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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Argentina, una economía en ascenso

Argentina logró crear, entre 2003 y 2009, un promedio de 580 000 puestos de trabajo anuales pese a la crisis económica que, iniciada en los Estados Unidos en 2008, se extendió como pólvora por el mundo

La acertada política económica llevada adelante por Néstor Kirchner a partir de 2003 y continuada por Cristina Fernández, logró revertir una profunda crisis provocada por la aplicación de medidas neoliberales impuestas por organismos financieros internacionales, países occidentales y la anuencia de gobiernos dirigidos desde Washington.

Esa recuperación permitió al gobierno de Cristina Fernández concluir un acuerdo con el Club de París para saldar el adeudo de 9 700 millones de dólares que se mantenía desde la debacle económica ocurrida a principios de la década de 2000.

El ministro argentino de Economía, Axel Kicillof, resaltó que el convenio está libre de condicionamientos pues se pactó con soberanía e independencia sin la intervención ni supervisión del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Recordó cómo se aceptaban en Argentina, por gobiernos anteriores, esos acuerdos mediante el modelo de refinanciación que demandaba el FMI sobre la base de ajustes a los gastos, que siempre recaían en los fondos sociales y puntualizó que, han arreglado otro de los entuertos que dejó el neoliberalismo.

De esa forma, Buenos Aires saldará la deuda en cinco años, extensibles a siete, sobre una tasa de interés de 3 % anual y ya se augura la llegada de nuevas inversiones foráneas.

El país de los gauchos resultó un caso típico de la instauración de la política neoliberal pues durante la presidencia de Carlos Ménem (1989-1999) se implantaron las directrices del Consenso de Washington a instancias del FMI y de la Organización Mundial del Comercio (OMC), referentes a priorizar el libre mercado y las privatizaciones.

La administración Ménem que cumplía además con las orientaciones recibidas desde Estados Unidos, abrió los servicios y la industria al capital extranjero y permitió la importación indiscriminada de mercancías.

Bajo esas circunstancias, la nación caminó directo hacia la debacle económica pues su moneda tenía el mismo valor del dólar y las mercancías importadas eran más baratas que las de producción nacional lo cual afectaba a las exportaciones. El país sufrió un profundo déficit comercial, que se remediaba con la venta de las entidades de producción y de servicios públicos.

La entrada de capitales disminuyó al no existir empresas que privatizar y el país cayó en un endeudamiento comercial y público que paralizó todo y produjo en 2001 masivas manifestaciones populares.

Los bancos dejaron de funcionar y congelaron el dinero de los acreedores, la deuda externa se elevó a 95 000 millones, el desempleo perjudicó a más de 30 % de la población y el hambre y la miseria alcanzaron a la mitad de sus 38 millones de habitantes.

El triunfo electoral de Néstor Kirchner en mayo de 2003 y de Cristina Fernández cuatro años más tarde, permitió iniciar una nueva política económica que revertió completamente la profunda crisis.

Sin las ataduras del FMI, Argentina logró crear, entre 2003 y 2009, un promedio de 580 000 puestos de trabajo anuales pese a la crisis económica que, iniciada en los Estados Unidos en 2008, se extendió como pólvora por el mundo.

Con un crecimiento de 3 % en 2013 y un Producto Interno Bruto de 776 000 millones de dólares, Argentina se ubica en el lugar 21 a nivel mundial. Tras la severa crisis de 2001-2002, la economía creció entre 2003 y 2011 a un ritmo promedio anual de 8,3 %, aunque en 2012 solo había crecido 1,9%.

Las medidas llevadas a cabo por los gobiernos de Néstor y Cristina han posibilitado logros que hacen destacar nuevamente a la Argentina como una de las economías más importantes de la región y del mundo.

Desde 2002 con las reservas, se pagaron 32 000 millones de dólares, sin acceder al mercado de capitales, y el endeudamiento pasó de 140 % del PIB a 41,5 %.

En la industria, el comercio y los servicios se fundaron alrededor de 200 000 nuevas empresas, 64 % más de las que había al comienzo del gobierno de Cristina. Esto motivó que, como promedio se crearan 500 000 puestos de trabajo por año y se redujo notablemente el desempleo.

En un reciente informe presentado por la actual mandataria durante la inauguración del 131 período de sesiones del Congreso, informó sobre los beneficios sociales y económicos que han recibido los argentinos en los últimos años.

Explicó que en ese sentido, un organismo internacional financiero como el Banco Mundial, reconoció que la nación ha sido uno de los países que mejor ha focalizado el gasto social durante los últimos años pues la proporción de recursos transferidos a la seguridad social supera el promedio mundial y los gastos destinados a sectores postergados crecieron más de ocho veces en una década.

El BM destacó que las redes de protección social desarrolladas en la nación sudamericana son las maneras más eficaces para forzar la distribución hacia un punto de mayor equidad con el fin de acabar con la pobreza.

En apretada síntesis se pueden observar esos logros: En 2003, 54 % eran pobres y 27,7% en estado de indigencia. A fines del año 2012 bajaron a 6,5% y 1,7%, respectivamente.

El crédito presupuestario del Ministerio de Desarrollo Social en 2003 era de 1 781 millones de pesos, y pasó en  2012 a 31 972 millones de pesos; las pensiones asistenciales a 180 000 personas en 2003, llegan ahora a 1 350 000 ciudadanos; las madres de siete hijos, que cobraban 150 pesos, hoy reciben 2 165 pesos, y las pensiones de vejez e invalidez fueron de 105 pesos, a 1 515 en la actualidad.

Más de 3 500 000 niños y adolescentes de 1 700 000 núcleos familiares (desocupados o con salario mínimo) reciben ayuda del programa Asignación Universal por Hijo que estipula desde 2009 que cada niño debe asistir al colegio y mantener su calendario de vacunas y servicios de salud cubiertos.

Con la reindustrialización se expandieron los sectores de las industrias automotriz, siderurgia, metalmecánica, software, lo que permitió sustituir importaciones por más de 15 000 millones de dólares.

En la agricultura se aprobaron inversiones que colocan al país suramericano al frente de los de mayor avance tecnológico con récord de producción lechera, de maíz y trigo.

La lista es interminable lo cual demuestra que la economía Argentina se fortalece cada día y sus 40 millones de ciudadanos reciben los beneficios de un gobierno que desechó las medidas neoliberales que durante casi dos décadas afectaron a su pueblo y el desarrollo de esa nación.