la Unión Europea comprar o vender nuevos bonos, acciones o instrumentos financieros con un vencimiento superior a 90 días emitidos por los bancos estatales rusos y negar visas y congelar cuentas de sus ciudadanos y algunos ucranianos del este.

Unas 150 personas y 37 entidades fueron objeto de inmovilización de bienes y prohibición de viajar, además se limitó el acceso a los mercados primario y secundario de capitales de la UE y Estados Unidos para cinco importantes entidades financieras rusas con participación mayoritaria del Estado y sus filiales, así como para tres empresas del sector de la energía y otras tres de defensa.

Se restringió el acceso de Rusia a determinadas tecnologías y servicios sensibles que pueden utilizarse para la producción y la exploración petrolíferas.

Las disposiciones innegablemente dificultaron el desarrollo económico de Rusia al causar la huida de capitales, bajar el volumen de las inversiones e impedir a bancos tener acceso a créditos foráneos, pero por el contrario, le permitió a Moscú hallar nuevos mercados e impulsar sus producciones internas.

Como expresa un adagio, al final del túnel se comienza a ver la luz y eso ha pasado en Rusia a tres años de las sanciones pues ahora el importante diario británico, The Financial Times, ha reconocido el empuje económico logrado en esa nación pese a la aberrante postura occidental.

El periódico señala que ante las sanciones impuestas, Moscú vio la oportunidad de impulsar el desarrollo de sus empresas y pese a que algunos analistas e inversores occidentales dudaban de la viabilidad de esa decisión, “el optimismo se ha visto justificado”.

Como resultado, Rusia se convirtió en 2016 en el mayor proveedor de cereales del mundo con más de 34 millones de toneladas y su producción total alcanzó el récord de 119 millones de toneladas.

El auge en la agricultura se manifiesta también en haber podido sustituir por completo las importaciones de carne de cerdo y pollo con producción nacional y convertirse en un relevante elaborador de azúcar de remolacha, entre otros logros.

En estos momentos, la agricultura ocupa el segundo lugar en cuanto a la exportación, solo por detrás de los hidrocarburos, industria que, por cierto, continúo en constante crecimiento para situarse entre los primeros productores y exportadores del orbe.

Ante esa realidad, el ministro de Agricultura, Alexánder Tkachev, propuso ampliar el embargo de alimentos por otros 10 años porque de esa forma Rusia se convertiría en un exportador neto. Desde que comenzaron las sanciones los agricultores rusos han sustituido los productos importados en casi 4 000 millones de dólares.

Sin medias tintas, The Financial Times reafirmó que “el auge en la agricultura y los sectores asociados que experimenta Rusia esconde gran cantidad de oportunidades para los inversores”.

Al parecer ese fue uno de los motivos que llevó en la reciente semana a Federica Mogherini, alta representante de la Unión Europea para los Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y vicepresidenta de la Comisión Europea, a visitar Rusia pues ante los problemas actuales que padece la Unión no pueden continuar adoptando ciegamente las directrices emanadas desde Washington como la imposición de sanciones contra Moscú.

Mientras esto ocurre, Rusia fortaleció su comercio e intercambio con China, Irán, América Latina y los miembros de la Asociación de Países del Sudeste Asiático (Asean).

Nuevamente se vuelve a demostrar que los bloqueos económicos contra un país, por pequeño que sea, como Cuba o Irán por solo citar dos casos, no pueden cambiar un sistema si dirigentes y pueblo se unen en defensa de su independencia y soberanía.

En ese sentido, Rusia durante su historia ha superado grandes escollos. A principios del siglo XIX, tras salir del desgaste de la Primera Guerra Mundial y ocurrir el triunfo de la Revolución Bolchevique en 1917, fue aislada por los países occidentales que no admitían un sistema socialista en Europa.

Pese a sufrir una destrucción total durante la Segunda Guerra Mundial enfrentó y derrotó al poderoso ejército alemán y ayudó a liberar a varios países europeos. Siguieron férreos bloqueos y sanciones amparados en la llamada Guerra fría de Occidente que apuntaban al derrocamiento del socialismo soviético, pero a pesar de esas agresivas políticas la antigua Unión Soviética alcanzó innumerables logros económicos, científicos y sociales.

Los países de la Unión Europea desde que instrumentaron las medidas contra la nación euroasiática han perdido, por concepto de intercambio, ventas y compras de productos, más de 150 000 millones de dólares, según el Centro Analítico del Gobierno ruso.

La pelota contra Moscú, rebota. Los comentarios huelgan.