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Semanario Económico y Financiero de Cuba

El nuevo sabor de los vinos de Brasil

Aunque las características climáticas no permiten masificar la producción de vinos, la zona más austral del gran país está llevando una avanzada para hacer más competitiva y menos doméstica su manufactura

Brasil es un país que desafía. De grandeza impresionante en comparación con el resto de las naciones que integran la geografía americana, también es una tierra de diversidad en todos los sentidos.

País multirracial que reúne a varias culturas; de exuberante ecosistema, multirracial y de valiosos recursos naturales, larga y trepidante historia tejen el entramado de su nacionalidad. También su economía es vigorosa, posicionada como líder en América Latina, segunda dentro del continente y octava a nivel global según datos del Banco Mundial.

Un alto por ciento de ingresos provienen de las exportaciones de productos, cuyo saldo lo ubican entre los veinte más grandes del mundo: minerales, carnes, cereales y bienes manufacturados componen su carpeta, lo cual le ha permitido mantenerse aun en tiempos de notable crisis económica.

La expansión de los productores brasileños en el mundo occidental toma ahora nuevos derroteros, compitiendo con propuestas que, por su tradición y calidad, están más arraigadas en otras partes del mundo. Brasil ha comenzado a exportar vinos, desmitificando así la imagen de que es un país incapaz de producir buenos caldos por su condición tropical.

En tal sentido, la estrategia de mercado que ya moviliza el país asienta exportaciones en diferentes regiones como Europa y Estados Unidos. De acuerdo con el reciente encuentro especializado que tuviera lugar en La Habana, también es patente el interés de comenzar a introducir el vino brasileño en la nación antillana.

La promoción de Rio Grande do Sul, la Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones (ApexBrasil) y la cancillería de dicho país en la Isla fueron los nexos fundamentales para este encuentro con sommelieres, profesionales del turismo y productores y representantes de las empresas vinícolas de esa nación.

Para Helio Luiz Marchioro consejero del Instituto Brasilero de Vinos y director ejecutivo de la Federación de las Cooperativas Vinícolas de Rio Grande del Sur el encuentro significa una antesala  en el camino para conectar de modo más estrecho las relaciones de sociedad y comercio entre ambos países.

Según explicó, la cita tiene como interés principal promover los vínculos de Cuba con Rio Grande del Sur, región de 11 millones de personas. En tal sentido promover  una industria emergente de tanto atractivo como la vinicultura resulta de gran interés porque ofrece varias alternativas comerciales.

Las cooperativas productivas fueron la avanzada del encuentro, a tono también con la modalidad de producción que prevalece en la Isla, subraya el experto. La posibilidad de interactuar con  sommelieres y profesionales cubanos representó gran sorpresa y satisfacción para los asistentes brasileños pues, según manifestaron, desconocían la existencia de un movimiento tan calificado en la Mayor de las Antillas.

La asistencia del Gobernador del Estado, la cancillería de Brasil en Cuba y muchas autoridades del gobierno de la mencionada región sureña remarcó la importancia y preponderancia que ya se le otorga a dichos nexos bilaterales.

Subraya Helio Luiz Marchioro: "acercarnos a Cuba significa un importante horizonte, en especial porque defendemos otro tipo de turismo, no solo el de playa y sol, como también lo hace la Isla y nuestros productos pueden ser muy bien ubicados en este contexto. En Rio Grande la historia, la geografía y la tradición vinícola marcan la cara al exterior y es algo que de este modo igualmente estamos potenciando.

"No hay dudas que precisamos de una investigación más acuciosa en términos de competitividad, sobre todo debido a los costos de producción a causa de las particularidades de nuestra región. No obstante, el tema de la calidad sí está garantizado, avalado por especialistas, en especial porque somos excelentes productores de vinos espumosos y nuestro terroir da lugar a bebidas muy ricas, frescas, propias de playa y con mucha calidad.

"Otro de los aspectos más relevantes radican en nuestra elevada fabricación de zumos de uva. Obtenidos a partir de vitis labruscas, con un terroir de acidez muy marcada, estos zumos sorprenden por sus magníficas cualidades pues tal parece que estamos bebiendo la fruta en sí. En tiempos donde cada vez se aboga más por las producciones orgánicas estamos posicionando un jugo 100 % natural, sin aditivos, ni siquiera azúcar. Se trata, sin dudas, de una propuesta que puede ser de gran atractivo porque no abunda en el mercado isleño y por sus altos valores nutricionales y gustativos", apuntó.

La tentación viene del Sur

Aunque las características climáticas del gigante americano no permiten masificar la producción de vinos, pues los viñedos precisan de inviernos fríos y veranos largos y suaves para producir uvas de alta calidad, que a su vez permitan elaborar vinos valiosos; la zona más austral del gran país está llevando una avanzada, hace alrededor de una década, para hacer más competitiva y menos doméstica su manufactura.

Por supuesto, un aspecto relevante en este panorama productivo está muy vinculado con la preferencia, entre los nativos, de otras bebidas, donde predominan por ejemplo los espirituosos, a diferencia de regiones como Francia y España, donde el vino forma parte de la identidad. No obstante por su abundante descendencia europea, fundamentalmente italiana, Brasil ha mantenido esta tradición y sus particularidades.

En consonancia con el crecimiento que en los últimos tiempos ha alcanzado el consumo de vino en el país, se han expandido también las producciones vinícolas haciéndolas menos locales y mucho más profesionales. Hoy, son diversas las zonas que se vuelcan en la obtención de vino dentro del gigante americano. Destacan la región de   Santa Catalina, el sur de Minas Gerais, Paraná o incluso zonas más cálidas como Bahía y Pernambuco.

No obstante, es en Río Grande del Sur donde tienen su asiento los mayores niveles de producción porque es una zona privilegiada por su clima frío propio de la estrecha cercanía con Uruguay y la zona austral. Sobresalen en este entorno áreas como Serra Gaúcha, región montañosa colonizada por italianos en el sur de Brasil que hoy posee la mayor tradición vitivinícola de todo el país y que se está posicionando a nivel mundial.

Refieren las fuentes consultadas que Brasil cuenta con alrededor de 77 000 hectáreas de viñedos, el mayor número ubicado en Río Grande del Sur donde se concentra  90 % de la producción nacional. Con un destino de exportación a 22 países entre los que destacan Estados Unidos, Alemania, Inglaterra y la República Checa, predominan en las ofertas los vinos blancos y espumosos, de notable calidad.

Incluso se ha establecido que el marcado incremento en la obtención de este tipo de producto ha logrado el posicionamiento de Brasil como el quinto productor de vino del hemisferio Sur, superado por Argentina, Australia, África del Sur y Chile.

Con preferencia por los caldos blancos y espumosos, las variedades más explotadas en esta región pertenecen a cepas de Chardonnay, Riesling Itálico, Semillòn y Gewûrtztraminer, y entre los tintos destacan, Cabernet Franc, Merlot y Cabernet Sauvignon.

De gran importancia ha sido el otorgamiento de la Indicación Geográfica de Calidad (IGC) para los municipios de Bento Gonçalvez, Garibaldi y Montebello. En la actualidad es la única IGC vinícola, que existe en todo el país y ya ha dado lugar a una Denominación de Origen, lo cual es un aval esencial dentro del mundo gastronómico.