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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Contar con los pilares de la ciencia

La Habana, por segunda vez en menos de cinco años, se declara como sede de las actividades centrales por el Día de la Ciencia Cubana, instituido en 1990. Las provincias Santiago de Cuba, Villa Clara y Guantánamo resultaron destacadas en su quehacer en ese vital sector

Introducir y generalizar la mayor cantidad de resultados científicos en las disímiles esferas cuyos proyectos se avistan en el Plan de Desarrollo Económico-Social hasta 2030, y a partir del notable desempeño de una fuerza laboral altamente calificada, motivó las actividades del país durante los festejos por el 15 de enero, Día de la ciencia cubana.

 Entre los desafíos más inmediatos se señalan el de dar riendas sueltas a las fundamentales investigaciones de los polos científicos productivos, de ciencias sociales, económicas y humanidades, para lograr que los éxitos no solo se concentren en ramas como la médico-farmacéutica y la biotecnológica, ni se engaveten o se subvaloren.

Se trata de propiciar que el potencial científico y creador del país se convierta en una fuerza productiva decisiva en función de la sostenibilidad del desarrollo, a partir de estimular la investigación y los procesos de avance tecnológico e innovación, así como reforzar su difusión para garantizar las generalización oportuna de su aplicación en todos los sectores de la sociedad cubana.

En recientes declaraciones, Elba Rosa Pérez Montoya, titular del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), exaltó la imperiosa necesidad de seguir interrelacionando a los centros científicos, las universidades y las empresas para obtener muchos y mejores resultados en la introducción y aplicación de las investigaciones, voluntad política refrendada desde el triunfo de la Revolución en enero de 1959.

Subrayó que el país cuenta con más de 86 400 personas dedicadas a las  actividades de ciencia, tecnología e innovación, un programa nacional que se suma a la aprobación de otros como el de alimentos y los asociados a la informatización de la sociedad, la nanotecnología, las acciones para enfrentar el cambio climático (Tarea Vida), la memoria histórica de la nación y la salud pública.

De esa cifra unos 58 000 son investigadores, mayoritariamente mujeres, y comentó la Ministra que el nivel de integración del sistema de las ciencias en su conjunto, incluye las 220 entidades de ciencia, tecnología e innovación y 33 programas nacionales que tributan a sectores estratégicos como la producción de alimentos, agropecuario, azucarero, turismo, electroenergético, y tecnologías de la información, entre otros.

No obstante llamó la titular a rejuvenecer los predios científicos, a lograr una mayor estabilidad y permanencia de los equipos de trabajo, a formar más líderes y crear las condiciones para sumar una cantidad superior de grados y categorías docentes en cada una de las disciplinas, con el fin de que sea muy relevante su impacto en el crecimiento del Producto Interno Bruto.

Sobre los resultados de la implementación del Programa de Estado y de Gobierno para enfrentar el cambio climático,  apuntó que este se sustenta sobre una base científica multidisciplinaria, y prioriza a 73 de los 168 municipios cubanos, 63 ubicados en zonas costeras.

Un balance del trabajo realizado en los últimos meses revela que más de 12 proyectos científicos que tributan a ese macroproyecto estratégico ostentan ya resultados, muchos asociados a investigaciones en curso desde que la Tarea Vida fue presentada al Consejo de Ministros en 2011, entre los que señaló el mapa de alerta sobre el ascenso del nivel del mar, debido al calentamiento global.

Insistió en la detección de nuevas evidencias, muchas de carácter novedoso, y se refirió a las correcciones sobre lo que ya se conocía a partir del azote del huracán Irma a la Isla en septiembre de 2017, y de la tormenta Alberto en el primer semestre de 2018.

Se constató que lo previsto para 2030 en cuanto a los efectos del cambio climático en asentamientos costeros pudiera acelerarse en varios sitios del archipiélago y se conoció sobre la apertura de una estación meteorológica integral en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, en la provincia de Artemisa, para medir datos meteorológicos, sismológicos y radiológicos, y  estructurar un sistema de alerta temprana.

También detalló la identificación y estudio de la superficie sumergida del país, con lo cual se identificaron 574 comunidades y 263 fuentes de abasto de agua en estado de vulnerabilidad ante la intrusión salina, con territorios como Artemisa y Mayabeque, entre los más perjudicados, donde se detecta esa intrusión hasta 17 kilómetros tierra adentro, lo cual dispara las alarmas por ser provincias productoras de alimentos.

Recalcó la importancia de la elaboración de un plan estratégico que involucre a diversos organismos y la toma de medidas urgentes como la búsqueda de semillas resistentes a las condiciones de salinidad en los suelos y de experiencias similares en otras regiones del planeta con igual situación.

Entre los éxitos más relevantes de esta etapa puntualizó la exigencia del respeto a una protección natural en los nuevos proyectos de asentamientos o construcciones que se aprueben en el país, a partir de la efectividad mostrada en las playas recuperadas en la contención de los efectos de recientes eventos meteorológicos, pues una visita a zonas costeras afectadas tras el paso del huracán Irma evidenció una menor vulnerabilidad donde existían bosques y manglares.

La Ministra planteó la posibilidad de incorporar la inversión extranjera en los planes de enfrentamiento y mitigación de los efectos del cambio climático, mediante proyectos de cooperación, y valoró las potencialidades actuales de esta modalidad de financiamiento en cientos de millones de dólares.

La Habana, emporio de las ciencias

La capital cubana, por segunda vez en menos de cinco años, se ganó la sede de las actividades centrales por el Día de la ciencia cubana, instituido en 1990 con las premisas legadas por el Comandante en Jefe Fidel Castro quien esbozó las bases de la política de formación humana y desarrollo profesional-científico del país.

El acto nacional por la efemérides este 15 de enero en La Habana responde al cumplimiento de importantes indicadores en la aplicación de los proyectos de investigación, el reordenamiento de la actividad científica, la obtención de premios por resultados de relevancia, entre estos, los otorgados por la Academia de Ciencias de Cuba, más el notable funcionamiento de los polos científicos territoriales.

Adela Haber Vega, delegada del Citma en la provincia, informó que se dispone de una Estrategia de ciencia, tecnología e innovación para el período 2017-2020 y uno de sus propósitos es la promoción y generalización de las obras, además del completamiento del ciclo científico-productivo a partir de la integración de los resultados de acuerdo con las prioridades.

Entre los proyectos y resultados vinculados con las líneas que prevalecen en el territorio  se reconocen algunos ya introducidos y otros en proceso. Por ejemplo en la  producción de alimentos con vistas a satisfacer las necesidades de la población y sustituir importaciones, se identifican decenas de estos, entre los que se citan el perfeccionamiento del manejo de plagas en plantaciones de tomate, pimiento, pepino y melón con la tecnología de casas de cultivos protegidos tomando en consideración los periodos climáticos y regiones (se aplica en los municipios de Playa, Boyeros y La Lisa y está a cargo del Instituto de Investigaciones de Sanidad Vegetal, INISAV).

Citó la especialista el mejoramiento y conservación de los genofondos porcinos en Cuba, el rescate y estudio de especies de pastos y forrajes para su multiplicación y generalización en la producción agropecuaria sostenible y el incremento de la productividad y tolerancia a estrés ambiental de cereales y leguminosas ante el efecto de inoculantes microbianos.

En la lista de logros ubicó la producción familiar de huevos y carne de aves, a partir de la evaluación, conservación y mejora de genotipos e híbridos de esa especie  y el desarrollo e introducción de nuevas tecnologías para el empleo de microorganismos en la industria de alimentos, en particular en el área de conservación y el desarrollo de paté con carne de pato, harina de subproducto de palmito, antioxidantes naturales y aceite de soya, de calidad equiparable a los tradicionales.

En cuanto a la producción de materiales y tecnologías de construcción y mantenimiento de las obras edificadas, subrayó que son el Centro de Investigación y Desarrollo de la Construcción (CIDC) y el de Estudio para la Construcción de Arquitectura Tropical (de la Cujae), los que asumen la mayoría de los trabajos.

Señaló el empleo e introducción de desechos nacionales en la producción de cementos, morteros y hormigones, sus aportes en ciertas labores de albañilería, como material de relleno u otras aplicaciones que no precisan de altas resistencias, así como en la obtención de elementos de piso (baldosas hidráulicas y mosaicos), con resultados satisfactorios.

La delegada del Citma se refirió a la introducción del sistema constructivo Semaa-Vivienda a partir del levantamiento de un edificio experimental en La Habana, la elaboración del diseño del sistema de paneles ligeros para interiores y exteriores, lo cual abre una nueva perspectiva en el empleo de estructuras nacionales, cuyos elementos prefabricados pueden ser procesados en las instalaciones de la localidad.

Se suman en este sector la producción de morteros a base de yeso que permite contar con dosificaciones de revestimientos para acciones de rehabilitación del patrimonio arquitectónico de La Habana, así como en labores de terminación en la construcción de hoteles y otras obras priorizadas; además del estudio sobre la protección de materiales expuestos al clima tropical costero de Cuba y la contribución al diseño y revisión de estructuras especiales frente a la acción del viento (se han construido 15 parques de paneles fotovoltaicos que representan 35 MW de energía en el país, de los que 13 fueron hechos con la cimentación de pilotes).

Otra prioridad de la provincia es la salud de la población en lo cual se identificaron más de 1 600 proyectos y 660 resultados, entre los que destacan la determinación de la ganancia funcional en los adultos mayores con trastornos en la movilidad, el equilibrio y las caídas, aplicado en los servicios hospitalarios de geriatría con incremento de la calidad de vida al disminuir la morbilidad y mortalidad por esas causas tan adversas en esas etapas de la vida.

Se añaden los vinculados con la evaluación de la concentración de antígeno de superficie de Hepatitis B en pacientes cubanos con esa enfermedad crónica, en lo cual colaboraron el Centro Nacional de Genética Médica, el Instituto de Gastroenterología y el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB).

Otros resultados se relacionan con el diagnóstico rápido del Síndrome de Guillain Barré por aglutinación en látex para albúmina, la determinación de la respuesta neuroinmunológica en la encefalitis asociada al virus del dengue y el empleo del  SUMAutoLab, un analizador automático diseñado para ser empleado en programas de pesquisa neonatal en laboratorios de alta capacidad de procesamiento de muestras, con múltiples beneficios, entre estos, el uso de bajos volúmenes de reactivos.

Completan los éxitos, el establecimiento de una red centinela para la Vigilancia Epidemiológica de la enfermedad neumocócica en pediátricos de Cienfuegos, Centro Habana y Santiago de Cuba.

En la rama energética la experta puntualizó la formulación y evaluación de emulsiones con residuales industriales para su uso como combustibles alternativos, lo cual reduce carga contaminante; y la determinación de nuevos ajustes de la descarga automática por voltaje en el Sistema Electroenergético Nacional, que ha permitido disminuir, de forma significativa, las afectaciones a la población por concepto de desconexiones no programadas.

Favorables resultaron las aplicaciones de la capacidad de prevención estratégica del Sistema de Dirección de las entidades, la planificación estratégica en las organizaciones superiores de Dirección Empresarial (Osde) y la gestión innovadora del desarrollo local para el fortalecimiento de la equidad social y la reducción de vulnerabilidades socioeconómicas, así como la confección del Atlas de la infancia y la adolescencia en Cuba.

Sobre gestión ambiental sostenible se cuenta con el ordenamiento para la cuenca del río Guanabo como base para la conservación de la biodiversidad a partir de la toma de decisiones por parte del gobierno municipal, sobre medidas para la mitigación de los impactos negativos y la prevención de desastres, en lo que trabaja el Instituto de Geografía Tropical.

También el Instituto de Ecología y Sistemática asume el proyecto dedicado a las colecciones zoológicas, su conservación y manejo; mientras el Centro de Investigaciones e Ingeniería Química se encarga de la gestión ambientalmente segura de los productos químicos ociosos y caducados, lo cual incluye las indicaciones actuales para implementar el Sistema Globalmente Armonizado (SGA).

Otro logro se asocia al Centro de Investigaciones del petróleo, en particular en el manejo de los aceites usados, su recolección, procesamiento y utilización, para no solo incrementar el volumen de recogida y el empleo racional de los recursos nacionales en su tratamiento, sino contribuir a la protección del medio ambiente.

Exaltó el desarrollo del Sistema de Información Geográfica de las infraestructuras básicas del transporte en la capital, que desde el año pasado se ha utilizado en el reordenamiento del diseño de la red de rutas del servicio público de pasajeros, así como el estudio sobre la logística en sus relaciones con los almacenes y el comercio minorista de los productos de la canasta básica, con el fin de aminorar los costos del aprovisionamiento y las emisiones de gases nocivos a la atmósfera.

Según cifras del Citma, al cierre de diciembre de 2018, La Habana cuenta con 126 entidades de ciencia, tecnología e innovación de las 220 del país (representa el 57,2% del total), y además tiene ocho centros de estudios (dos de la Universidad de La Habana –UH- y seis de la Universidad Tecnológica de La Habana José A. Echeverría, Cujae), así como  otros radicados en la provincia como la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana (UCMH), el Instituto Superior de Arte (ISA), la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), y la de Ciencias Pedagógicas Enrique J. Varona.

En línea con la Tarea Vida

El Plan de estado para el enfrentamiento al cambio climático en la República de Cuba, conocido como Tarea Vida, tiene como antecedentes las investigaciones que sobre ese fenómeno, se realizan desde la década del 90 del pasado siglo, por numerosas instituciones del país. 

En La Habana también se cuenta con una serie de resultados de estudios, pesquisas y servicios científicos y tecnológicos efectuados, que han permitido conocer la situación actual y los pronósticos en relación con los peligros, riesgos y vulnerabilidades del territorio.

Se ha tomado en cuenta además la Estrategia Ambiental Provincial, perfeccionada desde 1997, junto al enfoque ecosistémico, que ha permitido promover la reducción de riesgos a escala territorial. Todo esto y gracias a la participación de científicos y expertos de los diferentes organismos  y de la propia delegación, se estructuró el Plan de enfrentamiento al cambio climático en La Habana, Tarea Vida, cual contiene 146 acciones para zonas o áreas priorizadas.

Entre estas aparecen el Litoral Norte de La Habana, que abarca el Malecón desde La Chorrera hasta La Punta; la zona de Cojímar a Rincón de Guanabo y las playas urbanizadas con erosión intensa ( las de Marianao y Santa Fé).

Otra área es la Bahía de La Habana con prioridad en la protección del litoral para el desarrollo turístico y sus cuencas tributarias (los ríos que allí desembocan), además de otros lugares priorizados por la provincia, como el litoral oeste de la ciudad (desde La Puntilla hasta la Marina Hemingway), la Cuenca Almendares-Vento y los asentamientos precarios de Pueblo Nuevo-El Pontón, El Fanguito y San Felipe.