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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Al cabo de una década, ¿réquiem por el euro?

El grupo de la moneda única insiste en que sigue siendo estable y que la crisis no es una crisis del euro, pero los analistas y los mercados opinan lo contrario y dibujan escenarios más bien catastróficos sobre el futuro de la unión monetaria

Cuando en el mes de enero de 1999 el euro debutaba como una moneda virtual, el primer presidente del Banco Central Europeo (BCE) y timonel de la introducción de la moneda única, el holandés Wim Duisenberg, puntualizó que la estabilidad del euro dependería, entre otras cosas, de la confianza que le otorgaran los ciudadanos.

Conocido mundialmente como “Mr. Euro”, Duisenberg, quien se encargó de supervisar los preparativos y la producción del novel dinero hasta su puesta en circulación el 1 de enero de 2002, casi seguro que no sospechó que al cabo de 13 años del lanzamiento virtual de la divisa europea y diez de su entonces introducción física, recaería precisamente en la falta de confianza de las 17 euronaciones la actual viabilidad de la moneda, al extremo de estar amenazado su futuro.

En definitiva Wim Duisenberg falleció en 2005 y, quizá por suerte para él, que hasta sus últimos momentos reconoció en el euro un símbolo de Europa que enorgullecía a los europeístas rancios dado su contrapunteo con el dólar, no alcanzó este décimo aniversario de la puesta en circulación de los coloridos billetes y las monedas que aún conservan un brillo extraordinario, bajo un halo pesimista sin precedentes sobre lo que ocurrirá con él.     

El notable analista del Centro de Estudios Bruegel, el húngaro Zsolt Darvas, ha sentenciado:  "No hay duda de que el euro en sí se encuentra en una profundísima crisis y el riesgo que enfrenta es muy significante, debido a que en la calle, los ciudadanos europeos están preocupados, pero más lo están los mercados”.

Recientemente, un informe del Centro para Estudios Políticos Europeos (CEPE) arrojó un resultado más optimista: la crisis financiera y de la deuda soberana que comenzó en Europa en 2008 solo ha reducido marginalmente el apoyo ciudadano al euro, aunque sí ha descendido la confianza en el Banco Central Europeo.

Sin embargo, según el propio CEPE, el último “Eurobarómetro” sobre la introducción de la moneda única en los nuevos Estados miembros de la UE constata una disminución constante desde mayo de 2009, hasta de 12 puntos, de la proporción de personas que están convencidas de que el euro tendría un impacto positivo, y actualmente el mismo porcentaje (43 %) tiene una opinión favorable o desfavorable.

No hay dudas de que quienes echan leña al fuego acerca de las inquietudes sobre el euro son los especialistas de mercado, las agencias de calificación y numerosas personalidades europeas. Si no, veamos que opina quien fuera primer presidente de la Comisión Europea (CE) entre 1985 y 1995, Jacques Delors:

"Abramos los ojos: el euro y Europa están al borde del precipicio", dijo en agosto, y en diciembre aseguró que la zona euro fue defectuosa desde su creación, pues no se tuvieron en cuenta las debilidades y los desequilibrios en las diferentes economías.

Incluso el actual presidente del BCE, Mario Draghi, advirtió a la eurozona del alto riesgo que conllevaría que un país abandonara la moneda, declaraciones consideradas un tabú para alguien que ocupa la jefatura de la institución monetaria del grupo euro. Seguidamente aseguró que no tiene "ninguna duda sobre la fortaleza del euro, su permanencia y su irreversibilidad".

El magyar Darvas considera muy poco probable que un país abandone la eurozona porque “el coste sería grandísimo”, dijo, y recordó un estudio de la UBS (Unión de Bancos Suizos) que cifraba las pérdidas para un país como Grecia en entre 40 % y 50 % del PIB en el primer año y para una de las locomotoras económicas como Alemania entre 20 % y 25 %.

También este experto cree que en los inicios de la unión monetaria se subestimó el cóctel explosivo que podían generar las diferentes políticas fiscales, las altas tasas de deuda y una banca frágil y demasiado interdependiente y dependiente de los bonos.

No es menos cierto que en 2003 su creador, Duisenberg, advirtió a los máximos dirigentes de la eurozona de los serios peligros de no respetar las normas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento para no superar el peligrosísimo 3 % de déficit y  aún más 60 % de deuda. ¿Qué ha sucedido? La recomendación ha sido violada… ¡60 veces!

Y a poco de expirar este 2011 tan angustioso para los ciudadanos del viejo continente, la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, asentó en la “postal de felicitaciones” por el nuevo año a la UE lo siguiente: "La economía mundial está en una situación peligrosa, es una crisis de confianza en la deuda pública y en la solidez del sistema financiero”…