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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Sin freno deuda pública y privada de Estados Unidos

Se pronostica que el nivel de endeudamiento público podrá alcanzar la pavorosa cifra de 18 billones de dólares, y el nivel de endeudamiento privado, que también aumenta rápidamente

El séptimo mes del año comenzó dando fe del creciente monto de la deuda pública y privada de Estados Unidos, y su relación con el crecimiento económico real. Dentro de este escenario, es cada día más nefasta la influencia de las campañas electorales que comienzan cada vez más temprano y empujan al país hacia decisiones populistas que no miran al futuro más lejano sino al más inmediato de las urnas y sus resultados.

El gobierno (cualquiera que esté sentado en la Casa Blanca) por norma presenta cifras de desempleo que no reflejan la realidad, y toma decisiones populares como la de aumentar notablemente el salario mínimo, sin explicar las consecuencias que esto tiene en los niveles de empleo de las pequeñas y medianas empresas (Pymes), sobre todo en un período de recesión como el actual. 

Por lo tanto se pronostica que el nivel de endeudamiento público podrá alcanzar la pavorosa cifra de 18 billones de dólares, y el nivel de endeudamiento privado, que también aumenta rápidamente (las deudas personales de la población estadounidense superan ya los 16 billones, las hipotecarias los 13 billones y las deudas por tarjetas de crédito se acercan al trillón) navegan por tormentosas aguas para la economía nacional. Calcule usted que cada habitante de Estados Unidos enfrenta este año una deuda pública de 55 000 dólares y una deuda privada de 52 000, al tiempo de que más de 47 millones de sus 317 millones de habitantes, están calificados por debajo del nivel de pobreza. En otras palabras, desde 2008 hasta nuestros días, 10 millones más han ingresado a esta categoría mientras que la población aumentaba solo en 14 millones, lo cual es evidentemente una señal muy ominosa. En conclusión, unas perspectivas nada halagüeñas.

Al otro lado del Atlántico, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, dijo en una conferencia de prensa después de que el banco decidió dejar sin cambios la tasa de interés del bloque, que "los riesgos para las perspectivas económicas de la zona euro se mantienen bajistas".

Dragui reconoció que los riesgos geopolíticos, así como la evolución de las economías de mercados emergentes y de los mercados financieros globales podrían tener el potencial de afectar negativamente las condiciones económicas, incluyendo los efectos en los precios de la energía y la demanda mundial de productos de la zona del euro, y afirmó que esto significa que las tasas de interés -actualmente en mínimos récord de 0.15 %-, se mantendrían.

Y como resultado de la lenta recuperación económica y la volatilidad en los mercados, América Latina y el Caribe en promedio crecieron 2,5 % en 2013, medio punto por debajo de 3 % del año pasado.

A medida que las condiciones económicas en las economías avanzadas mejoran en 2014 y más allá, las perspectivas económicas para América Latina y el Caribe parecen bastante positivas: un crecimiento acelerándose de 2,9 % en 2014 a 3,2 % en 2015 y 3,7 % en 2016, superando el de 2,5 % del año pasado.

Sin embargo, la caída continua en el precio de las materias primas amenaza con reducir este año los ingresos por exportación. Los precios de los alimentos y metales disminuyeron en 14 % y 47,5 %, respectivamente, desde sus picos en 2011.  Asimismo se calcula que los flujos de capital hacia la región caerán 3,7 % en 2014 como resultado de la disminución del programa de expansión cuantitativa iniciada por la Reserva Federal de Estados Unidos en enero de este año. Esto probablemente impacte en la demanda doméstica y reduzca el crecimiento del PIB.

Por tanto, se estima que las potencias económicas de América Latina (Brasil y México), crecerán 2,4 % y  3,4 %, respectivamente, a la vez que los países de mayor crecimiento en 2014 sean Panamá (7,3 %) y Perú (5,5 %). En el resto de la región, se espera que la tasa de crecimiento siga siendo robusta; muchos países de América Central podrían llegar a crecer entre 3 % y 5 %. (Fuentes: Expansión.com, Prensa Latina y Reuters)