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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Gracias a los países emergentes, crecerá el PIB mundial

El FMI señala a la zona euro como la única región del mundo con 30 % de probabilidad de entrar en deflación, debido a que lleva demasiado tiempo con un crecimiento de sus precios excesivamente bajo

Como es habitual por estos días, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) celebran su reunión anual, en esta oportunidad en Washington DC, momento en que a la directora del FMI, Christine Lagarde, no le quedó más remedio que mostrar a sus colegas la edición de octubre del informe “World Economic Outlook” donde aparecen a la baja las previsiones de crecimiento económico mundial hechas en el mes de julio. 

De acuerdo con la publicación, el crecimiento económico global se estima en 3,3 % anual, similar al del pasado año, y en el venidero 2015 se espera un incremento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial hasta 3,8 %, como resultado del empuje de 2,3 % de los países más avanzados y de 5 % por parte de los países emergentes.

En particular, la jefa del FMI considera que los actuales efectos se deben a que la progresión europea se está debilitando y es sensible a importantes amenazas, como son “el alto nivel de endeudamiento, el grave deterioro del mercado laboral y la falta de crédito para las empresas”, acotó.

Sin embargo, Lagarde aclaró que otros países compensan la difícil situación europea, como por ejemplo Estados Unidos, donde se prevé un aumento del PIB de 3,1 % en el año 2015, o el de México (3,5 %), argumentando que por regiones, el continente asiático es el que más avanzará gracias a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, Asean, integrada por Filipinas, Indonesia, Malasia, Tailandia y Vietnam, llamadas a observar uno de los desarrollos económicos más relevantes del mundo junto con India y China. 

Dentro del grupo de los países emergentes, los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) siguen avanzando, aunque lo hacen de forma desigual, pues mientras Rusia y Brasil crecerán moderadamente en 2015 (0,5 % y 1,4 % respectivamente), Sudáfrica superará a ambos (2,3 %) y China continuará haciéndolo como en los últimos años, aunque en esta ocasión disminuirá ligeramente su velocidad (7,1 % previsto en 2015 frente a 7,4 % del año que pronto concluye). En esta ocasión, la sorpresa es India, que crecerá más rápidamente y acelerará el proceso de convergencia con China, toda vez que el FMI pronostica que la economía india crezca 6,4 % en 2015.

Una mirada a nuestro continente

Siguiendo con las predicciones del “World Economic Outlook”, cabe esperar el venidero año en América Latina y el Caribe un aumento del PIB de 2,2 %, aunque este crecimiento no será homogéneo. Algunos países tendrán importantes estirones económicos, como podrá suceder en Panamá (6,4 %), Perú (5,1 %), Colombia (4,5 %), México (3,5 %) o Chile (3,3 %), mientras que otros continuarán con dígitos económicos débiles o negativos.

El organismo redujo considerablemente las perspectivas de crecimiento y proyectó que en 2014 la región se expandirá 1,3 %, la tasa más baja desde 2009 y 1,2 puntos porcentuales por debajo de las previsiones de abril. El informe constató la "ralentización tanto de la demanda externa como una demanda interna más débil” que sufre la región. Aunque prevé "una modesta recuperación en 2015", advierte de los riesgos de una inclinación a la baja, ya que "varias economías de la región se esfuerzan en encontrar nuevos motores de crecimiento sostenible en un ambiente de precios estancados de materias primas y un mayor estrangulamiento de la oferta". De todos modos, el crecimiento de 2,2 % dependerá de una mejoría en las exportaciones y una recuperación en las inversiones, lo que supone 0,7 puntos porcentuales menos que lo vaticinado el pasado mes de abril.

 

Esta dualidad de comportamiento en América Latina evidencia, una vez más, que las economías se benefician cuando existe un buen nivel de seguridad jurídica y políticas económicas adecuadas a nuestros tiempos, ambas devenidas imán a la hora de atraer capital extranjero en aras de alcanzar tasas de crecimiento más elevadas. El aumento de la inversión, tanto extranjera como nacional, favorece el avance de la tecnología y aporta nuevas habilidades organizativas que impulsan una mayor eficiencia económica.

En el caso de Cuba, lo anterior quedó ampliamente materializado durante la recién finalizada XXXII Feria Internacional de La Habana (FIHAV 2014), ocasión en que la Cartera de Oportunidades de Inversión Extranjera, abarcó 246 proyectos por un monto aproximado de 8 700 millones de dólares, enfocado todo a orientar los capitales foráneos hacia áreas de exportación y sustitución de importaciones, estimular el establecimiento de cadenas productivas, favorecer la modernización y creación de infraestructura, así como el cambio del patrón tecnológico en el país.

Entre tanto, durante el próximo año la economía de Estados Unidos volverá a ser uno de los motores del crecimiento económico mundial, según viene mostrando desde 2010. El FMI considera que dicha nación crecerá 2,2 % este año, equivalente a 0,5 % más que lo anunciado el pasado verano, y 3,1 % en 2015. Este comportamiento está permitiendo que el mercado laboral estadounidense sea en la actualidad uno los que tiene mejor comportamiento, con una tasa de paro de 5,9 % en septiembre, mes en que la zona euro, por ejemplo, reflejaba 11,5 % de parados.

Zona euro al borde de la deflación

El FMI señala a la zona de la moneda única como la única región del mundo con 30 % de probabilidad de entrar en deflación, sobre la base de que lleva demasiado tiempo con un crecimiento de sus precios excesivamente bajo. Entre las principales preocupaciones que han provocado estas correcciones está la duda de si la recuperación entre los 17 se estancará o no, a lo que se suman diversas crisis geopolíticas como la de Ucrania o la inestabilidad en el cercano oriente, que podrían causar daños económicos capaces de afectar a otros mercados más allá de los territorios en conflicto, el más probable mediante el aumento de los precios de la energía.

Otro escenario que se está planteando es la posibilidad de que la salida de la crisis europea demore aún mucho. Ante esto el FMI expresa su preocupación sobre la entrada en una nueva recesión: le da una probabilidad de 38%. Si fuera así, la zona euro volvería a tener tasas de crecimiento del PIB negativas durante un periodo prolongado de tiempo. En definitiva, en esta ocasión las perspectivas no son muy halagüeñas y la convierten en la región del mundo con un mayor riesgo de deflación y de recesión.

Así las cosas, el FMI espera en los países de la moneda única un discreto crecimiento de 0,8 % este año y de 1,3 % en 2015, mientras que para Italia y Francia redujo drásticamente sus pronósticos, situándolos en 0,8 % este año y 1 % el venidero, respectivamente; por su parte, la locomotora alemana seguirá creciendo a un ritmo de 1,5 %.

A juicio de Christine Lagarde, esta situación podría agravarse “porque las malas previsiones económicas tienen el riesgo de que se autocumplen”. Según ella, “si las empresas esperan un crecimiento económico muy bajo tendrán menos incentivos para aumentar su actividad, especialmente las inversiones. Esto provocaría que las empresas no renovasen su aparato productivo y perdiesen competitividad”.

De acuerdo con el FMI y el Banco Mundial, para poder reactivar la economía europea harían falta, junto con políticas monetarias y fiscales acertadas, como podría ser la mejora de las infraestructuras, reformas estructurales relativas al mercado laboral, pensiones y redimensionamiento del sector público, sobre todo en Francia e Italia.

Para poder crecer es preciso que la zona euro continúe reduciendo los costes laborales, sociales, financieros y fiscales que soportan sus empresas y que las hace ser menos competitivas en los mercados internacionales. Pero naturalmente, estos “ajustes” también conducirán a renovadas protestas laborales, como ya va siendo una tónica en el viejo continente desde 2008.