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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Occidente: la crisis está en casa

Sus consecuencias son cada vez más graves, por tanto hablar de señales favorables no es más que una falacia del mundo capitalista

Pese a las intenciones de Occidente de hablar de una presunta recuperación económica, lo cierto es que la crisis financiera global se encuentra aún en casa, incluso desde las propias previsiones de los principales organismos internacionales.

Tanto el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) o la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), consideran que los futuro resultados económicos estarán cada vez más a la baja para lo que resta de año y el venidero.

De acuerdo con atinadas opiniones de economistas y observadores, los argumentos sobre una posible recuperación se limitan a que la velocidad de la caída económica continúa. Para algunos es muy optimista que en Estados Unidos aumentan las ventas de bienes durables o que el ritmo de descenso del Producto Interno Bruto es más lento, pero lo cierto es que en ese propio país el desempleo aumenta (actualmente es de 9,4 %) con 68 bancos declarados en quiebra.

También los precios de las viviendas siguen a la baja, el déficit comercial es gigantesco y las exportaciones han dejado de ser un impulso para salir de la crisis, por la reducción de la demanda de los productos estadounidenses.

De todos esos datos, y otros muchos, lo cierto es que la crisis está ahí, que sus consecuencias son cada vez más graves, como lo indica el anuncio de los más de 1 000 millones de hambrientos este año en el mundo.

Según el Fondo de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la hambruna alcanzará en 2011 a esa impresionante cantidad de personas, equivalente a un sexto de la población mundial.  Registros de esa agencia señalan que la cifra de hambrientos se incrementó desde 825 millones de personas en 1995-97 a 857 millones entre 2000 y 2002 y 873 millones desde 2004 hasta 2006.

En sus estimaciones de 2008, mencionó a 915 millones de seres humanos pasando hambre, mientras que sus previsiones para este año superan en más de 120 millones de personas a los hambrientos estimados en 2010, lo cual representará un aumento de 12 %.

A ello se suma una nueva escalada en los precios de alimentos que amenaza a las economías mundiales, en particular de naciones pobres.

Con la crisis económica las cotizaciones de los alimentos disminuyeron, pero se mantienen en alza en los países pobres y en algunos sitios con niveles récord. Aún 32 países continúan con emergencias alimentarias.

Durante el pasado año los altos precios en renglones claves provocaron disturbios sociales, llevaron los mercados de materias primas a cifras elevadísimas y generaron obstáculos en las exportaciones que influyeron en el flujo del comercio mundial.

Para la FAO esas elevadas cotizaciones pueden agravar la situación de miles de millones de personas pobres, que ya sufren hambre y desnutrición, lo cual podría socavar la seguridad mundial. Tales perspectivas pueden llevar a la inflación en el precio de los alimentos, en momentos en que los consumidores sufren una recesión económica global, cuya recuperación se afectaría de ocurrir un clima adverso como el del Cuerno africano.

En medio de los indicios de aligeramiento de la crisis , las economías avanzadas del G-8 solicitaron al FMI elaborar estrategias de salida y desmantelar los enormes programas de estímulo desplegados en contra de la recesión.

Reunidos en Ginebra en junio, los ministros de Hacienda y los presidentes de los bancos centrales de los países más industrializados de Occidente, advirtieron que, pese al afianzamiento de la confianza entre las empresas y los consumidores en sus economías, persiste la incertidumbre ante riesgos sustanciales para la estabilidad económico-financiera.

Para la directora general del FMI, Christine Lagarde, la recuperación que se pudiera obtener sería frágil, pues queda mucho por hacer, especialmente en el sector financiero.

Similar consideración expresó el titular de la OCDE, José Angel Gurría, al afirmar que las grandes economías mundiales se contraerán durante 2011 y el problema del desempleo persistirá."Vemos 2011 muy difícil, con un crecimiento negativo", apuntó.

De ello son prueba las estadísticas internacionales al mostrar que la pobreza extrema se incrementará en 2011 entre 55 y 90 millones de seres humanos, en naciones que cada vez recibirán menos ayuda de los ricos.

Al respecto, el propio Banco Mundial anunció que el incierto futuro de la economía global provocará que la afluencia de capital privado hacia los países en desarrollo se reducirá casi a la mitad.

De 707 millones de dólares registrados en 2009 solo se asignarán este año unos 360 millones, tras un récord de 1,2 billones en 2007.

La verdad es bien clara, la crisis está ahí y sus consecuencias crecen tanto para ricos como para pobres, aunque para estos últimos el desafío es mucho más complejo, porque, a sus acostumbradas limitaciones, se agregan reducidas exportaciones, cierre de mercados y aumento de su deuda externa.

De ahí que hablar de señales favorables no es más que una falacia del mundo capitalista, pues lo peor puede estar al doblar la esquina, aun cuando muchos se empeñan en suavizar la realidad. (PL)