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A propósito del próximo Festival del Habano

El torcedor de tabacos convertido en escultor, Janio Núñez, crea nueva muestra de piezas hechas con la aromática hoja

Asiduo concurrente y multipremiado en festivales del Habano, Janio Núñez Leal desconocía que era escultor hasta que hizo su primera obra; incluso, cuando con hojas de tabaco realizó lo que semejaba la cabeza de un aborigen Taíno, pensó que era incapaz de repetirlo.

Con esa original materia prima, el otrora torcedor de puros ha confeccionado en los últimos 18 años unas 70 esculturas, que se  incluyen en importantes exposiciones, algunas privadas, de Suiza, Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Bélgica, España, China y otras naciones.

Su singular trabajo es aún poco conocido en Cuba, por eso declara a Opciones: "Yo soñaba con un lugar dónde exponer acá mis obras a cubanos y visitantes de otras naciones y además mostrar cómo se hace una escultura, la técnica empleada y la manipulación de las hojas de tabaco, labor que nunca antes había revelado en público.

"Quise que eso fuera en mi patria, subraya; se trata de algo muy exclusivo porque no conozco otro en el mundo que haga estatuas con hojas de tabaco, y eso ya lo puedo hacer en mi nuevo estudio-taller ubicado a la entrada de Boca Ciega, al Este de la capital”.

Herencia

Nieto de un torcedor y de una despalilladora (quita los nervios a las hojas), desde pequeño Núñez Leal se interesó por este oficio, uno de los más antiguos en Cuba. Su abuelo José Antonio Núñez le enseñó los primeros pasos y él los perfeccionó en fábricas emblemáticas de la capital cubana como La Corona y Partagás.

Recuerda que desde un inicio sobresalió como torcedor largo al hacer más de dos normas al día. "Yo elaboraba tantas vitolas como las que debían hacer dos tabaqueros por jornada, y aquello, afirma, sorprendía a todos, porque era muy jovencito".

Por tal destreza, en el año 1994 fue escogido para torcer tabacos de forma demostrativa en diferentes establecimientos comerciales del polo turístico de Varadero. Allí, además de confeccionar las exclusivas vitolas, descubrió que podía hacer esculturas con las aromáticas hojas.

"Las habilidades artísticas también fueron una sorpresa para mi porque aunque torcía tabacos con mucho acierto, no estudié en escuelas de arte, ni siquiera tenía herencia de artistas en mi familia; cómo pensar entonces en hacer esculturas y nada menos que con hojas de tabaco.

"Pues un buen día, tras ver a unos amigos que hacían pequeñas figuras con esas hojas, aquello se volvió algo místico para mi, y como soy tan emprendedor, traté de lograrlo hasta que una madrugada me sorprendí al descubrir que también tenía habilidades para hacerlo.

"Concebí aquella cabeza de aborigen Taíno y de ahí surgió mi primera colección El Tabaco y sus Orígenes, que incluyó una estatua de 1,70 metros de altura, expuesta en el stand de la Corporación Habanos, en FIHAV' 98".

Hoy le distinguen sus esculturas, algunas a tamaño natural, que contiene la colección de famosos universales como el actor cómico, compositor y director británico Charles Chaplin, el tenor italiano Luciano Pavarotti y los actores Jack Nicholson, Arnold Schwarzenegger y Groucho Marx, este último del grupo de cómicos Hermanos Marx.

También incluye piezas con las figuras del comandante Ernesto Che Guevara, el político británico Winston Churchill y el asesinado presidente John F. Kennedy, entre otros, en las cuales ha empleado fundamentalmente hojas selectas -capas media y clara-, provenientes de vegas de Vueltabajo.

Estudio-taller

Núñez Leal abrió hace poco su taller de exposiciones y ventas, cuyas salas exponen la Colección Vida, que presenta corbatas, pamelas y sombreros a tamaño real, hechos por entero de hojas de tabaco, elemento que predomina en el conjunto de decoraciones sobre cestas y otras piezas recreadas por él.

También hay una muestra a escala de las esculturas de la Colección Cielos Abierto y del mural Mirada a Vueltabajo, donde un cosechero contempla su vega de tabaco, paisaje que ofrece una panorámica sobre ese particular entorno natural del occidente cubano.

Casi al fondo de la casa -situada en 9na. Avenida y calle 444, a la entrada del balneario de Boca Ciega-, se halla la pequeña área de trabajo; una mesa sencilla donde el creador realiza su cotidiana labo en un entorno colmado por el aromático encanto de hojas de tabaco añejadas y una galería con fotos de las esculturas de las personalidades del mundo, hechas por él.

De martes a sábado, entre nueve de la mañana y cinco de la tarde, Keni y Arturo, dos jóvenes que aprenden los secretos del sui generis escultor, guían a quienes llegan a la galería por las interioridades de la muestra y la historia que envuelve cada pieza.